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sábado, 22 de enero de 2022

La Santina itinerante de Arangas y la tradición de las capillas domiciliarias

Los vecinos de la localidad cabraliega recaudaron 3.000 euros para La Palma con la imagen que recorre las casas del pueblo


Capilla domiciliaria con la Santina de Arangas. FOTO: J. G. CASO


Por Javier G. Caso:


 El pasado 19 de diciembre visitamos la localidad cabraliega de Arangas para dar cuenta en TPA Noticias de su iniciativa solidaria con la isla de La Palma. Un grupo de vecinas recaudó 3.000 euros gracias a los donativos que se fueron dejando en el cepillo de su Santina ambulante.


    Desde hace más de 70 años, tal y como nos explicaron, una imagen de la Virgen de Covadonga recorre las casas de Arangas donde recala uno o más días según las peticiones que le quieran hacer en cada una de ellas. La de estas imágenes ambulantes, alojadas en el interior de una pequeña capillina de madera, es una tradición arraigada en muchos pueblos asturianos. Sin salir de Cabrales, y por testimonios de algunos vecinos, en Arenas eran tres las imágenes que compartían los vecinos pasando de domicilio en domicilio. Así me lo confirmó también su párroco, don Pedro Fernández, quien recordaba lo que él denomina como las visitas domiciliarias del Sagrado Corazón, la Sagrada Familia y la Santina a numerosas casas de Arenas. La costumbre, me contó don Pedro, se mantiene en Tielve y Poo, con sendas capillas itinerantes dedicadas, las dos, a la Milagrosa.

    A través de Internet supe que esto de las capillas domiciliarias es una tradición muy arraigada en España, que comenzó allá por el siglo XV y que guarda relación con la devoción a la Virgen profesada por las órdenes franciscanas y por las órdenes de caballería. La costumbre también se extendió a la América Hispana.

Al hilo de la Santina itinerante de Arangas, recordé que, siendo yo un críu, en Cangas de Onís, había una imagen del Niño Jesús de Praga que también iba por las casas. A mi madre le sonaba que también se movía una segunda capilla domiciliaria, la del Sagrado Corazón. Al Niño Jesús de Praga, que nos entregaba una vecina, creo que se trataba de Eloisa Herrero, lo teníamos unos días en casa y luego se lo entregábamos siempre a la misma persona. A Tere la frutera, la madre de José Luis, Maite y Chusín Cofiño, los de Luis el del Pelao. Fueron varias las ocasiones en las que me tocó ir a llevar la imagen desde mi casa hasta la frutería de Tere, que estaba en la calle del Mercado, donde ahora está la tienda de Pili Blanco. Era uno de esos encargos que me prestaba hacer, aunque aquella capillina de madera en la que iba el santo, pesaba lo suyo.

    Por Juan Ramón Cofiño, pude saber que en Cangas de Onís, y durante muchos años, además de las capillas del Niño Jesús de Praga y la del Sagrado Corazón, también visitaban un buen número de casas las imágenes de San Antoniu, la Virgen del Perpetuo Socorro y la Sagrada Familia. La imagen pasaba en cada casa un día completo, incluyendo la noche. Algunas de ellas, me contaron, dejaron de circular cuando en los años 60 del siglo pasado se inauguró la actual iglesia de Cangas de Onís que sustituyó a la antigua de Cangas de Arriba. El edifcio, sin uso religioso desde entonces, acoge desde hace años el Aula del Reino de Asturias. Algunas de aquellas imágenes quedaron por alguna casa y allí siguen desde entonces. Hace cuatro años volvió a ponerse en circulación otra capilla itinerante con un San Antonio en su interior. Visitaba hasta una veintena de domicilios, pero como consecuencia de la pandemia, el santo cangués no circula. Por Javier Remis, vecino de Mestas de Con, también supe que allí se mantiene la costumbre de las capillas itinerantes, con una dedicada a la Virgen del Carmen, a la que le tienen una gran devoción en esta localidad ya que existe una cofradía del Carmen que se remonta al siglo XVIII.

    En el caso de Arangas son 22 los domicilios por los que, siempre en el mismo orden, pasa la Santina. Da una vuelta y luego la imagen retorna, siempre en el mismo orden, hasta la casa de la que arranca el circuito. De la capilla original apenas se mantiene nada y, debido al mal estado que presentaba, hace años se restauró y renovó casi por completo. Como suele ser habitual en todas las capillas itinerantes, en la de Arangas, al abrir sus puertas, en una de ellas puede leerse una oración dedicada a la Santina. En la otra puede verse la relación de personas que acogen la imagen en sus casas. En verano, y como mucha gente de Arangas reside fuera, en sitios tan lejanos como Bélgica o México, todas esas personas, y sus casas, también participan de esa costumbre y también reciben a la Santina itinerante. En el caso de la campaña solidaria con los damnificados por la erupción del volcán Cumbre Vieja, y como se hizo en noviembre, como quienes no viven en Arangas no podían dejar su donativo en el cepillo de la imagen, lo que hicieron fue mandarlo por Bizum. La recaudación fue algo distinta a la habitual ya que en esta ocasión, y en contra de lo que suele ser habitual, la imagen estuvo durante una semana en el bar del pueblu, lo que contribuyó a recaudar más dinero que en cualquier otra colecta normal. De hecho fue así como recaudaron esos 3.000 euros que fueron enviados desde Cabrales hasta La Palma, cuyo cabildo agradeció por escrito el gesto solidario de la vecindad de Arangas.


https://www.rtpa.es/noticias-asturias:Arangas,-en-Cabrales,-reune-3.000-euros-para-los-damnificados-por-el-volcan-de-La-Palma_111639936615.html








 

domingo, 16 de mayo de 2021

En recuerdo de Leonor Sarmiento Pubillones, Corao (Cangas de Onís) , 1924/ Cabo San Lucas, Baja California Sur (México), 2021

Adiós a una canguesa que mantuvo viva la memoria del exilio español y que presidió el Ateneo Español  de México durante 17 años 


Leonor Sarmiento, en Corao, en la inauguración de la exposición dedicada al centenario de El Despertar, en septiembre de 2008. FOTO: J. G. CASO

 Tras su reciente fallecimiento el pasado 8 de mayo en Cabo San Lucas, Baja California Sur

 (México), quiero recuperar para EL AUSEVA DIGITAL la entrevista que le hice a Leonor

 Sarmiento Pubillones en 2008 y que publicó La Voz de Asturias, donde yo trabajaba por

 aquella. Leonor Sarmiento Pubillones fue durante 17 años la presidente del Ateneo Español

 de México y, desde 2005, era su presidenta emérita.



JAVIER G. CASO

CORAO (CANGAS DE ONÍS), 24 de septiembre de 2008. CASA DEL MÉDICU.


A sus 84 años, Leonor Sarmiento Pubillones, nacida en Corao (Cangas de Onís) y residente

 en México, a dónde llegó desde Francia en los años 50 tras huir de España durante la

 Guerra Civil, asiste estos días “emocionada” en su localidad natal a los actos

 conmemorativos del centenario del sindicato agrícola El Despertar, fundado por su padre

, Ángel Sarmiento.



--¿Qué edad tenía cuando partió al exilio?

--Cumplí 12 años a los quince días de iniciarse la Guerra Civil. Tenía 13 años.


--¿Recuerda el día en el que familia se va de Corao?

-- Me acuerdo de que mi padre le dijo a mamá que metiese unas cuantas cosas en una maleta

 porque íbamos a regresar pronto.


--Sus padres murieron en México. ¿Nadie en la familia se imaginaba un exilio tan largo?

--Para nada pensaron que no volverían aquí. Conforme iban pasando era mayor la

 desesperación de mi padre.


--Ver morir a sus padres lejos de España, ¿fue uno de los momentos más duros?

-- Si, si. Cada vez que íbamos a un entierro de un exiliado siempre se comentaba: otro que no vuelve.


--¿Cómo fue su exilio?

--Muy triste. No teníamos absolutamente nada. Yo era la mayor, tenía catorce años cuando

 pasamos a Francia. Mi padre no nos pudo acompañar porque aún estaba en el ministerio de

 la Guerra. Mi madre y una hermana, que tenía siete meses y pesaba tres kilos y medio,

 estaban muy enfermas. Yo tenía una responsabilidad tremenda y había que afrontarla.


--¿Cuánto tiempo estuvieron separados de su padre?

--Fue poco relativamente, como tres o cuatro meses tras los cuales pudimos juntarnos con

 papá. Y al poco tiempo comenzó la II Guerra Mundial.


--¿A qué obedeció el traslado de la familia desde Francia a México?

--A la desesperación de no poder regresar a España. Unos amigos de mi padre en México le

 animaron mucho para que fuera. Allí era más fácil para los exiliados el encontrar trabajo.

 No era el caso de mi padre porque no tenía profesión alguna, pero el médico ejerció de

 médico y el abogado de abogado y demás, mientras que en Francia no se podía hacer eso.


--Comentó usted en su conferencia que uno de los pesares de su padre fue ver cómo

 ninguno de sus hijos pudo cursar una carrera universitaria

-- Claro. Eso fue terrible y muy triste para él. Yo iba a entrar al instituto aquí en Cangas en

 septiembre de 1936…y ya no entré.


--Su padre era una persona culta aunque no tuviera estudios

--Era autodidacta. Leía muchísimo y a todos los hijos nos enseñó a leer. En Francia todos

 los días nos dictaba una página para que no se nos olvidase el español.


--Se cumple ahora el centenario del Sindicato el Despertar, uno de cuyos fundadores

 fue su padre. ¿Era un adelantado a su época?

-- Mucho. Hay que ver que llegaron hasta conseguir pensiones y montar el coto de previsión

 social. Era de lo más adelantado. Para mi padre luchar por el campesino lo era todo.


--Usted era una cría entonces. ¿Qué recuerda de El Despertar?

-- Me acuerdo mucho de la biblioteca porque ya entonces me interesaban los libros. Y me

 acuerdo de los lectores que iban a los pueblos en invierno. La biblioteca del sindicato y las

 de mi casa las quemaron. a la hora de montar la del Despertar ayudó mucho a mi padre el

 entonces rector de la Universidad de Oviedo, Fermín Canella. Y también Rafael Altamira.


--Ya en México, usted fue durante 17 años presidenta del Ateneo Español de México.

 ¿Qué supuso esta institución para los exiliados?

--Fue muy importante y hay muchísimo material. Tenemos una buena biblioteca del exilio

 junto a la general, que tiene 15 o 20.000 volúmenes; y todo fueron donaciones porque

 nunca tuvimos dinero en el Ateneo. Hasta ahora se ha mantenido. Quieren llevárselo al

 Colegio de México y a mi no me hace mucha gracia.


--Usted tiene una propuesta para ese fondo documental

--Me gustaría que el Ateneo se convirtiera en un centro de estudios del exilio español.

 Vamos a planteárselo al embajador. Además de la biblioteca hay una muy buena colección

 de pinturas realizadas por pintores del exilio.


--¿Qué sensaciones tiene al regresar a Corao, su pueblo natal?

--Allá lo imaginas todo mayor. Las manzanas mayores, las cerezas más gordas. Hasta el

castañeu lo encuentro más chico. En el exilio solo piensas en volver y lo idealizas todo. Uno

 no cuenta con lo que tienes allí, sigues pensando en lo que se tenía acá; sobre todo los que

 salieron de mayores, mucho más.


--¿Qué opinión le merece la ley de la memoria histórica?

-- Estupendo. Gracias a esos temas he podido venir porque me dieron la pensión de niña de

 guerra; sino no podría venir. Qué menos que cada quien sepa dónde está su muerto. Ayer

 me decían en Intriago del tío Eduardo que no saben dónde se quedó.


--Algunos piensan que Memoria Histórica resucita odios y fantasmas

-- No tiene por qué. No están pidiendo represión ni cárcel a los que hicieron aquello, sino

 saber dónde están los muertos.


--El exiliado, ¿llega a ser casi un muerto en vida?

--Por el sufrimiento y la añoranza, sí. Uno no se da cuenta de lo que está teniendo allí; sigue

 pensando en lo que tenía, en lo que se dejó y en cómo se vivía.



--Ninguno de sus hermanos regresó

-- Ninguno. Todos eran más chicos que yo. Uno ya ha muerto y el resto están en México.


--Huyen de la Guerra Civil y encima llega la II Guerra Mundial

-- Y en qué condiciones. Lo más tremendo fue que encima quedamos en zona ocupada por

 los alemanes. Cuando veíamos a uno de los SS, procurabas cambiar de acera o entrar en

 una tienda. Fue tremendo.


--Ustedes ayudaron a miembros de la Resistencia, ¿se la jugaron?

--Mucho. Tener un herido en la casa era muy peligroso. Y venir aquí a encontrar a alguien

 que tuvo un pariente que estuvo en casa de Sarmiento en Las Landas. También una vez que

 salí en el periódico, uno de Gijón que estuvo en nuestra casa me reconoció y me mandó una

 carta.


--¿Cómo fue el último día en Corao?

--No recuerdo mucho. Oíamos la radio todo el día.


--¿Cómo cruzaron la frontera de Francia, a pie?

-- No. Mi padre se quedó en España y yo estaba con mamá que casi no podía caminar y con

 el resto de mis hermanos. Unos soldados se dieron cuenta de nuestra situación y nos

 subieron a un vagón de un tren que iba para Francia con heridos. Por eso pudimos salir. La

 frontera estaba muy cerca, pero había que caminar.


--Todas sus experiencias se merecen estar publicadas

--Hay un libro que se llama Nuevas raíces en el que hay un relato chico mío. Ahí está

 nuestra experiencia.


--Usted recibió la Encomienda de Isabel Católica

--Ese día yo pensé tanto en mi padre (risas); lo que él pensaba de Isabel la Católica. En el

 momento en el que recibí la distinción, yo no podía aguantar la risa. La gente debía pensar

 en lo contenta que yo estaba, pero en realidad estaba pensando en mi padre.


--¿De qué se siente más satisfecha en sus años como presidenta del Ateneo Español de México?

-- En primer lugar de haber recogido todos los documentos, todos los papeles. No teníamos

 quien los pudiera clasificar, pero se iban juntando. También cuando la gente empezó a

 conocerme, vinieron muchas donaciones de libros para la biblioteca. Empezamos con 300 o

 400 libros y ahora tenemos como 6.000, exclusivamente del exilio.


--¿Cómo valora el homenaje de la asociación Abamia a la figura de su padre?

-- Estoy muy emocionada. Nunca pensé en que se haría algo así. Ojalá la asociación siga

 adelante y no desmaye y que formen de veras un verdadero centro cultural aquí en Corao.

 Tendrían que hacerlo en el edificio del Despertar. A mi se hace absurdo que una cosa que

 era del pueblo se haya vendido a un particular.


--Era usted una cría pero, ¿se acuerda de algunos de los actos organizados por El

 Despertar?

-- Mi padre se pasaba la vida allí y me acuerdo de cuando escogía los abonos según las

 necesidades de cada tierra. Recuerdo que, casi cuando la guerra, hizo una plantación de soja

 para ver si se podía dar aquí y se dio muy bien. También hizo un ensayo para plantar

 tabaco. Su preocupación era saber lo que se podía hacer. Un tipo de abono no servía, pero a

 lo mejor otro era muy bueno.


--Su padre también estuvo vinculado al periodismo

-- Fundó varios periódicos y escribió muchos artículos.


--El exilio español, ¿le debe mucho a México?

--Mucho. La mayor parte de los maestros de la Escuela de Ciencias del Politécnico de

 México que fundó Lázaro Cárdenas, eran españoles. Hay una placa con los nombres de

 todos.


--¿ A qué figuras del exilio conoció?

-- A muchas. Conocía a Celso Amieva, que estaba el pobre muy traumatizado de los campos

 de concentración. No he visto a nadie como él. También conocí mucho a León Felipe, a

 Max Aub, y también a Claudio Sánchez Albornoz y a los Miaja. Conozco mucho al nieto de

 Pachín de Melás y me encargó unas cosas del Sporting de Gijón.







miércoles, 14 de abril de 2021

En el 90 aniversario de la proclamación de la II República

Así festejó Asturias la llegada de la II República

Ovetenses, en la plaza del ayuntamiento, el 14 de abril de 1931, celebrando la proclamación de la II República: FOTO: LA VOZ DE ASTURIAS

Bajo estas líneas reproduzco el artículo que publiqué hace 10 años en LA VOZ DE ASTURIAS para recordar, por aquel entonces el 80 aniversario de la II República. Hoy, cuando se cumplen 90 años de aquel 14 de abril de 1931, me apetecía recordarlo y compartirlo a través de EL AUSEVA DIGITAL.


JAVIER G. CASO
OVIEDO

 “La noticia del advenimiento de la República ha sido acogida en Asturias con grandes muestras de júbilo”. Con este titular recogió LA VOZ DE ASTURIAS el 15 de abril de 1931 la noticia de la proclamación de la II República Española, un acontecimiento que al igual que en el resto del país se celebró, tanto en Oviedo como en el resto de la provincia, “dentro del mayor orden y el más grande”, tal y como detallaba este diario a seis columnas.

En lo que atañe a Oviedo y tras advertir que lo sucedido en las calles de la capital asturiana “no es distinto a lo registrado en otros lugares de España”, la crónica de LA VOZ ofreció un detallado relato de aquella jornada en la que, ya por la tarde, Asturias festejó la llegada de un nuevo régimen; un día en el que, como dejó escrito un periodista de LA VOZ, “lo verdaderamente importante, y ante lo que nos sentimos vivamente complacidos como ovetenses y como asturianos, es que en ningún momento se ha alterado la paz pública. Y con paz por delante pueden esperarse cosas provechosas”, apuntó esperanzado el periodista que relató como vivió esta región la proclamación de la II República.

Tuvo que ser frenética la actividad vivida en el seno del comité provincial revolucionario reunido ya desde por la mañana. Su delegado Amador Fernández se mantuvo en comunicación con la Casa del Pueblo de Madrid para recabar información y recibir órdenes mientras en las calles crecía y crecía el ambiente festivo de la mano de los estudiantes de la Universidad, los primeros en salir a la calle a celebrar el cambio de régimen. Ya por la tarde, “el comité central contestó que el rey había denunciado a la corona de España” y que Niceto Alcalá Zamora era el presidente del nuevo Gobierno Provisional. Por lo tanto las órdenes eran posesionarse del Gobierno Civil, de la Diputación y el Ayuntamiento”. A las cuatro de la tarde un grupo de manifestantes, que ya portaba banderas republicanas, se dirigió al Palacio provincial, la sede del actual Parlamento asturiano. Representantes de los manifestantes pasaron al interior para salir después al balcón principal donde izaron la bandera republicana “entre vítores y aplausos entusiásticos”. A continuación hubo un discurso que terminó “con vivas a la república, España y otros, ahogados con los vítores y los aplausos prolongadísimos”.

De la Diputación los manifestantes se dirigieron a la plaza del Ayuntamiento. Al comprobar que ya ondeaba la bandera republicana, la multitud optó por dirigirse al Gobierno Civil, “uniéndoseles en la Universidad grupos de estudiantes tremolando las banderas de las facultades”. El júbilo, con más aplausos y vivas a la República, creció aún más cuando los manifestantes vieron aparecer en uno de los balcones al socialista Teodomiro Menéndez y otros miembros de la conjunción republicano-socialista. El comité provincial estaba ya en el Gobierno Civil con la intención de dar cumplimiento a las órdenes llegadas desde Madrid: que Teodomiro Menéndez se hiciera cargo del Gobierno Civil y Sergio Sampil de la Diputación, algo que aún se demoró unas horas ante la negativa del gobernador civil, el señor Rosón, quien adujo que “aún no tenía órdenes superiores para hacer entrega del cargo a nadie”. Lejos de abandonar el lugar, los miembros del comité provincial revolucionario y concejales electos optaron por reunirse en uno de los salones del Gobierno Civil bajo la presidencia de Teodomiro Menéndez. En aquella reunión, según el relato de LA VOZ DE ASTURIAS, “se trató, entre otras cuestiones, de la manera de comunicarse con el resto de la provincia y disponer que dentro del mayor orden se fuesen posesionando de los Ayuntamientos”. A continuación constituyeron el nuevo Ayuntamiento de Oviedo y “por unanimidad”, todos los presentes designaron como alcalde de Oviedo al republicano Luis Laredo. Y mientras permanecían reunidos se recibían adhesiones, como las del personal de Correos y Telégrafos en las que “incluso se facilitaron datos de comunicaciones entre el personal de Telégrafos de esta estación con las de otras del resto de España confirmando que la República había sido proclamada en las principales provincias”. En aquella reunión Teodomiro Menéndez apostó por garantizar el orden público. Y si bien se mostró a favor de “dar al pueblo el máximo de libertades” para celebrar la llegada de la República también apostó por “reprimir con energía a quienes al amparo de estas libertades pretendan realizar hechos de bandidaje”. En aquel momento eran ya miles de personas, algunas fuentes hablan de 4.000, las que se habían concentrado ante el Ayuntamiento de Oviedo, hacia donde tuvo que partir el nuevo alcalde, Luis Laredo, para “aplacar la impaciencia de aquellos manifestantes”.

Mientras tanto, desde uno de los balcones del Gobierno Civil, Teodomiro Menéndez se dirigió a la multitud. En su discurso, el que fuera primer gobernador civil de Asturias durante la II República se felicitó de cómo el nuevo régimen había sido proclamado en España “sin necesidad de que se mancharan las calles con una sola gota de sangre”. Y al mismo tiempo Menéndez aconseja prudencia para que nadie “deshonre” al nuevo régimen y pide “sensatez y cordura” en estos primeros momentos de la República. “El ciudadano, con el nuevo régimen, tendrá libertad de conciencia, de opinión, derecho de reunión. Pero tened presente que el que robe, el que asesine, el que atropelle la propiedad particular, será juzgado inexorablemente”, afirmó Teodomiro Menéndez en un discurso que deja patente el carácter democrático de la incipiente República. A la espera de que llegase desde Madrid, no sería hasta por la noche, la confirmación oficial de su nombramiento como Gobernador Civil, Menéndez dejó claro que sería un encargo provisional, con el que, añadió, “procuraré encauzar las cosas por su verdadero camino. Pero en tal puesto habré de durar muy poco; los de la conjunción no venimos con ganas de mando, venimos sencillamente a recoger los que nos pertenecía y lo que tantos años recabamos en la calle, en mítines, en todas partes. Y, ahora, después de mostrar el natural regocijo, a disolverse, dedicándose a las naturales diarias distracciones”, concluyó Teodomiro Menéndez, cuyo discurso fue seguido de “prolongados aplausos y Vivas a la República”.

Mientras tanto en el Ayuntamiento de Oviedo la llegada de las nuevas autoridades republicanas con el nuevo alcalde a la cabeza, Luis Laredo, fue recibida con “grandes vítores” y más aplausos, que fueron a más cuando Laredo salió al balcón del ayuntamiento y fue presentado a los ovetenses por el José Bulla Rodino, quien hubo de interrumpir su discurso al paso por la plaza del ayuntamiento de un entierro ante el que el público respondió con un el “mayor de los silencios”. Una vez desaparecido el cortejo fúnebre Buylla pudo continuar con su intervención. Al concluir pidió a los manifestantes que se disolvieran dentro del “mayor orden”. Antes las nuevas autoridades tuvieron dar explicaciones a los asistentes que reclamaban “a todo trance el retrato del rey”. Y para calmar los ánimo, como cuenta LA VOZ “el orador les dijo que ya se había quitado de la presidencia del salón y llevado a la trastera”. Posteriormente quedó constituida la nueva corporación municipal bajo la presidencia de Luis Laredo, quien asumió la alcaldía ya de forma efectiva al día siguiente.


Manifestaciones y cierres comerciales


La animación en las calles para festejar la llegada de la República se hizo más patente en Oviedo a partir de las seis de la tarde tras echar el cierre “la mayoría de los almacenes” y muchos de los comercios de la capital asturiana. Según el relato de LA VOZ, “De todas partes, sin saber donde y como se formaban, aparecían afluyendo a la calle de Uría nutridas manifestaciones. La cordura seguía imperando. Solo se escuchaban vivas a la República, que eran contestados entusiásticamente”. A las seis y media, por la calle Argüelles discurrió una manifestación “nutridísima” según la crónica de este diario. A la cabeza de la marcha, los manifestantes portaron la nueva enseña nacional tricolor, mientras que en un camión “iban todas las banderas de las distintas sociedades obreras” locales. Por delante del vehículo una pancarta donde se podía leer también “Viva Rusia”. También se encargaron de animar el ambiente los trabajadores de Correos, cuyos vehículos oficiales llevaban a la vista la bandera republicana. En ningún momento hubo incidentes en Oviedo durante la jornada de proclamación de la República, si bien ante la Diputación el nuevo presidente, Sergio Sampil, hubo de pedir la retirada de varios agentes de la Guardia Civil, que en un primer momento parecían dispuestos a impedir que los manifestantes colocasen la nueva bandera en el Palacio Provincial, siguiendo órdenes del gobernador saliente, un gesto que le fue reprochado por Teodomiro Menéndez ante la confusión creada. Oviedo era una fiesta animada por la Banda de Música del Hospicio Provincial, después de mucho insistir por parte de un grupo de manifestantes que querían poner música a la llegada a la II República. Mientras tanto, y en un “concurridísimo Gobierno Civil”, en el que el público llegó a invadir el despacho de su titular y mientras allí permanecían los miembros del comité revolucionario, la tarde discurría sin que el gobernador civil monárquico, Rosón, acabara de formalizar el traspaso de poderes a Teodomiro Menéndez, aduciendo siempre el primero que llegaban órdenes concretas de Madrid. En su recorrido por las calles de Oviedo, aquella tarde del 14 de abril, grupos de jóvenes se encargaron de rebautizar las calles “que llevaban nombres de personas de la Dictadura, rompiendo las placas y sustituyéndolas por letreros con nombres de las víctimas de la sublevación de Jaca”.

Por otra parte una comisión de las fuerzas republicano-socialistas de Gijón acudió al Gobierno Civil para solicitar la puesta en libertad de los presos políticos, una petición que se atendió tras encontrar las nuevas autoridades una fórmula legal. Mientras tanto en su edición del 15 de abril LA VOZ también incluyó declaraciones del nuevo presidente de la Diputación, Sergio Sampil, quien tras expresar su confianza en los funcionarios provinciales, mostró su satisfacción “por ponerme al servicio de la República. Ya de noche el gobernador civil cesa en su cargo, que pasa a ser asumido por el socialista Teodomiro Menéndez, quien informa al nuevo ministro de la Gobernación, Miguel Maura. Ahí surgirá otra de las anécdotas del día que el telegrama de Menéndez se cruza con una circular del ministro en la que ordenaba que todos los Gobiernos civiles fuesen asumidos por los presidentes de las Audiencias. En el caso de Asturias Teodomiro Menéndez, una vez enterado, comunicó la orden al señor Prendes Pando y a las once y media de la noche el presidente de la Audiencia Provincial se hizo cargo del mando de la provincia.

Por lo que se refiere al resto de Asturias, y con el mismo clima de tranquilidad y fiesta, la proclamación de la II República fue acogida con el mismo entusiasmo, un acontecimiento que contribuyó a difundir LA VOZ DE ASTURIAS, tal y como se recoge en su edición del 15 de abril. “La noticia del cambio de régimen la fuimos comunicando a los corresponsales de los pueblos dotados de línea telefónica, y estos nuestros colaboradores la expandieron por entre los vecindarios respectivos, causando mucha emoción en todas partes”. Además las llamadas a la sede del periódico, de Oviedo y de otros lugares de Asturias, fueron “incontables” a lo largo de aquel histórico 14 de abril, una noticia que algunos no acababan de creerse. “No faltaron los incrédulos que insistían en la pregunta y requerían detalles de todo género”, recoge LA VOZ, que recuerda aquella jornada como “larga y fatigosa, aunque todo el esfuerzo lo damos por bien empleado en obsequio de nuestros lectores y amigos”.

En Gijón la crónica de LA VOZ destaca la presencia de gente en la calle “desde las primeras horas de la mañana” a la espera de acontecimientos. “Enorme gentío invadió la calle Corrida y la plaza del Carmen, estacionándose ante el Círculo Republicano Federal en la confianza de que allí se recibirían noticias de Madrid. Los gritos de Viva de la República se dejaron oír cuando se supo que el último Gobierno de Alfonso XIII tenía prevista la convocatoria de unas Cortes Constituyentes. Tras aquello, en la calle Corrida se organizó la manifestación “engrosada por miles de almas”, que se dirigió a la plaza del Ayuntamiento. A la cabeza marcharon varios de los concejales electos que formaban parte de la coalición republicano-socialista. Ya en el ayuntamiento, una comisión encabezada por Dionisio Morán Cifuentes trasladó al alcalde “la protesta del pueblo de Gijón ante el anuncio de que se intentaba dilatar la resolución inevitable del cambio de régimen, acudiendo a la convocatoria de Cortes Constituyentes”, una fórmula que se descartaba en aquel momento tras las elecciones municipales celebradas dos días antes. Aquella comisión demandó al regidor gijonés que “comunicase al Gobierno el deseo terminante del pueblo de que se proclamase la República sin más trámites en bien de la tranquilidad y el orden”. Acto seguido los miembros de la comisión salieron al balcón del consistorio gijonés desde donde Morán Cifuentes trasladó a la multitud el deseo de los gijoneses de que se proclamara la República, algo que no tuvo lugar en la Villa de Jovellanos hasta las cinco de la tarde después de que en las pizarras de los periódicos apareciera la noticia de la abdicación del rey.




LA VOZ informó a un periódico de Portugal


Eran las nueve y media de la noche del 14 de abril cuando la cabina de comunicaciones de LA VOZ DE ASTURIAS avisa a la redacción que, de las múltiples llamadas recibidas, hay una de Portugal, que arranca con una saludo “en luso mezclado con castellano”. ¿De quien se trataba? “Era un periodista del diario O’ Seculo que inquiere noticias de la proclamación de la República en Oviedo. Le damos las que tenemos, insistiendo repetidas ocasiones que en esta provincia la tranquilidad es absoluta”.




 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Otru premiu pa Xabiero Cayarga

L´escritor cangués, afincáu n' Alemaña, gana'l Teodoro Cuesta de Poesía n´asturianu


L´escritor cangués Xabiero Cayarga Rodríguez. Semeya: J. G. CASO


Uviéu, 22 d'Avientu del 2020

JAVIER G. CASO

 

Unu nun escribe n´asturianu davezu, pero güei tenía de facelo. Asina que seyan indulxentes. Y fáigolo pa falar d´un amigu, l' escritor Xabiero Cayarga, que ta acabante de ganar el premiu Teodoro Cuesta de Poesía na so 29 edición, un gallardón que concede l´Ayuntamientu de Mieres del Camín. L´escritor de Cangues d´Onís llevó'l premiu con Mazanes d´Iviernu, la obra cola que se presentó y que competía con otres ventiséis.

Dáse-y bien el Teodoro Cuesta a Xabiero Cayarga. Ya lu ganó n' otres dos ocasiones: nel añu 2000 con Pequeña Europa y nel 2010 con La ñeve del cuquiellu. Falamos d´un premiu de prestixu. A pocu qu' escluquemos na so nómina de premiaos atopamos los meyores escritores en llingua asturiana: Berta Piñán, la actual conseyera de Cultura, ganólu na so primer edición. Amás de Piñán tamién lu conquistaren Xuan Bello, Antón García, Esther Prieto, Marta Mori, Vanessa Gutiérrez, Ánxel Nava, Pablo Texón y dalgún más.

Por supuestu Cayarga ye ún de los meyores escritores n'asturianu. Premios tien munchos. Amás del yá mentáu Teodoro Cuesta, delles obres del cangués, mesmo en narrativa qu'en teatru, merecieron dellos gallardones. Premios aparte, lo de Xabiero Cayarga y la llingua asturiana tien munchu méritu. Asina-y lo fici saber nel momentu de felicitalu va unos díes. El mio amigu vive n´Alemaña dende yá va munchos años. Fala l'alemán y tamién manexa' l castellán, idioma del que da clases, pero escribe na so llingua materna: l´asturianu. Asina caltién bien vivu'l vínculu y la conexón cola so Tierra. Y eso hai que valoralo. 

Xabiero ta lloñe, bien lloñe d´Asturies. Y demientres equí hai xente que desprecia la nuesa llingua, otros como Cayarga cuídenla con ciñu pa que nun desapaeza. Y hai qu' agradeceilo tantu a elli, como a tola xente qu' usa l´asturianu.

Nota: Testu correxíu y ameyoráu pola la periodista Cristina Corte



sábado, 19 de diciembre de 2020

De la lectura de Carboneras

 La periodista y escritora Aitana Castaño y el dibujante Alfonso Zapico regresan con un nuevo libro que nos acerca a la realidad de las cuencas mineras asturianas en los años 60 del siglo pasado


Portada del libro editado por Pez de Plata. FOTO: J. G. CASO

Por JAVIER G. CASO:

El tándem cuenquil que integran la periodista y escritora Aitana Castaño y el dibujante e ilustrador Alfonso Zapico acaba de publicar Carboneras. Es, tras Los Niños de Humo, su segundo libro juntos; ambos con la editorial Pez de Plata. Tanto Castaño como Zapico son de la Cuenca del Nalón y su conocimiento, tanto de la realidad minera como de sus gentes, es algo que se percibe conforme uno va leyendo Carboneras. Es un libro que engancha desde la primera página hasta la última a través de diecisiete relatos. Cada relato funciona como una pequeña historia, en el sentido de que son cortas, de unas pocas páginas. Pero intensas. Y aunque pueden leerse de forma independiente, todas ellas están engarzadas como las cuentas de un collar y se suceden como si fueran los capítulos de una novela. Carboneras es un relato sociológico de las cuencas mineras allá por la década de los 60 del pasado siglo con un claro protagonismo femenino, encarnado por esas mujeres que se dedicaban a clasificar el carbón y que también, sí ellas también, sufrieron la durísima represión que el régimen franquista ejerció en esta zona de Asturias. Todo ello se percibe, precisamente, en el relato que da título al libro. Hay historias de represión, pero también de amor, de solidaridad, de dolor, unos sentimientos todos ellos que desfilan por las páginas de este libro en el que también aparecen personajes masculinos, eso sí, en papeles más o menos secundarios: el tendero, el cura obrero, el minero comunista, el fugau, el dueño de la empresa local de autobuses o el capitán de la Guardia Civil, un furibundo anticomunista. Más allá de la dureza de algunos relatos y de algunas de sus escenas, como esas carboneras a las que vejan en el cuartelillo de la Benemérita rapándoles la cabeza, en este libro también se aprecian, aunque sea de soslayo, buenos momentos marcados por la alegría de unas vidas que vuelven a reencontrarse muy lejos de Asturias tras años de forzada separación. O por el disfrute de unos pasteles, unos milhojas, capaces de hacer que una niña se olvide de lo malina que está de los pulmones. Al igual que Los niños de humo, Carboneras se lee de un tirón. En paralelo a los relatos escritos por Aitana Castaño, las ilustraciones de Alfonso Zapico describen distintas escenas, momentos, o detalles de cada historia y al final, cuando la lectura de esos relatos llega a su fin, a modo de álbum de fotos, cinco páginas llenas de dibujos nos cuentan cómo les fue a varios de los personajes de un libro que se desarrolla en Montecorvo del Camino, una localidad minera nacida de la imaginación de Zapico y que ya aparece en La Balada del Norte, su historia gráfica de la Revolución del 34. En Montocorvo y, más en concreto, en sitios como el pozu Revenga, las tolvas, la Zapatería GG, la iglesia de Santa Bárbara, el cuartelillo, el comercio Casa Cuco o el barrio de la Soledad, confluyen todas esas pequeñas grandes historias que se recogen en Carboneras y que también discurren, en parte, en otros lugares como Mieres, Oviedo o hasta la mismísima Buenos Aires.


sábado, 7 de noviembre de 2020

Cierra el Jardín

La primera floristería de Cangas de Onís echa el cierre tras cuarenta años de actividad comercial

El cartel del negocio sigue en su sitio. FOTO: J. G. CASO

Por Javier G. Caso

A lo largo de su historia, La ciudad de Cangas de Onís siempre ha tenido en el comercio la principal actividad económica. Así lo demuestra que la parte baja de la capital canguesa siempre se haya conocido como el Mercado de Cangas de Onís, ya que ahí se celebra desde tiempo inmemorial el tradicional mercado de los domingos.

Un comercio, el cangués, que como el de otras capitales de concejo o cabeceras de comarca, lleva años haciendo frente a una doble competencia: la de los grandes centros comerciales y la de otros gigantes de la distribución como Amazón. Pero si de algo puede presumir el comercio local es de su proximidad, con unos titulares que, con el paso de los años, más allá de su orientación hacia el turismo en muchos casos, se saben de memoria los gustos y preferencias de sus clientes, que no son otros que sus vecinos. Que se lo digan a las hermanas Iglesias, a Carmen y a Maripi, quienes acaban de cerrar su negocio: la floristería El Jardín, un negocio ubicado en los bajos del edificio Pelayo, el rascacielos de la capital canguesa. Tras 40 años desde la apertura de su negocio, Carmen y Maripi se jubilan y con ellas echa el cierre la primera floristería que existió en Cangas de Onís aunque sus orígenes hay que ubicarlos en la capital de la Unión Europea. Como muchos otros vecinos del concejo, sus padres emigraron a Bélgica. Y con ellos Carmen y Maripi, que habían nacido en Intriago. Crecieron en Bruselas hasta que con 21 y 24 años, respectivamente, tras finalizar sus estudios de contabilidad, decidieron regresar a Cangas de Onís y montar su negocio: una floristería. Y eso que las dos tenían trabajo en la capital belga. Allí vivía también el propietario del local que finalmente alquilaron para abrir su negocio en pleno centro de Cangas de Onís.

En Bruselas habían hecho algún curso de Ikebana, el arte japonés del arreglo floral. Estos fueron sus inicios como floristas antes de venirse para Cangas de Onís. “Aquí no había nada parecido. Solo estaba Carmen la maconera, que se dedicaba a hacer ramos de novias y que nos ayudó mucho”, explica Carmen respecto a los inicios del negocio que, tal y como señala su hermana, no fueron nada fáciles. “No había costumbre de regalar flores más allá de las de los entierros”, apostilla Maripi. En un caso como el suyo, y como ha sucedido en muchas familias de emigrantes, lo habitual es que los jóvenes se queden a trabajar en el extranjero y que sean los padres los que regresen primero. Pero el espíritu emprendedor de las hermanas Iglesias las hizo venir a ellas por delante. Siendo como era unas veinteañeras, desde luego fueron unas valientes. Poco a poco fueron haciendo clientes y cogiendo encargos, en muchos casos de la multiud de bodas que hace cuarenta años se hacían en el santuario de Covadonga. La cifra, reconocen, fue cayendo hasta la actualidad tanto por las restricciones que se fueron imponiendo en Covadonga como por la propia caída en picado de las bodas religiosas. Lo de decorar las iglesias para las bodas siempre fue el trabajo que más les gustó ya que les permitía dar rienda suelta a su creatividad en el arte floral. Tampoco faltaron clientes como los que se acercaban por El Jardín el día de los enamorados o cuando tocaba el cumpleaños de su novia o de su mujer. “Muches veces ya no hace falta ni que ti digan lo que quieren. Entran y ti dicen: prepárame lo miu”, comentaba Carmen poco antes de bajar la persiana definitivamente a su floristería, unos días en los que estuvieron de liquidación. Ni siquiera esperaron a Todos los Santos. Y eso que es una celebración de esas que para las floristerías supone unos ingresos muy importantes, los mejores del año. Pero a Carmen y a Maripi les ha llegado ya la hora de la jubilación y bien se merecen descansar de todo el jaleo que todos los años tenían por Todos los Santos. A modo de apunte final, hay que recordar que, además de los 40 años de la floristería El Jardín en Cangas de Onís, durante 17 años regentaron otra floristería en Arriondas, por supuesto con el mismo nombre. Tampoco podríamos terminar este artículo sin recordar al fallecido marido de Carmen, Arturo, quien junto a ellas dos también atendió un negocio que, hasta su cierre, formó parte de la red internacional de floristerías Interflora. Desde que se supo del cierre de El Jardín, en las redes sociales y por supuesto en la misma tienda, Carmen y Maripi no dejaron de recibir mensajes de cariño por parte de vecinos, amigos y clientes. Desde luego las echaremos de menos en la vida comercial canguesa más allá de que haya más negocios dedicados a la venta de flores y plantas; un sector en el que las hermanas Iglesias Fanjul fueron pioneras en la ciudad de Cangas de Onís.




https://www.rtpa.es/noticias-asturias:La-floristeria-El-Jardin-de-Cangues-d'Onis-cierra-sus-puertas_111602431331.html


domingo, 11 de octubre de 2020

Se nos fue Uca Mallén

 

Uca, entre Marga y Celsín, en un día grande San Antoniu. Foto cedida por M. Cimentada


Una canguesa siempre dispuesta a colaborar con les fiestes de San Antoniu


Cangas de Onís, 9 de octubre de 2020

Por Javier G. Caso


Iniciamos esta semana con el fallecimiento de otra persona conocida y apreciada: Matilde Mallén Herrero, a la que todos conocimos como Uca Mallén. Su figura ya fue recordada días atrás en la prensa escrita regional con sendos artículos de Guillermo Fernández Buergo en las páginas de El Comercio y de J. M. Carbajal en La Nueva España. Ambos la conocían bien. En el caso de Guillermo fue compañero de Uca en la redacción del desaparecido semanario llanisco El Oriente de Asturias.

¡Qué decir de Uca! La conozco desde críu, de cuando ella venía desde Llanes a visitar a sus tías, Eloísa y Josefina Herrero, mis vecinas de edificio en el entonces número 1 de la calle del Hotel, la actual calle Bernabé Pendás de Cangas de Onís.

Nosotros vivíamos en el tercer piso y las hermanas Herrero, les ties de Uca, justo debajo, en el segundo cuyas ventanas, como las nuestras, daban a la parte de atrás del ayuntamiento. Con Eloísa y Josefina pasaban temporadas los padres de Uca, Pilar y José María, su hermana Tere y su hermano Jose Mari, químico y que venía desde Francia a donde emigró siendo muy joven. Aunque llevaba más de medio siglo viviendo en Llanes donde se había casado, Uca era y se sentía muy, pero que muy canguesa, concejo en el que había nacido en 1936, en plena Guerra Civil. Uca venía por Cangas cuando podía; cuando la traían en coche algunos amigos o sus hijas, Varenka y Alejandra. Eran siempre visitas más cortas de lo que a ella le hubieran gustado. Para Uca era obligado, sobre todo, visitar el cementeriu de Cangues d´Arriba y la capilla de San Antoniu por el que sentía mucha devoción. Uca ejemplificaba a esos cangueses que, viviendo fuera, casi siempre venía por Cangues el día grande de San Antoniu. Y si por trabajo no podía ser por la mañana, para asistir a misa y a la procesión, entonces venía por la tarde a hacerle una visitina a su “San Antonín del alma” como ella le llamaba.

Uca, que fue correctora de textos del semanario llanisco El Oriente de Asturias, en el que además escribió durante años la sección El rincón femenino, era colaboradora asidua de la revista de San Antoniu. Casi siempre firmaba sus artículos como Ana Sierra de la Pedrera, su seudónimo. En sus textos conversaba de tú a tú con San Antoniu. Unas veces le agradecía al santo sus favores, mientras que otras le recriminaba que no le hiciera caso. Además, y en confianza, también le hacía mención a su fama de ser un santu peseteru a la hora de conceder alguna gracia. Y en medio de esas conversaciones, Ana Sierra de la Pedrera nos iba informando de todas las cosas que habían sucedido por Cangas de Onís a lo largo del año previo a las fiestas: obras, fallecimientos, la vida política local, recuerdos de antaño... Son las suyas unas crónicas de lo más interesantes y que también nos permiten recordar rincones y edificios cangueses, así como personajes locales que ya no están entre nosotros como Evaristo el barrenderu. Uca casi siempre se refiere al río Güeña como el ríu Chicu de Cangues, en contraposición con el Sella, un topónimo local que ahora apenas se usa, al menos entre los más jóvenes.

Muchas de las anécdotas e historias canguesas que Uca recogía en sus artículos se las había contado su tía Eloísa, una mujer que era muy graciosa. Hace unos días cuando supe de su fallecimiento, comenté en las redes sociales que, con su muerte, nos habíamos quedado sin una gran pregonera de San Antoniu. Sin embargo, nuestra amiga común Marga Cimentada, me sacó del error enseguida al recordarme que Uca Mallén sí había sido pregonera de nuestras fiestas patronales. De hecho leyó su pregón en 1994 desde el mismísimo balcón del ayuntamiento. Habrá que buscarlo porque tuvo que ser un discurso magnífico. También me recordaba Marga, quien durante muchos años formó parte de la comisión organizadora de la fiestas de San Antoniu, lo mucho que había que bregar con Uca todos los años hasta conseguir convencerla de que les mandara su artículo para la revista, de hecho hubo ocasiones, siempre por cuestiones personales que la desanimaban, que no lo publicó. Luego cuando, al año siguiente, enviaba su texto, siempre disculpaba su ausencia con esa gracia que la caracterizaba. Uca era muy buena gente. Educada, saludadora, gran conversadora y, como ya he dicho, una canguesa de pura cepa. No hay más que ver como terminaba el artículo que escribió para el libro de las fiestas de San Antonio en 1994: “...Y aunque no mi hagas casu, seguiré pidiéndoti esto y lo otro, pero sobre tou, que protejas a esti Cangas de mi alma que, a pesar de estar lejos, recórrolu todos los días con el pensamientu y quiérolu cada vez más”. Hasta siempre, Uca. Y ten presente que cuando pasemos por la capillina de San Antoniu, vamos a acordanos muchu de ti.