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sábado, 28 de febrero de 2026

Ollas ferroviarias

 Una villla de Llanes alejada del bullicio estival acogió la segunda edición del encuentro de estos fogones que nacieron en el tren hullero de La Robla y que son claro ejemplo de lo que es una cocina tranquila y sin prisas.




Algunas de las ollas ferroviarias más originales de las que  se vieron en Llanes. Foto: Javier G. Caso



Por Javier G. Caso





Un Llanes alejado del gentío y el mogollón turístico del verano acogió el pasado sábado, 7 de febrero, el II encuentro de ollas ferroviarias. A estas alturas del año, esta cita gastronómica se ajusta como un guante al devenir invernal de la capital llanisca, con las calles más despejadas y tranquilas. Estos originales pucheros en los que se guisaron fabada y patatas con carne o pescau, requieren de paciencia, tranquilidad y muchas hora por delante. Nada que ver con las guisos rápidos de la olla exprés o los robots de cocina. La olla ferroviaria la inventaron los maquinistas y los trabajadores del tren hullero que comunicaba La Robla ( León) con Bilbao. Aquellas tarteras, en su día alimentadas con el mismo carbón de las máquinas de vapor, ahora se atizan con carbón vegetal. Como se cocinaba con el tren en marcha, el traqueteo del Hullero a lo largo de un viaje que se prolongaba un montón de horas, mecía el guiso dándole un toque fundamental. Estas ollas ferroviarias, que también hay que mover y atender sin prisas, ya no son unos pucheros viajeros, pero la esencia es la misma: cocina tranquila, slow food en estado puro.



      Participantes en el II encuentro de ollas ferroviarias de Llanes. FOTO: J. G. Caso.

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