UA-47047058-1
Mostrando entradas con la etiqueta Cangas de Onís. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cangas de Onís. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de septiembre de 2024

Santi de la Vega, de Covadonga a Petra y de los Picos al Himalaya

 

Sus paisajes más próximos y otros que conoció en sus viajes protagonizan la mayoría de las instantáneas que componen “Arraigo”, la primera exposición monográfica del fotógrafo cangués


Santiago de la Vega, junto a su foto dedicada al Picu Uriellu e incluida en la exposición "Arraigo". FOTO J. G. CASO

Por Javier G. Caso

 Hablar de fotografía en Cangas de Onís en estos momentos, nos remite a nombres como José Allende Marcos, Pin, ganador de la sección Alpinismo en la edición XXIX del Memorial María Luisa, celebrada en 2019 con una fotografía titulada “Marble ice” y que realizó en Islandia. En aquella expedición, Pin estuvo acompañado por otro fotógrafo cangués, Santiago de la Vega, Santi, quien acaba de inaugurar esta tarde su primera exposición monográfica. Lleva por título “Arraigo” y puede visitarse en la Casa Municipal de Cultura de Cangas de Onís hasta el próximo 4 de octubre.




El Puentón de Cangas de Onís/ Cangues d´Onís, fotografiado por Santi de la Vega. FOTO: J. G. C.


 Se trata de una exposición compuesta por medio centenar de instantáneas. Elegirlas, nos confesaba Santi cuando lo entrevistamos para TPA Noticias, no fue una tarea sencilla. Tuvo que escogerlas entre las miles de fotos que atesora en una decena de discos duros. Un rápido vistazo a la muestra nos permite una primera conclusión: la montaña es el escenario favorito del fotógrafo cangués. Hay fotos de lugares tan dispares y lejanos como Los Picos de Europa, los Alpes y hasta la cordillera del Himalaya donde ha retratado cumbres tan emblemáticas como el mismísimo Everest. Y otro tanto ocurre con el paisanaje que puebla y protagoniza varias de las instantáneas. Aparecen elaboradores de queso gamonéu del valle como Alberto Martínez, de la quesería Priena, de Corao o Juan Sobrecueva. La foto de este quesero es la protagonista del cartel de la propia exposición y de todas las expuestas, ésta es la favorita de Santi de la Vega, como él mismo nos reconocía esta mañana mientras terminaba de montar “Arraigo”. En la muestra también aparecen pastores de la Montaña de Covadonga como Antonio Fernández, “Antonín, el de Gumartini”. Pero también hay alguno de Extremo Oriente, del remoto Kirguistán, que aparece a caballo acompañando a un rebaño de yaks. Santi, que ha viajado lo suyo, también nos muestra lugares tan singulares como la mítica Petra, o una cueva de Islandia. Algunas fotos muestran algunos de nuestros monumentos más emblemáticos, como el Puente Romano de Cangas de Onís, el Puentón, que además da nombre al barrio en el que se crió el propio De la Vega. O la basílica de Covadonga, protagonista también de una foto única, la de la aurora boreal que el fotógrafo cangués logró captar con su cámara el pasado mes de mayo, tanto en el Santuario de la Santina como en Los Lagos de Covadonga. De Los Picos de Europa hay una amplia muestra de fotografías, entre ellas una del Picu Urriellu, la cumbre más emblemática del Parque Nacional. Algunas de esas fotos son nocturnas. Hay muchas instantáneas más, también las utilizadas en los carteles anunciadores de varios de los documentales del director Alex Galán, con quien Santi de la Vega colabora como responsable de foto fija. Pero lo mejor, desde luego, es acercarse hasta la Casa de Cultura canguesa y disfrutarlas.















martes, 19 de marzo de 2024

Celsín


Adiós a un cangués entrañable


Celso, entrando con el ramu en la iglesia el día de San Antoniu. Foto J. G. Caso




Cangas de Onís, martes 19 de marzo de 2024:

Por Javier G. Caso:

 La parca no descansa. Este domingo se llevó a uno de los buenos, a una persona que derrochaba carisma: Celso Fernández Sangrador, Celsín el de la Sifonería. Quedé helado cuando Pepillo Remis me preguntó si sería cierto que había fallecido. Por desgracia la fatal noticia se confirmaba poco después. Te enteras del fallecimiento de alguien conocido y apreciado, haces memoria, y los recuerdos bullen por doquier. ¿Qué decir de Celso? 

 Lo recuerdo repartiendo bebidas por Cangas de Onís con su camión. Celso era el que repartía la gaseosa La Casera, la leche Lagisa y la tónica Schweppes. Por supuesto, tambien sifones. Nació y creció en la canguesa calle de San Pelayo. Al pie del negocio familiar: una Sifonería. De aquel local, cuando las máquinas envasaban los sifones, salía un ruido, un soniquete que, durante años y años, vino a ser algo así como la banda sonora de ese rincón cangués.

 Aquel negocio de bebidas, hace años, se transformó en una casa de comidas y siguió conservando su nombre: “La Sifonería”. De hecho sus paredes estaban adornadas con la colección de sifones que Celso fue atesorando a lo largo de toda su vida. Algunos, llegados desde muy lejos, fueron regalos de amigos; unos conocidos que sabían de su pasión y apego por estos envases. En el negocio hay también un sinfin de dibujos, fotos y otras referencias visuales acerca del sifón. Celsín nunca había sido hostelero, sin embargo con su capacidad y maestría para las relaciones públicas, se convirtió en el referente de un negocio familiar en el que ejercía de perfecto anfitrión junto a sus hijas. No desvelaré su secreto, del que seguro que habrá quedado algún rastro en los libros de reservas del restaurante, pero a los clientes conocidos, por muy liados que estuvieran en la Sifo, Celso siempre encontraba la forma de buscarles acomodo y de conseguirles una mesa.

 De la mano de Celsín y de Marga, su fiel escudera, así como de sus tres hijas, nacieron los premios Sifón de Oro, un galardón cuyo objetivo es premiar y distinguir a personas e instituciones que hayan destacado por su labor en pro de Cangas de Onís. Y es que Celso era muy, pero que muy cangués. Ejercía de ello en su vida diaria, implicándose en multitud de actividades. Siempre juntos, tanto él como Marga, formaron parte durante mucho tiempo de la directiva de la Sociedad de Festejos San Antonio ( SOFESA), que organizaba las fiestas patronales. El 13 de junio, el día de San Antoniu, Celso no fallaba a la hora de portar a hombros el ramu de pan de la calle San Pelayo acompañado de otros vecinos, entre ellos los Fifos: José Luis, Fredi, David e Isaac. Sobre su cabeza lucía su montera picona, la misma que sus familiares colocaron sobre el féretro en compañía de un sifón, siempre adornada con una pinza, emblema de la fiesta de la calle San Pelayo, de la que Celso fue uno de sus principales impulsores. Aunque acaba con una verbena, el origen de la fiesta de la pinza fue una merienda popular en plena calle en la que siempre participaron los vecinos y también los turistas que se arrimaban.




Celsín, a la derecha, junto a Jose Luis, el Fifu, con el ramu de 2012. Foto J. G. Caso 



Celso, entre Juanín Grech y Queta, homenajeados en la fiesta de la pinza de 2004.

Celso y Josefina García, con Jesús Ania y Esther Blanco, en la fiesta de la pinza de 2009


Otra de la fiestas favoritas de Celso era el Antroxu. Era de los que siempre se disfrazaba el martes de Carnaval, ya fuera en solitario o en compañía de sus amigos. En los últimos años, ya jubilado, Celsín se convirtió en el percusionista de la Agrupación de bailes Picos de Europa. Allí donde actuaban, allí estaba él, feliz, dándole al bombo. Antes, y durante muchos años, también formó parte del Coro Peña Santa de Cangas de Onís. Por eso digo que era un cangués activo y, además, una persona interesaao por la promoción de la Cultura en el ámbito local. Desde su negocio se impulsó el concuso de dibujo escolar “Pinta un sifón”. Los últimos años también organizaron hubo multitud de presentaciones literarias, recitales de poesía, festivales de tonada, actos todos ellos desarrollados en el restaurante “Al pie de un sifón” y para los que Celsín y Marga contaron con la colaboración de su gran amigo y cangués de adopción Luis Salcines. Como ya han dicho muchas personas a lo largo de los últimos días desde que se conoció su fallecimiento; está claro que Cangas de Onís le va a echar mucho de menos. Porque vamos a ver Celso; sin ir más lejos, cuando llegue a Cangues la próxima Cabalgata de los Reyes Magos, ¿quien ayudará al rey Melchor?

Andrés y Ana González Carretero, abrazados al rey Melchor.


A continuacion reproduzco íntegra la entrevista que le hice a Celso en 2013 como pregonero de San Antoniu y que salió publicada en el libro de las fiestas patronales de Cangas de Onís de ese año.


 “Soy un repartidor de bebides. Fue lo que hici durante 35 años”



Celsín, en un rincón de su querida Sifonería. FOTO: J. G. CASO


JAVIER G. CASO

CANGAS DE ONÍS

Al pregonero de las fiestas de San Antoniu de este año, Celso Fernández Sangrador, en Cangas de Onís todos le conocen por Celsín, el de la Sifonería. No es para menos. Vino al mundo hace 65 años en la muy canguesa calle de San Pelayo, en el primer piso del edificio que aloja en su planta baja el negocio familiar. “Nací aquí encima, a la parte de arriba de esi ventilador”, comenta con sorna nuestro pregonero al inicio de esta entrevista. Fundada allá por 1896 y sin necesidad de cambiar de nombre, hace 19 años, la Sifonería se transformó en una tienda bar, un negocio que en este tiempo ha logrado convertirse en un local de referencia dentro de la hostelería canguesa. A ello ha contribuido, no cabe duda, Celsín. Ahora, ya jubilado, se limita a “echar una mano” a sus hijas, que son las que llevan el negocio.


La Sociedad de Festejos de Cangas de Onís te ha elegido para dar el pregón de las fiestas de 2013, ¿cómo lo valoras?

Nunca me lo hubiera imaginau y me siento muy honrau. Me imagino que será por mi implicación en les fiestes. Llevo toda la vida metíu en alguna historia de San Antoniu. También estuvi en la comisión y mi mujer, Marga, todavía estuvo más años que yo. Estoy muy contentu.

Este año serás el pregonero y tu vinculación con las fiestas patronales viene de mucho atrás; pero lo cierto es que no hay evento festivo en Cangas de Onís al que le hayas dado la espalda.

Pues sí; siempre colaboré con la Cabalgata de Reyes y tampoco fallé nunca en el Carnaval. De hechu, James Fernández Mcclintock hizo un estudio sobre los carnavales en el Norte de España y se centró en el nuestru grupo de Carnaval. Daba conferencies por tou el mundo, luego mi mandaba postales y mi decía: “¡mira Celso, ya te conocen en Japón!” También fui presidente de la Asociación de Padres durante tou el tiempu que les mis hijes estuvieron en la escuela. Y haz años anduvi metíu en la organización de la Subida a Enol. La verdad é que siempre mi gustó estar metíu en alguna actividad.

¿Cómo va a ser su pregón?

La idea é que sea emotiva y sentimental, así que igual hay que tener un kleenex a mano, por si acaso (risas).

¿Qué destacarías de las fiestas de San Antoniu?

Pues que sean unes fiestes abiertas a tou el mundu, sin olvidar que el motiva de una fiesta de cualquier puebla es que la discuten los vecinos. No i encuentro ningún sentidu a eso de hacer la fiesta pensando en los que van a venir de fuera. Les fiestes de San Antoniu nunca perdieron su esencia. Ves programas de hace 100 años y la fiesta era igual, como comprobamos cuando preparamos el dossier para que la declararan Fiesta de Interés Turístico Regional.

¿Crees que les falta algo?

No echo nada de menos. Siempre hay alguna cosa complementaria. Son unes fiestes muy completes en les que la tradición se complementa con eses torees verbenees que son una poca de espectáculo y con torees actividades: deportes, teatro…

Si tuvieras que elegir algún momento concreto de nuestros festejos, ¿qué me dirías?

Me quedo con el día de San Antoniu, desde las 11 de la mañana hasta las seis de la tarde. Para mí la misa y la procesión es lo más grande de toes les fiestes. La misa de San Antoniu é una maravilla: Hay una gran solemnidad y el coro Peña Santa canta en latín la Pontifical de Peruzzi, que es preciosa. San Antoniu va muchu más allá de lo religiosu. Vas a la novena y ves allí a gente que ni te lo imaginas.

¿Y la Joguera?

Nunca la salté.

¿Cómo valoras la comida popular que se celebra en el Campu San Antoniu al finalizar la procesión, la subasta y la quema del xigante?

La comida en el robledal é una de les grandes novedades de los últimos años. Antes no se hacía y es algo que realza la fiesta.

Parece que la Jira vuelve a ir a más.

También se recuperó después de unos años de itinerancia; y no triunfó hasta que volvió otra vez a Contranquil.

Una fiesta como San Antoniu, ¿la vives ahora igual que cuando eras más joven?

Ahora disfrútola más si cabe; con 20 años es una fiesta, pero ahora la sientes y la disfrutas muchu más. Vas cogiendo una sensibilidad muy distinta a la que te da la fogosidad de la juventud.

Desde hace muchos años eres de los que porta a hombros el ramu de la calle San Pelayo, ¿cómo nació esta iniciativa?

Por un vecinu que quería hacer un ramu y no sabía. Como eso era difícil, apostamos por hacer unu que abarcara a todos los vecinos de la calle San Pelayo. Coincidió que aquel añu había varios que estaban jorobadinos. Al principiu les peticiones iban entre el ramaje del ramu. Allí metíamos el papelín. Ahora la gente aporta al ramu por aportar, sin necesidad de pedir nada; o no lo dicen (risas). Y el que quiera seguir metiendo el papelín, puede hacelo porque es confidencial.

¿El ramu sigue siendo solo de los vecinos de la calle San Pelayo?

Ahora participa gente de tou Cangues y cada unu da lo que quier.

¿Hay algún ceremonial en la preparación del ramu?

Les flores colocámoles por la mañana el mismu día de San Antoniu, pero les hojes de roble ya se colocan la víspera de San Antoniu por la noche. Al principiu hacíamos algo de fiesta mientras confeccionábamos el ramu; había pinchos y tomábamos algún cacharro. Recuerdo un añu que llovió y no aparecía ni Dios a la hora de hacer el ramu (risas).

¿Se siente algo especial al subir el ramu año tras año?

Pa mi é algo así como la ITV. Cuando llego a la iglesia de Cangues de Arriba después de subir la Carreterona siempre me digo: ITV pasada. Y espero que mi quede cuerda pa muchos años más. Solu lu llevamos tou el caminu José Luis el Fifu y yo, pero también nos ayudan sus hermanos y algunu más.

Pesar, debe pesar lo suyo, ¿no?

La verdá é que no sabemos lo que pesa el ramu; pero é muchu. Y muy altu porque al salir de la iglesia al principiu de la procesión tenemos que doblar les rodilles. Recuerdo un añu que andaba yo con lumbago y va David el de Fifi y díjomi: “Celso, tu tranquilu, lleva el ramu, que yo solu pongo el llombu” (risas).

¿Qué relación tienen el ramu de San Pelayo y la fiesta de la pinza?

La fiesta de la pinza surgió a partir del ramu hará más de veinte años ya. El primer añu los donativos superaron el coste del ramu y, con lo que sobró. Decidimos organizar una fiesta. Además nos venía muy bien que San Pelayo sea el 26 de junio. Fue una forma de hacer unión entre el vecindariu de nuestra calle. La de la pinza é una fiesta popular y que se haz sola. El músicu cobra lo que sobra y todos los vecinos y los bares traen pinchos. Los vecinos solu armamos les meses que nos pon el ayuntamiento. La fiesta de la pinza, que é una fiesta pequeña, trájola San Antoniu.

Llevas toda una vida ligado a la Sifonería, ¿cuándo empezaste a trabajar en el negocio familiar?

La mayor parte de mi vida la pasé repartiendo bebides. Empecé a trabajar a los once años cuando murió mi padre. Primero repartía con un carru, luego ya con el camión. Repartía sifones, pero también gaseosa La Casera y cerveza la Estrella de Gijón. Y la leche de Lagisa, que al principiu había que ir a buscala a Gijón todos los días a las cinco de la mañana porque era del día. Luego hicimos una cámara y ya se traía pa dos días. Por ciertu, el mi camión también se usó muchu pa les cabalgates. Unu que era abiertu era el que se utilizaba para transportar el Belén.

Los más jóvenes conocen La Sifonería actual, un bar tienda; pero su historia viene de largo, ¿verdad?

La Sifonería abrió en el añu 1896 y siempre fue la base del negociu; embotellamos el últimu sifón hará unos 25 años. Ya tenía les críes. La venta de sifones fue menguando de forma paulatina y cada vez era más complicau llenalos. Además había otres alternatives. Tenemos una colección de más de un millar de sifones. Como bar abrimos en 1994.

¿Y qué destaca de esta nueva etapa?

Aparte de tener un pocu de museo, creo que La Sifonería es un local singular en el que sobre todo primamos la calidad de los productos y el tratu al cliente. Ya salimos en revistes y guíes de tou el mundu, de países como Alemania, Inglaterra, Francia, Portugal, Estados Unidos o Japón.

Por lo que me habéis contado tú y Marga, La Sifonería también tiene relación con nuestras fiestas patronales. Cuéntanoslo.

Durante muchos años fue algo así como la sede de la comisión de San Antoniu. Aquí pagábanse los recibos de los socios y se entregaban los libros de les fiestes. Además en la Sifo tenemos un azuleju con un San Antoniu que vino de Marbella.

A lo largo de los últimos años, y hasta tu jubilación, has trabajado como hostelero pero, ¿cómo te definirías?

Me veo como un repartidor. Fue lo que hici durante 35 años.

En los últimos años las distintas comisiones han apostado por personas de Cangas o ligadas a Cangas para pregonar las fiestas de San Antonio. ¿Qué opinión le merece esta decisión?

É importante que sea gente vinculada a Cangues la que de el pregón. Lo demás sería una necedad, por muy importante que sea la persona que se trajera. No tien sentidu traer a alguien a pregonar algo que no conoce.











sábado, 18 de noviembre de 2023

La DOP Gamonéu celebra su 20 aniversario y los científicos del IPLA trabajan en el desarrollo de un fermento autóctono para este queso

Un momento del acto conmemorativo del 20 aniversario de la DOP Gamonéu. FOTO: J. G. CASO

El Consejo Regulador homenajeó a los impulsores y a quienes han formado parte de esta Denominación de Origen Protegida



POR JAVIER G. CASO:

 20 años ya. La Denominación de Origen Protegida (DOP) Gamonéu conmemoró este viernes sus dos primeras décadas de existencia. Lo hizo en un acto celebrado en el Parador de Turismo de San Pedro de Villanueva, en Cangas de Onís. Allí estuvieron muchos de los 22 queseros que conforman el censo de elaboradores de esta joya gastronómica, 18 del valle y 4 de la variedad del puertu.


La conmemoración tuvo dos partes bien definidas y muy distintas. La primera de éllas estuvo referida al futuro del queso gamonéu y pasa por el trabajo que ya han iniciado un grupo de científicos del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Como ya hicieron para otras dos variedades queseras asturianas con DOP, el Cabrales y el Afuega el Pitu, de aquí a 2025 y con la inestimable colaboración de los propios queseros, estos investigadores van a desarrollar un fermento autóctono para el queso gamonéu. Los trabajos de campo ya han comenzado aislándose, por el momento, más de 300 bacterias. Ese fermento autóctono está llamado a reforzar el carácter y la personalidad del queso gamonéu.


Tras la presentación de este proyecto científico que contará con financiación europea, del ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y del propio Principado de Asturias, las emociones se adueñaron del acto del 20 aniversario de la DOP Gamonéu. Desde su actual Consejo Regulador se reconoció la labor de las personas que impulsaron y la hicieron posible. Hubo diplomas y distinciones para Margarita González Ardisana, funcionaria jubilada del Principado de Asturias, el veterinario Gerardo Niembro, la que fuera directora general de Desarrollo Rural y Agroalimentación del principado de Asturias, Tomasa Arce, y Alberto Valle Villaverde, en su día concejal de Agricultura del Ayuntamiento de Cangas de Onís y regidor de pastos de la Montaña de Covadonga. La verdad es que fue un reconocimiento muy merecido para todos ellos ya que no fue el poco el trabajo que desarrollaron hasta conseguir que en 2003 se aprobase el primer reglamento de la DOP y naciera su Consejo Regulador Provisional. Arrancó con 9 queseros del valle a los que se unieron en 2007 los 5 elaboradores que entonces hacían queso en el puertu. Por aquel entonces la producción anual estaba en torno a unos 60.000 kilos, que con el paso de los años se han convertido en los más de 144.000 kilos producidos en 2022. También se reconoció la labor desempeñada por Pepi, la administrativa que se encarga de la oficina de esta Denominación de Origen Protegida. El homenaje también se hizo extensivo a todos y todas los que han estado vinculados a la DOP Gamonéu a lo largo de estas dos décadas.


La DOP Gamonéu está plenamente consolidada y la producción de queso gamonéu está llamada a jugar un papel importante en la economía local de los concejos de Onís y de Cangas de Onís en los que se elabora esta variedad quesera. Sin embargo los queseros volvieron a dejar patente una de sus grandes necesidades: disponer de una nueva cueva de maduración colectiva, ya que Cueva Oscura se les ha quedado pequeña. En estos momentos se han iniciado estudios a fin de constatar qué condiciones ofrece la cueva de la Cañada para madurar queso gamonéu. Si son buenas, aún restará darle un buen acceso y acometer obras de acondicionamiento. Ojalá se acometan lo antes posible porque esa nueva cueva sería todo un espaldarazo para los elaboradores.

 

martes, 13 de junio de 2023

Los Lagos de Marino Lejarreta

Marino Lejarreta, a su llegada a la meta de Entrelagos. FOTO LVA

 Los Lagos de Marino Lejarreta

 El pasado 2 de mayo se cumplieron 40 años del histórico triunfo del ciclista vasco en aquella primera etapa de la Vuelta Ciclista a España con final en Los Lagos de Covadonga


Por Javier G. Caso:


 Arrancaba animado 1983 por Cangas de Onís. El pleno municipal del consistorio cangués declaraba persona non grata al escritor Camilo José Cela por unas supuestas declaraciones suyas insultando a la Virgen de Covadonga, la Santina. Así lo contaba La Voz de Asturias en su edición del 6 de enero de aquel año. Ese mismo periódico informaba de que, también en enero, y en Gijón, se vivía una huelga general contra el desmantelamiento industrial. Ya en febrero, nuestra región volvía a llamarse de forma oficial provincia de Asturias.

Pues bien, ese año, en primavera, en concreto el lunes del 2 de mayo, el concejo de Cangas de Onís vivió un acontecimiento histórico a tenor de su repercusión posterior. La Vuelta Ciclista a España llegaba ese día, por primera vez, a Los Lagos de Covadonga, una cima que se acabó convirtiendo en uno de los puertos más míticos del ciclismo mundial y que a día de hoy suma ya 21 finales de etapa de la Ronda Española. Pero vamos a hablar de aquella primera etapa de la que este año se cumplieron cuatro décadas y en la que se impuso Marino Lejarreta, el Junco de Bérriz. La de 1983 fue la edición número 38 de la Vuelta Ciclista a España, “una de las más bellas y espectaculares”, según se puede leer en la página web de Unipublic, la empresa que organiza esta prueba ciclista desde hace ya muchos años. Fue, además, la primera vez en su historia que Televisión Española (TVE) la retransmitía en directo. Por ese motivo, por todo lo que supusieron aquellas retransmisiones televisivas de sus etapas, es por lo que se considera que 1983 fue el año del relanzamiento de la Vuelta Ciclista a España.

En aquella edición, además, el ganador fue el corredor francés Bernard Hinault, el Caimán, toda una leyenda del ciclismo y que ya había ganado la ronda española en 1978. Un Hinault, a quien el desgaste de la Ronda española le impidió disputar en julio el Tour de Francia de 1983, que llegó a ganar en cinco ocasiones. El ciclista galo lideraba un equipo potentísimo: el Renault- Elf, del que también formaba parte Laurent Fignon. Completaron el podio de aquella Vuelta, Marino Lejarreta, entonces en las filas del equipo italiano Alfa- Lum Olmo y que fue el segundo clasificado. La tercera plaza la ocupó el fallecido Alberto Fernández, del equipo Zor. Participaron en aquella Vuelta 100 corredores de una decena de equipos, entre ellos algunos inolvidables como el Kelme, el Renault, el Reynolds, el Teka, el Hueso, Zor, Alfa- Lum…A diferencia de ahora, que se disputa en septiembre, por aquellos años la Vuelta a España se celebraba en primavera y la edición de 1983 se desarrolló entre el 19 de abril y el 8 de mayo. La que acabó en Los Lagos fue la etapa número 13, con salida desde la localidad palentina de Aguilar de Campóo. Cada año la Vuelta a España siempre tiene su propia sintonía o tema oficial. Pues bien la de 1983 fue un tema que lo petó y que se coronó a lo más alto de la lista de Los 40 principales, además de permanecer durante 21 semanas como el single más vendido en España: “No tengo tiempo”, del dúo tecno Azul y Negro.

¿Y qué decir de aquella etapa? Seguro que cada cangués guardará muchos recuerdos de aquel día. En mi caso me tocó seguirla por la tele, unas imágenes que quise volver a ver hace poco y que están disponibles en Youtube. Desde Aguilar de Campóo y tras pasar por el control de firmas, tomaron la salida 86 corredores, si bien a los Lagos llegarían dos menos. A la salida, tal y como nos recuerdan las imágenes de TVE y los comentarios de Emilio López Tamargo, viento, frío y nieve, unas condiciones realmente duras para una etapa de 188 kilómetros con dos puertos de tercera categoría, uno de ellos el Pontón, y final en Los Lagos. Mucho se bromeó aquel día con lo de Los Lagos de Enol, que el locutor de TVE Antolín García, rebautizó por adelantado como los Lagos de Hinault dando por hecha la victoria del corredor galo. Pero aquel chiste facilón no se cumplió y aquel día este paraje del Parque Nacional, por entonces de la Montaña de Covadonga, se acab´p convirtiendo en Los Lagos de Marino Lejarreta. La etapa discurrió por tierras palentinas y leonesas. Antes de llegar a Asturias, poco antes de Riañu, cuyo pueblo original aún seguía en pie antes de acabar bajo las aguas del pantano, saltaron y se escaparon dos de los grandes protagonistas de aquella etapa: Carlos Machín y Ruddy Pevenage.

 Los dos ciclistas llegaron a tener más de 8 minutos de ventaja sobre el pelotón. Bajaron el Pontón y Los Beyos a velocidad de vértigo. Cuando estaban entrando en Cangas, dejamos la tele y nos echamos a la calle para verlos pasar por delante de casa en la carretera Cañu. A la altura de La Riera todavía llevaban 7 minutos y medio de distancia al resto de los corredores. Machín y Pevenage iniciaron en solitario la subida a Los Lagos, que todavía arrancaba de aquella curva tan cerrada que había al pie de la Santa Cueva de Covadonga. Durante la ascensión Machín llegó a descolgar a Pevenage y tiró en solitario, pero por detrás Marino Lejarreta empezaba a dar su particular batalla. Se escapó de quienes lo acompañan en el grupo perseguidor, en el que también iba Hinault, y se fue a por los dos escapados. Primero superó a Pevenage, ya pasado el Mirador de la Reina. Como muestran las imágenes de la tele, a la altura de la majada de Gumartini, el ciclista vasco rebasó a Machín, cogió la cabeza de la carrera y entró vencedor en una meta instalada en Entrelagos, donde aún existía el motel que fue derruido años después. El gran Marino Lejarreta, al que este año se le rindió un cariñoso homenaje en Cangas de Onís para recordar aquel triunfo, ganó la etapa con un tiempo de 5 horas, 45 minutos y 17 segundos, el que empleó para cubrir los 188 kilómetros que tenía la etapa.

En 2013, coincidiendo con el 30 aniversario de aquella inolvidable etapa, tuvo lugar en la Casa de Cultura de Cangas de Onís una mesa redonda y allí se evocaron algunas anécdotas y recuerdos. El que fuera por aquellos años director técnico de la Vuelta Ciclista a España, Ramón Mendiburu, confesó que si el mal tiempo hubiera frustrado el final de etapa en Los Lagos, algo que llegaron a temer de verdad a la vista de cómo había arrancado el día, la meta se hubiera situado en Covandonga. Es más, detalló que incluso se había reservado un lote de vallas que se dejaron en el Real Sitio por si acaso. El resto de las vallas, tal y como recordó Antonín Alonso, uno de los integrantes de la comisión local que participó en la organización de la etapa, tuvieron que ser transportadas hasta Los Lagos en los camiones de dos repartidores de leche de Cangas de Onís porque los vehículos de transporte de la Vuelta Ciclista a España, dado su gran tamaño, no podían subir hasta Los Lagos, cuya carretera era, por aquel entonces, mucho más estrecha. Al final, y como muestran las imágenes de TVE, el sol acompañó a los ciclistas en su ascensión a Los Lagos y no fue necesario recurrir al plan B, pero el Santuario de Covadonga pudo ser el final de aquella etapa.

Pero que la Vuelta Ciclista a España acabase en Los Lagos no fue ni mucho menos algo casual. Sus antecedentes se remontan casi veinte años atrás. Fue en 1964, tal y como detalló en aquella mesa redonda Antonín Alonso, cuando se funda el Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) de Cangas de Onís. Tras desplazarse a Francia para vivir las etapas pirenáicas del Tour, entre ellas, la del famoso Tourmalet, un viaje exploratorio en el que participaron Ramón y Luis Prada, así como mi tío Elías González Caveda, Elías el de la Barata, al año siguiente se celebra la primera escalada ciclista a Enol, una prueba para corredores aficionados e independientes que el CIT organiza hasta 1972, una prueba que tenía hasta su propio slogam, tal y como recoge Emilio Prada en un documentado trabajo titulado “El Deporte en Cangas de Onís”. El lema de la la subida a Enol era: “ Dentro de un maravilloso marco, la más dura prueba española del ciclismo de montaña”.

En 1972, el recién nacido Club Ciclista Enol toma el relevo del CIT y continúa con la celebración de esta carrera hasta 1979 en unos años, los setenta del pasado siglo, en los que la Subida Ciclista a Enol entra en el circuito profesional además de acoger el campeonato de España. Entre los ganadores de aquellos años, algunos nombres ilustres del ciclismo español como Andrés Oliva, Pesarrodona, Jesús Manzaneque o Alberto Fernández. Los años 70 también fueron los de la primera etapa de la Vuelta Ciclista a España con final en Cangas de Onís, disputada en 1974 con la meta colocada frente al Llagar de Juan y que ganó al sprint el portugués del equipo BIC Joaquim Agostimho. Dos años después, regresa de nuevo la Vuelta Ciclista a España a la capital canguesa y el ganador de la etapa fue el asturiano del Kas Vicente López Carril. En 1978, otro asturiano del mismo equipo, José Enrique Cima, gana la etapa de la Vuelta a España cuya meta se instaló en la Carretera Cañu. Estos son los prolegómenos de la llegada de la Ronda española a Los Lagos en 1983 y de la que este año se cumplieron cuatro décadas. Curiosamente este 2023, y en su primera edición, la Vuelta Ciclista a España femenina también quiso incluir en su recorrido una etapa que acabara en Los Lagos de Covadonga. Fue la última de las siete etapas de esta Vuelta femenina, con salida en Posada de Siero y se disputó el domingo 7 de mayo. La ganadora de la etapa fue la corredora holandesa del equipo SD Worx Demi Vollering, una ciclista que como hiciera Marino Lejarreta, inauguró el palmarés, en esta caso del ciclismo femenino, de ese grandísimo puerto que son Los Lagos de Covadonga.



Enlace al resumen de TVE de la etapa 13 de la Vuelta Ciclista a España de 1983 entre Aguilar de Campoo ( Palencia) y Los Lagos de Covadonga.

https://www.youtube.com/watch?v=QUEIin85-TM






 

domingo, 16 de mayo de 2021

En recuerdo de Leonor Sarmiento Pubillones, Corao (Cangas de Onís) , 1924/ Cabo San Lucas, Baja California Sur (México), 2021

Adiós a una canguesa que mantuvo viva la memoria del exilio español y que presidió el Ateneo Español  de México durante 17 años 


Leonor Sarmiento, en Corao, en la inauguración de la exposición dedicada al centenario de El Despertar, en septiembre de 2008. FOTO: J. G. CASO

 Tras su reciente fallecimiento el pasado 8 de mayo en Cabo San Lucas, Baja California Sur

 (México), quiero recuperar para EL AUSEVA DIGITAL la entrevista que le hice a Leonor

 Sarmiento Pubillones en 2008 y que publicó La Voz de Asturias, donde yo trabajaba por

 aquella. Leonor Sarmiento Pubillones fue durante 17 años la presidente del Ateneo Español

 de México y, desde 2005, era su presidenta emérita.



JAVIER G. CASO

CORAO (CANGAS DE ONÍS), 24 de septiembre de 2008. CASA DEL MÉDICU.


A sus 84 años, Leonor Sarmiento Pubillones, nacida en Corao (Cangas de Onís) y residente

 en México, a dónde llegó desde Francia en los años 50 tras huir de España durante la

 Guerra Civil, asiste estos días “emocionada” en su localidad natal a los actos

 conmemorativos del centenario del sindicato agrícola El Despertar, fundado por su padre

, Ángel Sarmiento.



--¿Qué edad tenía cuando partió al exilio?

--Cumplí 12 años a los quince días de iniciarse la Guerra Civil. Tenía 13 años.


--¿Recuerda el día en el que familia se va de Corao?

-- Me acuerdo de que mi padre le dijo a mamá que metiese unas cuantas cosas en una maleta

 porque íbamos a regresar pronto.


--Sus padres murieron en México. ¿Nadie en la familia se imaginaba un exilio tan largo?

--Para nada pensaron que no volverían aquí. Conforme iban pasando era mayor la

 desesperación de mi padre.


--Ver morir a sus padres lejos de España, ¿fue uno de los momentos más duros?

-- Si, si. Cada vez que íbamos a un entierro de un exiliado siempre se comentaba: otro que no vuelve.


--¿Cómo fue su exilio?

--Muy triste. No teníamos absolutamente nada. Yo era la mayor, tenía catorce años cuando

 pasamos a Francia. Mi padre no nos pudo acompañar porque aún estaba en el ministerio de

 la Guerra. Mi madre y una hermana, que tenía siete meses y pesaba tres kilos y medio,

 estaban muy enfermas. Yo tenía una responsabilidad tremenda y había que afrontarla.


--¿Cuánto tiempo estuvieron separados de su padre?

--Fue poco relativamente, como tres o cuatro meses tras los cuales pudimos juntarnos con

 papá. Y al poco tiempo comenzó la II Guerra Mundial.


--¿A qué obedeció el traslado de la familia desde Francia a México?

--A la desesperación de no poder regresar a España. Unos amigos de mi padre en México le

 animaron mucho para que fuera. Allí era más fácil para los exiliados el encontrar trabajo.

 No era el caso de mi padre porque no tenía profesión alguna, pero el médico ejerció de

 médico y el abogado de abogado y demás, mientras que en Francia no se podía hacer eso.


--Comentó usted en su conferencia que uno de los pesares de su padre fue ver cómo

 ninguno de sus hijos pudo cursar una carrera universitaria

-- Claro. Eso fue terrible y muy triste para él. Yo iba a entrar al instituto aquí en Cangas en

 septiembre de 1936…y ya no entré.


--Su padre era una persona culta aunque no tuviera estudios

--Era autodidacta. Leía muchísimo y a todos los hijos nos enseñó a leer. En Francia todos

 los días nos dictaba una página para que no se nos olvidase el español.


--Se cumple ahora el centenario del Sindicato el Despertar, uno de cuyos fundadores

 fue su padre. ¿Era un adelantado a su época?

-- Mucho. Hay que ver que llegaron hasta conseguir pensiones y montar el coto de previsión

 social. Era de lo más adelantado. Para mi padre luchar por el campesino lo era todo.


--Usted era una cría entonces. ¿Qué recuerda de El Despertar?

-- Me acuerdo mucho de la biblioteca porque ya entonces me interesaban los libros. Y me

 acuerdo de los lectores que iban a los pueblos en invierno. La biblioteca del sindicato y las

 de mi casa las quemaron. a la hora de montar la del Despertar ayudó mucho a mi padre el

 entonces rector de la Universidad de Oviedo, Fermín Canella. Y también Rafael Altamira.


--Ya en México, usted fue durante 17 años presidenta del Ateneo Español de México.

 ¿Qué supuso esta institución para los exiliados?

--Fue muy importante y hay muchísimo material. Tenemos una buena biblioteca del exilio

 junto a la general, que tiene 15 o 20.000 volúmenes; y todo fueron donaciones porque

 nunca tuvimos dinero en el Ateneo. Hasta ahora se ha mantenido. Quieren llevárselo al

 Colegio de México y a mi no me hace mucha gracia.


--Usted tiene una propuesta para ese fondo documental

--Me gustaría que el Ateneo se convirtiera en un centro de estudios del exilio español.

 Vamos a planteárselo al embajador. Además de la biblioteca hay una muy buena colección

 de pinturas realizadas por pintores del exilio.


--¿Qué sensaciones tiene al regresar a Corao, su pueblo natal?

--Allá lo imaginas todo mayor. Las manzanas mayores, las cerezas más gordas. Hasta el

castañeu lo encuentro más chico. En el exilio solo piensas en volver y lo idealizas todo. Uno

 no cuenta con lo que tienes allí, sigues pensando en lo que se tenía acá; sobre todo los que

 salieron de mayores, mucho más.


--¿Qué opinión le merece la ley de la memoria histórica?

-- Estupendo. Gracias a esos temas he podido venir porque me dieron la pensión de niña de

 guerra; sino no podría venir. Qué menos que cada quien sepa dónde está su muerto. Ayer

 me decían en Intriago del tío Eduardo que no saben dónde se quedó.


--Algunos piensan que Memoria Histórica resucita odios y fantasmas

-- No tiene por qué. No están pidiendo represión ni cárcel a los que hicieron aquello, sino

 saber dónde están los muertos.


--El exiliado, ¿llega a ser casi un muerto en vida?

--Por el sufrimiento y la añoranza, sí. Uno no se da cuenta de lo que está teniendo allí; sigue

 pensando en lo que tenía, en lo que se dejó y en cómo se vivía.



--Ninguno de sus hermanos regresó

-- Ninguno. Todos eran más chicos que yo. Uno ya ha muerto y el resto están en México.


--Huyen de la Guerra Civil y encima llega la II Guerra Mundial

-- Y en qué condiciones. Lo más tremendo fue que encima quedamos en zona ocupada por

 los alemanes. Cuando veíamos a uno de los SS, procurabas cambiar de acera o entrar en

 una tienda. Fue tremendo.


--Ustedes ayudaron a miembros de la Resistencia, ¿se la jugaron?

--Mucho. Tener un herido en la casa era muy peligroso. Y venir aquí a encontrar a alguien

 que tuvo un pariente que estuvo en casa de Sarmiento en Las Landas. También una vez que

 salí en el periódico, uno de Gijón que estuvo en nuestra casa me reconoció y me mandó una

 carta.


--¿Cómo fue el último día en Corao?

--No recuerdo mucho. Oíamos la radio todo el día.


--¿Cómo cruzaron la frontera de Francia, a pie?

-- No. Mi padre se quedó en España y yo estaba con mamá que casi no podía caminar y con

 el resto de mis hermanos. Unos soldados se dieron cuenta de nuestra situación y nos

 subieron a un vagón de un tren que iba para Francia con heridos. Por eso pudimos salir. La

 frontera estaba muy cerca, pero había que caminar.


--Todas sus experiencias se merecen estar publicadas

--Hay un libro que se llama Nuevas raíces en el que hay un relato chico mío. Ahí está

 nuestra experiencia.


--Usted recibió la Encomienda de Isabel Católica

--Ese día yo pensé tanto en mi padre (risas); lo que él pensaba de Isabel la Católica. En el

 momento en el que recibí la distinción, yo no podía aguantar la risa. La gente debía pensar

 en lo contenta que yo estaba, pero en realidad estaba pensando en mi padre.


--¿De qué se siente más satisfecha en sus años como presidenta del Ateneo Español de México?

-- En primer lugar de haber recogido todos los documentos, todos los papeles. No teníamos

 quien los pudiera clasificar, pero se iban juntando. También cuando la gente empezó a

 conocerme, vinieron muchas donaciones de libros para la biblioteca. Empezamos con 300 o

 400 libros y ahora tenemos como 6.000, exclusivamente del exilio.


--¿Cómo valora el homenaje de la asociación Abamia a la figura de su padre?

-- Estoy muy emocionada. Nunca pensé en que se haría algo así. Ojalá la asociación siga

 adelante y no desmaye y que formen de veras un verdadero centro cultural aquí en Corao.

 Tendrían que hacerlo en el edificio del Despertar. A mi se hace absurdo que una cosa que

 era del pueblo se haya vendido a un particular.


--Era usted una cría pero, ¿se acuerda de algunos de los actos organizados por El

 Despertar?

-- Mi padre se pasaba la vida allí y me acuerdo de cuando escogía los abonos según las

 necesidades de cada tierra. Recuerdo que, casi cuando la guerra, hizo una plantación de soja

 para ver si se podía dar aquí y se dio muy bien. También hizo un ensayo para plantar

 tabaco. Su preocupación era saber lo que se podía hacer. Un tipo de abono no servía, pero a

 lo mejor otro era muy bueno.


--Su padre también estuvo vinculado al periodismo

-- Fundó varios periódicos y escribió muchos artículos.


--El exilio español, ¿le debe mucho a México?

--Mucho. La mayor parte de los maestros de la Escuela de Ciencias del Politécnico de

 México que fundó Lázaro Cárdenas, eran españoles. Hay una placa con los nombres de

 todos.


--¿ A qué figuras del exilio conoció?

-- A muchas. Conocía a Celso Amieva, que estaba el pobre muy traumatizado de los campos

 de concentración. No he visto a nadie como él. También conocí mucho a León Felipe, a

 Max Aub, y también a Claudio Sánchez Albornoz y a los Miaja. Conozco mucho al nieto de

 Pachín de Melás y me encargó unas cosas del Sporting de Gijón.







sábado, 7 de noviembre de 2020

Cierra el Jardín

La primera floristería de Cangas de Onís echa el cierre tras cuarenta años de actividad comercial

El cartel del negocio sigue en su sitio. FOTO: J. G. CASO

Por Javier G. Caso

A lo largo de su historia, La ciudad de Cangas de Onís siempre ha tenido en el comercio la principal actividad económica. Así lo demuestra que la parte baja de la capital canguesa siempre se haya conocido como el Mercado de Cangas de Onís, ya que ahí se celebra desde tiempo inmemorial el tradicional mercado de los domingos.

Un comercio, el cangués, que como el de otras capitales de concejo o cabeceras de comarca, lleva años haciendo frente a una doble competencia: la de los grandes centros comerciales y la de otros gigantes de la distribución como Amazón. Pero si de algo puede presumir el comercio local es de su proximidad, con unos titulares que, con el paso de los años, más allá de su orientación hacia el turismo en muchos casos, se saben de memoria los gustos y preferencias de sus clientes, que no son otros que sus vecinos. Que se lo digan a las hermanas Iglesias, a Carmen y a Maripi, quienes acaban de cerrar su negocio: la floristería El Jardín, un negocio ubicado en los bajos del edificio Pelayo, el rascacielos de la capital canguesa. Tras 40 años desde la apertura de su negocio, Carmen y Maripi se jubilan y con ellas echa el cierre la primera floristería que existió en Cangas de Onís aunque sus orígenes hay que ubicarlos en la capital de la Unión Europea. Como muchos otros vecinos del concejo, sus padres emigraron a Bélgica. Y con ellos Carmen y Maripi, que habían nacido en Intriago. Crecieron en Bruselas hasta que con 21 y 24 años, respectivamente, tras finalizar sus estudios de contabilidad, decidieron regresar a Cangas de Onís y montar su negocio: una floristería. Y eso que las dos tenían trabajo en la capital belga. Allí vivía también el propietario del local que finalmente alquilaron para abrir su negocio en pleno centro de Cangas de Onís.

En Bruselas habían hecho algún curso de Ikebana, el arte japonés del arreglo floral. Estos fueron sus inicios como floristas antes de venirse para Cangas de Onís. “Aquí no había nada parecido. Solo estaba Carmen la maconera, que se dedicaba a hacer ramos de novias y que nos ayudó mucho”, explica Carmen respecto a los inicios del negocio que, tal y como señala su hermana, no fueron nada fáciles. “No había costumbre de regalar flores más allá de las de los entierros”, apostilla Maripi. En un caso como el suyo, y como ha sucedido en muchas familias de emigrantes, lo habitual es que los jóvenes se queden a trabajar en el extranjero y que sean los padres los que regresen primero. Pero el espíritu emprendedor de las hermanas Iglesias las hizo venir a ellas por delante. Siendo como era unas veinteañeras, desde luego fueron unas valientes. Poco a poco fueron haciendo clientes y cogiendo encargos, en muchos casos de la multiud de bodas que hace cuarenta años se hacían en el santuario de Covadonga. La cifra, reconocen, fue cayendo hasta la actualidad tanto por las restricciones que se fueron imponiendo en Covadonga como por la propia caída en picado de las bodas religiosas. Lo de decorar las iglesias para las bodas siempre fue el trabajo que más les gustó ya que les permitía dar rienda suelta a su creatividad en el arte floral. Tampoco faltaron clientes como los que se acercaban por El Jardín el día de los enamorados o cuando tocaba el cumpleaños de su novia o de su mujer. “Muches veces ya no hace falta ni que ti digan lo que quieren. Entran y ti dicen: prepárame lo miu”, comentaba Carmen poco antes de bajar la persiana definitivamente a su floristería, unos días en los que estuvieron de liquidación. Ni siquiera esperaron a Todos los Santos. Y eso que es una celebración de esas que para las floristerías supone unos ingresos muy importantes, los mejores del año. Pero a Carmen y a Maripi les ha llegado ya la hora de la jubilación y bien se merecen descansar de todo el jaleo que todos los años tenían por Todos los Santos. A modo de apunte final, hay que recordar que, además de los 40 años de la floristería El Jardín en Cangas de Onís, durante 17 años regentaron otra floristería en Arriondas, por supuesto con el mismo nombre. Tampoco podríamos terminar este artículo sin recordar al fallecido marido de Carmen, Arturo, quien junto a ellas dos también atendió un negocio que, hasta su cierre, formó parte de la red internacional de floristerías Interflora. Desde que se supo del cierre de El Jardín, en las redes sociales y por supuesto en la misma tienda, Carmen y Maripi no dejaron de recibir mensajes de cariño por parte de vecinos, amigos y clientes. Desde luego las echaremos de menos en la vida comercial canguesa más allá de que haya más negocios dedicados a la venta de flores y plantas; un sector en el que las hermanas Iglesias Fanjul fueron pioneras en la ciudad de Cangas de Onís.




https://www.rtpa.es/noticias-asturias:La-floristeria-El-Jardin-de-Cangues-d'Onis-cierra-sus-puertas_111602431331.html


domingo, 11 de octubre de 2020

Se nos fue Uca Mallén

 

Uca, entre Marga y Celsín, en un día grande San Antoniu. Foto cedida por M. Cimentada


Una canguesa siempre dispuesta a colaborar con les fiestes de San Antoniu


Cangas de Onís, 9 de octubre de 2020

Por Javier G. Caso


Iniciamos esta semana con el fallecimiento de otra persona conocida y apreciada: Matilde Mallén Herrero, a la que todos conocimos como Uca Mallén. Su figura ya fue recordada días atrás en la prensa escrita regional con sendos artículos de Guillermo Fernández Buergo en las páginas de El Comercio y de J. M. Carbajal en La Nueva España. Ambos la conocían bien. En el caso de Guillermo fue compañero de Uca en la redacción del desaparecido semanario llanisco El Oriente de Asturias.

¡Qué decir de Uca! La conozco desde críu, de cuando ella venía desde Llanes a visitar a sus tías, Eloísa y Josefina Herrero, mis vecinas de edificio en el entonces número 1 de la calle del Hotel, la actual calle Bernabé Pendás de Cangas de Onís.

Nosotros vivíamos en el tercer piso y las hermanas Herrero, les ties de Uca, justo debajo, en el segundo cuyas ventanas, como las nuestras, daban a la parte de atrás del ayuntamiento. Con Eloísa y Josefina pasaban temporadas los padres de Uca, Pilar y José María, su hermana Tere y su hermano Jose Mari, químico y que venía desde Francia a donde emigró siendo muy joven. Aunque llevaba más de medio siglo viviendo en Llanes donde se había casado, Uca era y se sentía muy, pero que muy canguesa, concejo en el que había nacido en 1936, en plena Guerra Civil. Uca venía por Cangas cuando podía; cuando la traían en coche algunos amigos o sus hijas, Varenka y Alejandra. Eran siempre visitas más cortas de lo que a ella le hubieran gustado. Para Uca era obligado, sobre todo, visitar el cementeriu de Cangues d´Arriba y la capilla de San Antoniu por el que sentía mucha devoción. Uca ejemplificaba a esos cangueses que, viviendo fuera, casi siempre venía por Cangues el día grande de San Antoniu. Y si por trabajo no podía ser por la mañana, para asistir a misa y a la procesión, entonces venía por la tarde a hacerle una visitina a su “San Antonín del alma” como ella le llamaba.

Uca, que fue correctora de textos del semanario llanisco El Oriente de Asturias, en el que además escribió durante años la sección El rincón femenino, era colaboradora asidua de la revista de San Antoniu. Casi siempre firmaba sus artículos como Ana Sierra de la Pedrera, su seudónimo. En sus textos conversaba de tú a tú con San Antoniu. Unas veces le agradecía al santo sus favores, mientras que otras le recriminaba que no le hiciera caso. Además, y en confianza, también le hacía mención a su fama de ser un santu peseteru a la hora de conceder alguna gracia. Y en medio de esas conversaciones, Ana Sierra de la Pedrera nos iba informando de todas las cosas que habían sucedido por Cangas de Onís a lo largo del año previo a las fiestas: obras, fallecimientos, la vida política local, recuerdos de antaño... Son las suyas unas crónicas de lo más interesantes y que también nos permiten recordar rincones y edificios cangueses, así como personajes locales que ya no están entre nosotros como Evaristo el barrenderu. Uca casi siempre se refiere al río Güeña como el ríu Chicu de Cangues, en contraposición con el Sella, un topónimo local que ahora apenas se usa, al menos entre los más jóvenes.

Muchas de las anécdotas e historias canguesas que Uca recogía en sus artículos se las había contado su tía Eloísa, una mujer que era muy graciosa. Hace unos días cuando supe de su fallecimiento, comenté en las redes sociales que, con su muerte, nos habíamos quedado sin una gran pregonera de San Antoniu. Sin embargo, nuestra amiga común Marga Cimentada, me sacó del error enseguida al recordarme que Uca Mallén sí había sido pregonera de nuestras fiestas patronales. De hecho leyó su pregón en 1994 desde el mismísimo balcón del ayuntamiento. Habrá que buscarlo porque tuvo que ser un discurso magnífico. También me recordaba Marga, quien durante muchos años formó parte de la comisión organizadora de la fiestas de San Antoniu, lo mucho que había que bregar con Uca todos los años hasta conseguir convencerla de que les mandara su artículo para la revista, de hecho hubo ocasiones, siempre por cuestiones personales que la desanimaban, que no lo publicó. Luego cuando, al año siguiente, enviaba su texto, siempre disculpaba su ausencia con esa gracia que la caracterizaba. Uca era muy buena gente. Educada, saludadora, gran conversadora y, como ya he dicho, una canguesa de pura cepa. No hay más que ver como terminaba el artículo que escribió para el libro de las fiestas de San Antonio en 1994: “...Y aunque no mi hagas casu, seguiré pidiéndoti esto y lo otro, pero sobre tou, que protejas a esti Cangas de mi alma que, a pesar de estar lejos, recórrolu todos los días con el pensamientu y quiérolu cada vez más”. Hasta siempre, Uca. Y ten presente que cuando pasemos por la capillina de San Antoniu, vamos a acordanos muchu de ti.