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viernes, 21 de junio de 2024

Paseos y dibujos: de la lectura de “Antes de que dejemos de conocernos”

 El libro de Fran Beran, editado por el ayuntamiento, es un retrato coral de la sociedad canguesa al que se unen otros dibujos de rincones y calles de la ciudad de Cangas de Onís


Portada del libro  "Antes de que dejemos de conocernos". Foto. J. G. Caso


 Por Javier G. Caso:


“Antes de que dejemos de conocernos”. Este es el título del libro del artista y dibujante cangués, aunque nacido en Gijón, Fran Beran. Editado por el Ayuntamiento de Cangas de Onís, la publicación se presentaba este pasado lunes, 10 de junio, en el salón de actos de la casa de cultura.

Los dibujos, tanto los de las más de 186 personas que aparecen en el libro, como los que dan cuenta de distintas calles y rincones de Cangas de Onís, son el resultado y el fruto de un trabajo de más de tres años. Su detonante fueron los paseos de su autor por la capital canguesa. Ese pasear a diario, ese callejeo, se tradujo en todos esos dibujos con los que Fran Berán ha inmortalizado con maestría a representantes de varias generaciones de cangueses  con los que se cruzaba a diario y a cualquier hora.

Fran Beran y Paco Pantín en la presentación de "Antes de que dejemos de conocernos". Foto: J. G. C.


El autor, ante la casa de cultura de Cangas de Onís, posando con su libro. Foto: J. G. Caso

 Sabíamos de su gran nivel artístico. Fran Beran es autor de numerosos carteles dedicados a muy distintos temas locales: desde las fiestas de San Antoniu, los carnavales, el día de Asturias u otras citas festivas locales. También ilustró folletos turísticos, como aquel que le encargó Ramón Hevia cuando era presidente de la asociación Iniciativas Canguesas de Turismo ( INCATUR) y que incluía un minucioso dibujo de la ciudad de Cangas de Onís con sus casas, sus calles y sus principales monumentos. Hablamos de un folleto que el propio Ramón Hevia mostró a los asistentes a la presentación del libro de Fran Beran y que sirvió para recordar su trayectoria y sus obras,la mayoría de los cuales realizó de forma desinteresada.

Siempre fue mucho Fran de dejarse ver por Cangues. Desde que se jubiló sus paseos fueron a más y es raro no cruzarse con él casi a cualquier hora. Hace cosa de tres años decidió salir a la calle acompañado de un bloc y de un rotulador negro. Así nacieron sus primeros dibujos. Del rotulador, y sin dejar de dibujar a mano, un detalle que recalca para evitar malentendidos, Fran pasó al dibujo digital, con lápiz y en el que el cuaderno de cartulina fue sustituido por la pantalla de un ipad. “Pero sigo dibujando a mano, que conste. Aunque lleve mis dibujos en el móvil con el que fotografío a mis personajes, no hay ninguna aplicación que haga esos dibujos ella sola”, advierte el artista.

 Su libro aúna paisanaje y paisaje con dibujos que dan cuenta de esas calles en las que desarrollan sus vida las personas a las que dibujó. Unos dibujos, que no quiere calificar de retratos y que no se terminan, espera, en este libro que acaba de ver la luz. Confía en darles continuidad en un segundo volumen. Por eso sigue paseando y dibujando; de hecho ya tiene hechos más de sesenta dibujos de otros tantos cangueses de cara a un próximo libro. Ahora todo resulta muy sencillo. Al principio, a quien elegía por la calle, tenía que explicarle por qué le quería hacer una o varias fotos. Era eso o hacerlos posar durante horas, algo imposible. A estas alturas ya no hace falta que explique que esas imágenes las toma para luego realizar un dibujo de esa persona. Todo el mundo conoce su proyecto artístico. Por eso son muchos los que quieren ser dibujados por Fran Beran y así se lo hacen saber. De algunos, reconoce, casi no sabe ni cómo se llaman. Pero, por una u otra razón, decidió dibujarlos. Es una forma, reconoce Fran, de dejar constancia de “esa gente que te encuentras por la calle, de la que no recuerdas su nombre y tienes que buscar a un conocido común para preguntarle.” Y es que a veces, tal y como expresa el autor en el texto de la contraportada de su libro en cuantas ocasiones, y en cuantas conversaciones con algún vecino no solemos preguntarnos “¿qué sería de aquel que siempre nos saludaba en el bar? Sí hombre, siempre con una chaqueta gris y camisa de cuadros y pidiendo un vino de la casa. ¿Cómo se llamaba?”

Por eso, y en cierta forma Fran ha puesto, nos ha puesto, deberes a sus lectores. Los personajes dibujados tan solo van acompañados de su nombre, en muchos casos su diminutivo. “Sin comentario alguno”, apostilla en la contraportada. “Quien quiera añadir algo más tiene a su disposición un espacio debajo para hacerlo”, añade Beran. La escritura de esa particular reseña tiene todo su sentido si nos atenemos al título del libro: “Antes de que dejemos de conocernos”. Y qué mejor forma de recordar a todos esos vecinos que dedicarles unas pequeñas líneas en las que cada uno dejemos por escrito, por ejemplo, su nombre completo, sus apellidos, oficio, parentesco...En fin, lo que se nos ocurra. En mayor o menor medida los conocemos a todos. En muchos casos no faltarán anécdotas o sucedidos que conozcamos de esos personajes. Dejarlos por escrito al pie de cada dibujo como nos propone Fran, es una idea genial. Seguro que más de uno se ha decidido a coger el boli para escribir un pequeño perfil de cada personaje. Otro tanto se puede hacer con los dibujos de las calles y rincones de Cangas de Onís que ilustran las páginas del libro y que seguro que también inspirarán no pocos recuerdos a cualquier cangués.

En definitiva, toca dar la bienvenida a este libro tan original y también solidario. A propuesta de su autor el Ayuntamiento de Cangas de Onís ha decidido no regalarlo. Todos los ejemplares editados, unos 200, se han cedido al colectivo local Rosa Palo para que los venda. Y todo lo recaudado con la venta de “Antes de que dejemos de conocernos” irá destinado a la investigación del cáncer de mama. Enhorabuena a Fran Beran por ese gesto y por este libro, todo un retrato coral de la sociedad canguesa del que ya esperamos ansiosos una nueva entrega.













miércoles, 14 de abril de 2021

En el 90 aniversario de la proclamación de la II República

Así festejó Asturias la llegada de la II República

Ovetenses, en la plaza del ayuntamiento, el 14 de abril de 1931, celebrando la proclamación de la II República: FOTO: LA VOZ DE ASTURIAS

Bajo estas líneas reproduzco el artículo que publiqué hace 10 años en LA VOZ DE ASTURIAS para recordar, por aquel entonces el 80 aniversario de la II República. Hoy, cuando se cumplen 90 años de aquel 14 de abril de 1931, me apetecía recordarlo y compartirlo a través de EL AUSEVA DIGITAL.


JAVIER G. CASO
OVIEDO

 “La noticia del advenimiento de la República ha sido acogida en Asturias con grandes muestras de júbilo”. Con este titular recogió LA VOZ DE ASTURIAS el 15 de abril de 1931 la noticia de la proclamación de la II República Española, un acontecimiento que al igual que en el resto del país se celebró, tanto en Oviedo como en el resto de la provincia, “dentro del mayor orden y el más grande”, tal y como detallaba este diario a seis columnas.

En lo que atañe a Oviedo y tras advertir que lo sucedido en las calles de la capital asturiana “no es distinto a lo registrado en otros lugares de España”, la crónica de LA VOZ ofreció un detallado relato de aquella jornada en la que, ya por la tarde, Asturias festejó la llegada de un nuevo régimen; un día en el que, como dejó escrito un periodista de LA VOZ, “lo verdaderamente importante, y ante lo que nos sentimos vivamente complacidos como ovetenses y como asturianos, es que en ningún momento se ha alterado la paz pública. Y con paz por delante pueden esperarse cosas provechosas”, apuntó esperanzado el periodista que relató como vivió esta región la proclamación de la II República.

Tuvo que ser frenética la actividad vivida en el seno del comité provincial revolucionario reunido ya desde por la mañana. Su delegado Amador Fernández se mantuvo en comunicación con la Casa del Pueblo de Madrid para recabar información y recibir órdenes mientras en las calles crecía y crecía el ambiente festivo de la mano de los estudiantes de la Universidad, los primeros en salir a la calle a celebrar el cambio de régimen. Ya por la tarde, “el comité central contestó que el rey había denunciado a la corona de España” y que Niceto Alcalá Zamora era el presidente del nuevo Gobierno Provisional. Por lo tanto las órdenes eran posesionarse del Gobierno Civil, de la Diputación y el Ayuntamiento”. A las cuatro de la tarde un grupo de manifestantes, que ya portaba banderas republicanas, se dirigió al Palacio provincial, la sede del actual Parlamento asturiano. Representantes de los manifestantes pasaron al interior para salir después al balcón principal donde izaron la bandera republicana “entre vítores y aplausos entusiásticos”. A continuación hubo un discurso que terminó “con vivas a la república, España y otros, ahogados con los vítores y los aplausos prolongadísimos”.

De la Diputación los manifestantes se dirigieron a la plaza del Ayuntamiento. Al comprobar que ya ondeaba la bandera republicana, la multitud optó por dirigirse al Gobierno Civil, “uniéndoseles en la Universidad grupos de estudiantes tremolando las banderas de las facultades”. El júbilo, con más aplausos y vivas a la República, creció aún más cuando los manifestantes vieron aparecer en uno de los balcones al socialista Teodomiro Menéndez y otros miembros de la conjunción republicano-socialista. El comité provincial estaba ya en el Gobierno Civil con la intención de dar cumplimiento a las órdenes llegadas desde Madrid: que Teodomiro Menéndez se hiciera cargo del Gobierno Civil y Sergio Sampil de la Diputación, algo que aún se demoró unas horas ante la negativa del gobernador civil, el señor Rosón, quien adujo que “aún no tenía órdenes superiores para hacer entrega del cargo a nadie”. Lejos de abandonar el lugar, los miembros del comité provincial revolucionario y concejales electos optaron por reunirse en uno de los salones del Gobierno Civil bajo la presidencia de Teodomiro Menéndez. En aquella reunión, según el relato de LA VOZ DE ASTURIAS, “se trató, entre otras cuestiones, de la manera de comunicarse con el resto de la provincia y disponer que dentro del mayor orden se fuesen posesionando de los Ayuntamientos”. A continuación constituyeron el nuevo Ayuntamiento de Oviedo y “por unanimidad”, todos los presentes designaron como alcalde de Oviedo al republicano Luis Laredo. Y mientras permanecían reunidos se recibían adhesiones, como las del personal de Correos y Telégrafos en las que “incluso se facilitaron datos de comunicaciones entre el personal de Telégrafos de esta estación con las de otras del resto de España confirmando que la República había sido proclamada en las principales provincias”. En aquella reunión Teodomiro Menéndez apostó por garantizar el orden público. Y si bien se mostró a favor de “dar al pueblo el máximo de libertades” para celebrar la llegada de la República también apostó por “reprimir con energía a quienes al amparo de estas libertades pretendan realizar hechos de bandidaje”. En aquel momento eran ya miles de personas, algunas fuentes hablan de 4.000, las que se habían concentrado ante el Ayuntamiento de Oviedo, hacia donde tuvo que partir el nuevo alcalde, Luis Laredo, para “aplacar la impaciencia de aquellos manifestantes”.

Mientras tanto, desde uno de los balcones del Gobierno Civil, Teodomiro Menéndez se dirigió a la multitud. En su discurso, el que fuera primer gobernador civil de Asturias durante la II República se felicitó de cómo el nuevo régimen había sido proclamado en España “sin necesidad de que se mancharan las calles con una sola gota de sangre”. Y al mismo tiempo Menéndez aconseja prudencia para que nadie “deshonre” al nuevo régimen y pide “sensatez y cordura” en estos primeros momentos de la República. “El ciudadano, con el nuevo régimen, tendrá libertad de conciencia, de opinión, derecho de reunión. Pero tened presente que el que robe, el que asesine, el que atropelle la propiedad particular, será juzgado inexorablemente”, afirmó Teodomiro Menéndez en un discurso que deja patente el carácter democrático de la incipiente República. A la espera de que llegase desde Madrid, no sería hasta por la noche, la confirmación oficial de su nombramiento como Gobernador Civil, Menéndez dejó claro que sería un encargo provisional, con el que, añadió, “procuraré encauzar las cosas por su verdadero camino. Pero en tal puesto habré de durar muy poco; los de la conjunción no venimos con ganas de mando, venimos sencillamente a recoger los que nos pertenecía y lo que tantos años recabamos en la calle, en mítines, en todas partes. Y, ahora, después de mostrar el natural regocijo, a disolverse, dedicándose a las naturales diarias distracciones”, concluyó Teodomiro Menéndez, cuyo discurso fue seguido de “prolongados aplausos y Vivas a la República”.

Mientras tanto en el Ayuntamiento de Oviedo la llegada de las nuevas autoridades republicanas con el nuevo alcalde a la cabeza, Luis Laredo, fue recibida con “grandes vítores” y más aplausos, que fueron a más cuando Laredo salió al balcón del ayuntamiento y fue presentado a los ovetenses por el José Bulla Rodino, quien hubo de interrumpir su discurso al paso por la plaza del ayuntamiento de un entierro ante el que el público respondió con un el “mayor de los silencios”. Una vez desaparecido el cortejo fúnebre Buylla pudo continuar con su intervención. Al concluir pidió a los manifestantes que se disolvieran dentro del “mayor orden”. Antes las nuevas autoridades tuvieron dar explicaciones a los asistentes que reclamaban “a todo trance el retrato del rey”. Y para calmar los ánimo, como cuenta LA VOZ “el orador les dijo que ya se había quitado de la presidencia del salón y llevado a la trastera”. Posteriormente quedó constituida la nueva corporación municipal bajo la presidencia de Luis Laredo, quien asumió la alcaldía ya de forma efectiva al día siguiente.


Manifestaciones y cierres comerciales


La animación en las calles para festejar la llegada de la República se hizo más patente en Oviedo a partir de las seis de la tarde tras echar el cierre “la mayoría de los almacenes” y muchos de los comercios de la capital asturiana. Según el relato de LA VOZ, “De todas partes, sin saber donde y como se formaban, aparecían afluyendo a la calle de Uría nutridas manifestaciones. La cordura seguía imperando. Solo se escuchaban vivas a la República, que eran contestados entusiásticamente”. A las seis y media, por la calle Argüelles discurrió una manifestación “nutridísima” según la crónica de este diario. A la cabeza de la marcha, los manifestantes portaron la nueva enseña nacional tricolor, mientras que en un camión “iban todas las banderas de las distintas sociedades obreras” locales. Por delante del vehículo una pancarta donde se podía leer también “Viva Rusia”. También se encargaron de animar el ambiente los trabajadores de Correos, cuyos vehículos oficiales llevaban a la vista la bandera republicana. En ningún momento hubo incidentes en Oviedo durante la jornada de proclamación de la República, si bien ante la Diputación el nuevo presidente, Sergio Sampil, hubo de pedir la retirada de varios agentes de la Guardia Civil, que en un primer momento parecían dispuestos a impedir que los manifestantes colocasen la nueva bandera en el Palacio Provincial, siguiendo órdenes del gobernador saliente, un gesto que le fue reprochado por Teodomiro Menéndez ante la confusión creada. Oviedo era una fiesta animada por la Banda de Música del Hospicio Provincial, después de mucho insistir por parte de un grupo de manifestantes que querían poner música a la llegada a la II República. Mientras tanto, y en un “concurridísimo Gobierno Civil”, en el que el público llegó a invadir el despacho de su titular y mientras allí permanecían los miembros del comité revolucionario, la tarde discurría sin que el gobernador civil monárquico, Rosón, acabara de formalizar el traspaso de poderes a Teodomiro Menéndez, aduciendo siempre el primero que llegaban órdenes concretas de Madrid. En su recorrido por las calles de Oviedo, aquella tarde del 14 de abril, grupos de jóvenes se encargaron de rebautizar las calles “que llevaban nombres de personas de la Dictadura, rompiendo las placas y sustituyéndolas por letreros con nombres de las víctimas de la sublevación de Jaca”.

Por otra parte una comisión de las fuerzas republicano-socialistas de Gijón acudió al Gobierno Civil para solicitar la puesta en libertad de los presos políticos, una petición que se atendió tras encontrar las nuevas autoridades una fórmula legal. Mientras tanto en su edición del 15 de abril LA VOZ también incluyó declaraciones del nuevo presidente de la Diputación, Sergio Sampil, quien tras expresar su confianza en los funcionarios provinciales, mostró su satisfacción “por ponerme al servicio de la República. Ya de noche el gobernador civil cesa en su cargo, que pasa a ser asumido por el socialista Teodomiro Menéndez, quien informa al nuevo ministro de la Gobernación, Miguel Maura. Ahí surgirá otra de las anécdotas del día que el telegrama de Menéndez se cruza con una circular del ministro en la que ordenaba que todos los Gobiernos civiles fuesen asumidos por los presidentes de las Audiencias. En el caso de Asturias Teodomiro Menéndez, una vez enterado, comunicó la orden al señor Prendes Pando y a las once y media de la noche el presidente de la Audiencia Provincial se hizo cargo del mando de la provincia.

Por lo que se refiere al resto de Asturias, y con el mismo clima de tranquilidad y fiesta, la proclamación de la II República fue acogida con el mismo entusiasmo, un acontecimiento que contribuyó a difundir LA VOZ DE ASTURIAS, tal y como se recoge en su edición del 15 de abril. “La noticia del cambio de régimen la fuimos comunicando a los corresponsales de los pueblos dotados de línea telefónica, y estos nuestros colaboradores la expandieron por entre los vecindarios respectivos, causando mucha emoción en todas partes”. Además las llamadas a la sede del periódico, de Oviedo y de otros lugares de Asturias, fueron “incontables” a lo largo de aquel histórico 14 de abril, una noticia que algunos no acababan de creerse. “No faltaron los incrédulos que insistían en la pregunta y requerían detalles de todo género”, recoge LA VOZ, que recuerda aquella jornada como “larga y fatigosa, aunque todo el esfuerzo lo damos por bien empleado en obsequio de nuestros lectores y amigos”.

En Gijón la crónica de LA VOZ destaca la presencia de gente en la calle “desde las primeras horas de la mañana” a la espera de acontecimientos. “Enorme gentío invadió la calle Corrida y la plaza del Carmen, estacionándose ante el Círculo Republicano Federal en la confianza de que allí se recibirían noticias de Madrid. Los gritos de Viva de la República se dejaron oír cuando se supo que el último Gobierno de Alfonso XIII tenía prevista la convocatoria de unas Cortes Constituyentes. Tras aquello, en la calle Corrida se organizó la manifestación “engrosada por miles de almas”, que se dirigió a la plaza del Ayuntamiento. A la cabeza marcharon varios de los concejales electos que formaban parte de la coalición republicano-socialista. Ya en el ayuntamiento, una comisión encabezada por Dionisio Morán Cifuentes trasladó al alcalde “la protesta del pueblo de Gijón ante el anuncio de que se intentaba dilatar la resolución inevitable del cambio de régimen, acudiendo a la convocatoria de Cortes Constituyentes”, una fórmula que se descartaba en aquel momento tras las elecciones municipales celebradas dos días antes. Aquella comisión demandó al regidor gijonés que “comunicase al Gobierno el deseo terminante del pueblo de que se proclamase la República sin más trámites en bien de la tranquilidad y el orden”. Acto seguido los miembros de la comisión salieron al balcón del consistorio gijonés desde donde Morán Cifuentes trasladó a la multitud el deseo de los gijoneses de que se proclamara la República, algo que no tuvo lugar en la Villa de Jovellanos hasta las cinco de la tarde después de que en las pizarras de los periódicos apareciera la noticia de la abdicación del rey.




LA VOZ informó a un periódico de Portugal


Eran las nueve y media de la noche del 14 de abril cuando la cabina de comunicaciones de LA VOZ DE ASTURIAS avisa a la redacción que, de las múltiples llamadas recibidas, hay una de Portugal, que arranca con una saludo “en luso mezclado con castellano”. ¿De quien se trataba? “Era un periodista del diario O’ Seculo que inquiere noticias de la proclamación de la República en Oviedo. Le damos las que tenemos, insistiendo repetidas ocasiones que en esta provincia la tranquilidad es absoluta”.




 

martes, 22 de octubre de 2013

Los pueblos beyuscos

El último vecino de Biamón

Mariano Hortal es el único habitante de esta aldea de Los Beyos, en Ponga, a la que decidió regresar tras su jubilación

Vista general de la aldea de Biamón. FOTO: JAVIER G. CASO


De regreso a Biamón tras mucho tiempo. La última vez fue para publicar en las páginas de La Voz de Asturias un reportaje sobre Lolo Hortal, un vecino de ochenta años que pasaba allí los vecinos junto a su esposa y uno de sus cuatro hijos. Eran, aunque solo fuera por el verano, los únicos tres habitantes de esta aldea de Los Beyos, en Ponga. Hace unos días regresé. Y estuve con el único habitante de Biamón, Mariano Hortal, hijo de Lolo, para más señas. Tras toda una vida trabajando en Gijón, optó por regresar al lugar en el que nació hace sesenta años. Tomó la decisión hace año y medio y, salvo unos pocos días al mes que pasa en Gijón, el resto del tiempo está en Biamón. Solo. Pero no se aburre. Atiende un pequeño rebaño de cabras, cuida de un pequeño huerto o limpia los alrededores de su casa dónde aún quedan restos del argayu que en febrero de 2011 casi se lleva su casa y que causó importantes destrozos en el pueblo.
 Cuando llegue el invierno, la de Mariano Hortal será la única chimenea que humee en Biamón, el único indicio de que hay vida en esta aldea, cuyo caserío es una ruina total. Y qué decir de los hórreos. Mariano conoció cuatro, todos ellos con cubierta a dos aguas, de los conocidos como hórreos beyuscos. Ahora solo se mantiene en pie el horru de Moisés.
Por Biamón pasa la Senda del Carteru que parte de la carretera del Pontón. Y eso atrae a montañeros. Como los que el otru día le preguntaron a Mariano por un paisano que habían conocido hace años en el pueblu y que, según les contó, había hecho la mili con el famoso Bernabé, el fugau.
-Pues esi paisano era mi padre. Les contestó Mariano a los montañeros antes de que estos continuaran su camino. Iban para la collada de Nochendi.
Tras atender a los montañeros, seguimos de charla con Mariano que nos contó cómo era aquel Biamón que él conoció de críu. Con varias casas habitadas por familias numerosas de las de antes. Dónde algunos matrimonios criaron hasta...una quincena de hijos. ¡Qué tiempos! Ahora la única casa habitable y habitada es la de Mariano Hortal: el último vecino de Biamón. 

viernes, 1 de marzo de 2013

Entrevista a Ramón Prada Blanco

“El que ahora haga música más experimental no excluye ningún tipo de inspiración”

 

Ramón Prada Blanco. Compositor. Acaba de estrenar "Trinity", su último trabajo

Ramón Prada, apoyado en un piano, momentos antes de uno de sus conciertos. FOTO: JAVIER G. CASO




 Vídeo de Trinity

Javier G. Caso



El compositor cangués Ramón Prada Blanco presentó hace dos semanas en Barcelona su último trabajo: Trinity, en el que ha trabajado junto a Óscar Sol e Iris Heitzinger. El estreno tuvo lugar en el marco del Festival Imagen, Danza y Nuevos Medios 2013, el IDN 2013, desarrollado entre los días 14 al 23 de febrero en el Mercat de les Flors de la Ciudad Condal. En esta entrevista El Auseva Digital, Ramón Prada desgrana las claves de Trinity, proyecto que combina movimiento, sonido e imagen. 


Acaba de estrenar Trinity. ¿Cómo surge este proyecto?

En octubre de 2012 el artista visual y programador Óscar Sol se pone en contacto conmigo para proponerme el proyecto. No nos conocíamos previamente, pero él sí conoce mi música y entiende que encajaría muy bien en un proyecto que todavía estaba en fase germinal. Al principio nos asusta un poco la idea de trabajar a distancia en algo tan especial y que requiere una perfecta sincronía entre música, visuales y danza, pero con largas charlas y reuniones telefónicas y a través del mail vamos poco a poco diseñando la pieza. Contamos además con la bailarina y performer austríaca Iris Heitzinger (Miss Luiss Twister), que es el eslabón final para que la pieza cobre vida sobre el escenario y que ha conseguido una coreografía perfecta que hace que la obra sea redonda en todos los sentidos.

¿Cómo se puede definir Trinity?

Trinity es una pieza muy especial porque representa una especie de arte total de nuestro tiempo: interactividad, visuales generados en tiempo real que reaccionan a los movimientos de la bailarina, música electrónica que sincroniza con la danza y la imagen generada y que también reacciona y se modifica con el movimiento. Los tres elementos (música, visuales, movimiento) interactúan constantemente en un proceso de ida y vuelta constante. El suelo del escenario es una gran pantalla de proyección sobre la que se representa la pieza y donde se generan imágenes abstractas que interactúan con la bailarina.
 El resultado estético general, siempre en blanco y negro, es de una gran plasticidad y belleza. La reacción del público en las dos funciones del estreno es absolutamente positiva, y se acaba con la sensación de estar asistiendo a algo un poco 'mágico', aún tratándose de una pieza contemporánea y experimental.
Hemos conseguido, creo, una comunión perfecta entre todas las partes que conforman la obra.

¿Tienen pensado traerlo a Asturias su estreno en tierras catalanas?

El recorrido de este tipo de creaciones es limitado, pero hay varios contactos para empezar a moverlo, tanto en España como, sobre todo, fuera. En Asturias espero que pueda verse el año que viene dentro del LEV Festival de Gijón, pero es pronto para hablar de fechas concretas.

En su ya larga trayectoria musical se percibe una evidente evolución desde la música clásica a la, no sé si podría calificarse así, música experimental. ¿Está de acuerdo en esta afirmación?

Si. La evolución en cualquier creador es, creo, obligada. Al principio, cuando vi que el cambio iba a ser muy radical respecto a lo que venía haciendo, busqué un alias para los proyectos más alternativos, como si tuviera una doble personalidad musical. Y me llamé 'Vittus'. Curiosamente, ahora hago más cosas como Vittus que como Ramón Prada...
En mi caso, esa evolución de la que hablo se produce de forma natural y me ha llevado a hacer una música que utiliza los nuevos medios electrónicos como un elemento más a la hora de componer la música. Además, me interesa mucho la representación visual de lo que suena, por eso mis últimos proyectos están siempre asociados a lo visual (y con Trinity, además, a lo corporal). 
Utilizo instrumentos acústicos, pero pasados por el filtro de la electrónica para buscar sonoridades y sensaciones únicas y muy personales. Ahora, además, tengo el control total de todo lo que quiero que suene y de cómo tiene que sonar exactamente y puedo añadir un factor de improvisación que hace que las obras no suenen siempre igual y que se adapten a cada momento.
En este momento, después de haber hecho grandes proyectos con orquestas y agrupaciones más 'clásicas', me encuentro más a gusto componiendo este tipo de obras.

En 2008 pudimos asistir al estreno de MUMS en la Casa Municipal de Cultura de Cangas de Onís. ¿Este proyecto fue su incursión en el campo de esa música experimental?

El primer paso en esta dirección fue la versión de Keltiké para la expo de Zaragoza, pero MUMS constituyó una obra decisiva para llegar a lo que hago ahora. MUMS fue un encargo del Ayuntamiento de Cangas en el que, por primera vez, tuve absoluta libertad creadora e hice lo que hacía tiempo que quería hacer: mezclando electrónica con folclore, con un piano de cola, con una viola, con vídeo, con imagen generada, con las proyecciones en telas..., presentando un concierto 'teatral' donde se pudieran vivir nuevas sensaciones a partir de la música. También había grabaciones de campo, sonidos muy variados de Cangas, la gente... Todo eso generó una obra muy especial para mí, por muchos motivos, que marcó un cambio en mi manera de componer y de trabajar con  la música, pensando en un resultado global multimedia. Sin ninguna duda pondría a MUMS como una de mis mejores piezas, y me gustaría mucho poder volver a repetirla. Luego vino Keltikhé 2.0 y los conciertos en Shanghai, el concierto en el LEV Festival con los visuales del londinense Paul Prudence... Y ahora Trinity, a la que considero una de mis obras colaborativas más importante.

¿Cómo se define como músico?

Ecléctico y abierto, un artesano del sonido...

¿En qué trabaja en estos momentos?

Estoy con un nuevo proyecto, esta vez en solitario, pero que también puede generar a posteriori alguna colaboración visual o de danza. Constará de tres partes (lo planteo como un tríptico) y se titulará 'post_clavichord'. Primero haré una serie de grabaciones en una clavicordio (copia de un instrumento del siglo XVIII) y luego las pasaré por todo tipo de aparatos y modificaciones electrónicas para buscar nuevas sonoridades y ambientes especiales. Un instrumento de casi 300 años que irá de la mano con los últimos efectos electrónicos. Otra vez pasado y presente de la mano... Y también está pendiente el estreno de una película de Pablo Fernández-Vilalta con música mía...

¿Qué fue de aquel proyecto para componer una ópera junto al escritor Pedro de Silva?

Todavía hace poco estuvimos los dos hablando largamente sobre el proyecto... Queremos hacerlo, pero este tipo de proyectos van lentos y hay que tener en cuenta muchos factores. El libreto me gusta mucho y creo que, si algún día hago una ópera, será con este texto. Pero tengo claro que será una ópera de nuestro tiempo, donde lo audiovisual tenga un papel importante, y buscando un lenguaje que pueda llevar con solvencia la historia que cuenta el libreto. Lo que quiero hacer ya lo tengo, más o menos, en la cabeza, pero el cuándo no puedo aventurarlo...

¿Ha abandonado para siempre la música celta o tradicional como fuente de inspiración de sus obras?

El que ahora haga música más experimental no excluye ningún tipo de inspiración. Ahora mismo no entra en mis planes hacer nada parecido a las cosas claramente 'celtas' que hacía al principio, pero, por ejemplo, el proyecto que voy a comenzar, aunque termine siendo otra obra experimental, se inspira como punto de partida en sonoridades y formas de la música renacentista y barroca. Y la ópera prevista tiene como protagonista a un rey asturiano, así que, en cierto modo, creo que algún día volveré a los inicios pero cambiando de lenguaje y de estética...

Usted compagina la composición musical con su labor como profesor. ¿Qué le aporta la docencia a su trabajo como músico?

La docencia en un instituto no aporta nada a lo que después hago como compositor. Más bien es al revés: utilizo mis conocimientos y experiencias desde dentro de la música para intentar trasmitirla a los alumnos. 


 Ramón Prada en Twitter: @ramon_prada
 

 



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