El libro de Fran Beran, editado por el ayuntamiento, es un retrato coral de la sociedad canguesa al que se unen otros dibujos de rincones y calles de la ciudad de Cangas de Onís
Portada del libro "Antes de que dejemos de conocernos". Foto. J. G. Caso
Por Javier G. Caso:
“Antes de que dejemos de conocernos”. Este es el título del
libro del artista y dibujante cangués, aunque nacido en Gijón, Fran
Beran. Editado por el Ayuntamiento de Cangas de Onís, la publicación
se presentaba este pasado lunes, 10 de junio, en el salón de actos
de la casa de cultura.
Los dibujos, tanto los de las más de 186 personas que aparecen en
el libro, como los que dan cuenta de distintas calles y rincones de
Cangas de Onís, son el resultado y el fruto de un trabajo de más de
tres años. Su detonante fueron los paseos de su autor por la capital
canguesa. Ese pasear a diario, ese callejeo, se tradujo en todos esos
dibujos con los que Fran Berán ha inmortalizado con maestría a
representantes de varias generaciones de cangueses con
los que se cruzaba a diario y a cualquier hora.
Fran Beran y Paco Pantín en la presentación de "Antes de que dejemos de conocernos". Foto: J. G. C.
El autor, ante la casa de cultura de Cangas de Onís, posando con su libro. Foto: J. G. Caso
Sabíamos de su gran nivel artístico. Fran Beran es autor de
numerosos carteles dedicados a muy distintos temas locales: desde las
fiestas de San Antoniu, los carnavales, el día de Asturias u otras
citas festivas locales. También ilustró folletos turísticos, como
aquel que le encargó Ramón Hevia cuando era presidente de la
asociación Iniciativas Canguesas de Turismo ( INCATUR) y que incluía
un minucioso dibujo de la ciudad de Cangas de Onís con sus casas,
sus calles y sus principales monumentos. Hablamos de un folleto que
el propio Ramón Hevia mostró a los asistentes a la presentación
del libro de Fran Beran y que sirvió para recordar su trayectoria y
sus obras,la mayoría de los cuales realizó de forma desinteresada.
Siempre fue mucho Fran de dejarse ver por Cangues. Desde que se
jubiló sus paseos fueron a más y es raro no cruzarse con él casi a
cualquier hora. Hace cosa de tres años decidió salir a la calle
acompañado de un bloc y de un rotulador negro. Así nacieron sus
primeros dibujos. Del rotulador, y sin dejar de dibujar a mano, un
detalle que recalca para evitar malentendidos, Fran pasó al dibujo
digital, con lápiz y en el que el cuaderno de cartulina fue
sustituido por la pantalla de un ipad. “Pero sigo dibujando a mano,
que conste. Aunque lleve mis dibujos en el móvil con el que
fotografío a mis personajes, no hay ninguna aplicación que haga
esos dibujos ella sola”, advierte el artista.
Su libro aúna paisanaje y paisaje con dibujos que dan cuenta de esas
calles en las que desarrollan sus vida las personas a las que dibujó.
Unos dibujos, que no quiere calificar de retratos y que no se
terminan, espera, en este libro que acaba de ver la luz. Confía en
darles continuidad en un segundo volumen. Por eso sigue paseando y
dibujando; de hecho ya tiene hechos más de sesenta dibujos de otros
tantos cangueses de cara a un próximo libro. Ahora todo resulta muy
sencillo. Al principio, a quien elegía por la calle, tenía que
explicarle por qué le quería hacer una o varias fotos. Era eso o
hacerlos posar durante horas, algo imposible. A estas alturas ya no
hace falta que explique que esas imágenes las toma para luego
realizar un dibujo de esa persona. Todo el mundo conoce su proyecto
artístico. Por eso son muchos los que quieren ser dibujados por Fran
Beran y así se lo hacen saber. De algunos, reconoce, casi no sabe ni
cómo se llaman. Pero, por una u otra razón, decidió dibujarlos. Es
una forma, reconoce Fran, de dejar constancia de “esa gente que te
encuentras por la calle, de la que no recuerdas su nombre y tienes
que buscar a un conocido común para preguntarle.” Y es que a
veces, tal y como expresa el autor en el texto de la contraportada de
su libro en cuantas ocasiones, y en cuantas conversaciones con algún
vecino no solemos preguntarnos “¿qué sería de aquel que siempre
nos saludaba en el bar? Sí hombre, siempre con una chaqueta gris y
camisa de cuadros y pidiendo un vino de la casa. ¿Cómo se llamaba?”
Por eso, y en cierta forma Fran ha puesto, nos ha puesto, deberes a
sus lectores. Los personajes dibujados tan solo van acompañados de
su nombre, en muchos casos su diminutivo. “Sin comentario alguno”,
apostilla en la contraportada. “Quien quiera añadir algo más
tiene a su disposición un espacio debajo para hacerlo”, añade
Beran. La escritura de esa particular reseña tiene todo su sentido
si nos atenemos al título del libro: “Antes de que dejemos de
conocernos”. Y qué mejor forma de recordar a todos esos vecinos
que dedicarles unas pequeñas líneas en las que cada uno dejemos por
escrito, por ejemplo, su nombre completo, sus apellidos, oficio,
parentesco...En fin, lo que se nos ocurra. En mayor o menor medida
los conocemos a todos. En muchos casos no faltarán anécdotas o
sucedidos que conozcamos de esos personajes. Dejarlos por escrito al
pie de cada dibujo como nos propone Fran, es una idea genial. Seguro
que más de uno se ha decidido a coger el boli para escribir un
pequeño perfil de cada personaje. Otro tanto se puede hacer con los
dibujos de las calles y rincones de Cangas de Onís que ilustran las
páginas del libro y que seguro que también inspirarán no pocos
recuerdos a cualquier cangués.
En definitiva, toca dar la bienvenida a este libro tan original y
también solidario. A propuesta de su autor el Ayuntamiento de Cangas
de Onís ha decidido no regalarlo. Todos los ejemplares editados,
unos 200, se han cedido al colectivo local Rosa Palo para que los
venda. Y todo lo recaudado con la venta de “Antes de que dejemos de
conocernos” irá destinado a la investigación del cáncer de mama.
Enhorabuena a Fran Beran por ese gesto y por este libro, todo un
retrato coral de la sociedad canguesa del que ya esperamos ansiosos
una nueva entrega.
Así festejó Asturias la llegada de la II República
Ovetenses, en la plaza del ayuntamiento, el 14 de abril de 1931, celebrando la proclamación de la II República: FOTO: LA VOZ DE ASTURIAS
Bajo estas líneas reproduzco el artículo que publiqué hace 10 años en LA VOZ DE ASTURIAS para recordar, por aquel entonces el 80 aniversario de la II República. Hoy, cuando se cumplen 90 años de aquel 14 de abril de 1931, me apetecía recordarlo y compartirlo a través de EL AUSEVA DIGITAL.
JAVIER G. CASO
OVIEDO
“La noticia del advenimiento de la República ha sido acogida en
Asturias con grandes muestras de júbilo”. Con este titular recogió
LA VOZ DE ASTURIAS el 15 de abril de 1931 la noticia de la
proclamación de la II República Española, un acontecimiento que
al igual que en el resto del país se celebró, tanto en Oviedo como
en el resto de la provincia, “dentro del mayor orden y el más
grande”, tal y como detallaba este diario a seis columnas.
En lo que atañe a Oviedo y tras advertir que lo sucedido en las
calles de la capital asturiana “no es distinto a lo registrado en
otros lugares de España”, la crónica de LA VOZ ofreció un
detallado relato de aquella jornada en la que, ya por la tarde,
Asturias festejó la llegada de un nuevo régimen; un día en el que,
como dejó escrito un periodista de LA VOZ, “lo verdaderamente
importante, y ante lo que nos sentimos vivamente complacidos como
ovetenses y como asturianos, es que en ningún momento se ha alterado
la paz pública. Y con paz por delante pueden esperarse cosas
provechosas”, apuntó esperanzado el periodista que relató como
vivió esta región la proclamación de la II República.
Tuvo que ser frenética la actividad vivida en el seno del comité
provincial revolucionario reunido ya desde por la mañana. Su
delegado Amador Fernández se mantuvo en comunicación con la Casa
del Pueblo de Madrid para recabar información y recibir órdenes
mientras en las calles crecía y crecía el ambiente festivo de la
mano de los estudiantes de la Universidad, los primeros en salir a la
calle a celebrar el cambio de régimen. Ya por la tarde, “el comité
central contestó que el rey había denunciado a la corona de España”
y que Niceto Alcalá Zamora era el presidente del nuevo Gobierno
Provisional. Por lo tanto las órdenes eran posesionarse del Gobierno
Civil, de la Diputación y el Ayuntamiento”. A las cuatro de la
tarde un grupo de manifestantes, que ya portaba banderas
republicanas, se dirigió al Palacio provincial, la sede del actual
Parlamento asturiano. Representantes de los manifestantes pasaron al
interior para salir después al balcón principal donde izaron la
bandera republicana “entre vítores y aplausos entusiásticos”. A
continuación hubo un discurso que terminó “con vivas a la
república, España y otros, ahogados con los vítores y los aplausos
prolongadísimos”.
De la Diputación los manifestantes se dirigieron a la plaza del
Ayuntamiento. Al comprobar que ya ondeaba la bandera republicana, la
multitud optó por dirigirse al Gobierno Civil, “uniéndoseles en
la Universidad grupos de estudiantes tremolando las banderas de las
facultades”. El júbilo, con más aplausos y vivas a la República,
creció aún más cuando los manifestantes vieron aparecer en uno de
los balcones al socialista Teodomiro Menéndez y otros miembros de la
conjunción republicano-socialista. El comité provincial estaba ya
en el Gobierno Civil con la intención de dar cumplimiento a las
órdenes llegadas desde Madrid: que Teodomiro Menéndez se hiciera
cargo del Gobierno Civil y Sergio Sampil de la Diputación, algo que
aún se demoró unas horas ante la negativa del gobernador civil, el
señor Rosón, quien adujo que “aún no tenía órdenes superiores
para hacer entrega del cargo a nadie”. Lejos de abandonar el lugar,
los miembros del comité provincial revolucionario y concejales
electos optaron por reunirse en uno de los salones del Gobierno Civil
bajo la presidencia de Teodomiro Menéndez. En aquella reunión,
según el relato de LA VOZ DE ASTURIAS, “se trató, entre otras
cuestiones, de la manera de comunicarse con el resto de la provincia
y disponer que dentro del mayor orden se fuesen posesionando de los
Ayuntamientos”. A continuación constituyeron el nuevo Ayuntamiento
de Oviedo y “por unanimidad”, todos los presentes designaron como
alcalde de Oviedo al republicano Luis Laredo. Y mientras permanecían
reunidos se recibían adhesiones, como las del personal de Correos y
Telégrafos en las que “incluso se facilitaron datos de
comunicaciones entre el personal de Telégrafos de esta estación con
las de otras del resto de España confirmando que la República había
sido proclamada en las principales provincias”. En aquella reunión
Teodomiro Menéndez apostó por garantizar el orden público. Y si
bien se mostró a favor de “dar al pueblo el máximo de libertades”
para celebrar la llegada de la República también apostó por
“reprimir con energía a quienes al amparo de estas libertades
pretendan realizar hechos de bandidaje”. En aquel momento eran ya
miles de personas, algunas fuentes hablan de 4.000, las que se habían
concentrado ante el Ayuntamiento de Oviedo, hacia donde tuvo que
partir el nuevo alcalde, Luis Laredo, para “aplacar la impaciencia
de aquellos manifestantes”.
Mientras tanto, desde uno de los balcones del Gobierno Civil,
Teodomiro Menéndez se dirigió a la multitud. En su discurso, el que
fuera primer gobernador civil de Asturias durante la II República se
felicitó de cómo el nuevo régimen había sido proclamado en España
“sin necesidad de que se mancharan las calles con una sola gota de
sangre”. Y al mismo tiempo Menéndez aconseja prudencia para que
nadie “deshonre” al nuevo régimen y pide “sensatez y cordura”
en estos primeros momentos de la República. “El ciudadano, con el
nuevo régimen, tendrá libertad de conciencia, de opinión, derecho
de reunión. Pero tened presente que el que robe, el que asesine, el
que atropelle la propiedad particular, será juzgado
inexorablemente”, afirmó Teodomiro Menéndez en un discurso que
deja patente el carácter democrático de la incipiente República. A
la espera de que llegase desde Madrid, no sería hasta por la noche,
la confirmación oficial de su nombramiento como Gobernador Civil,
Menéndez dejó claro que sería un encargo provisional, con el que,
añadió, “procuraré encauzar las cosas por su verdadero camino.
Pero en tal puesto habré de durar muy poco; los de la conjunción no
venimos con ganas de mando, venimos sencillamente a recoger los que
nos pertenecía y lo que tantos años recabamos en la calle, en
mítines, en todas partes. Y, ahora, después de mostrar el natural
regocijo, a disolverse, dedicándose a las naturales diarias
distracciones”, concluyó Teodomiro Menéndez, cuyo discurso fue
seguido de “prolongados aplausos y Vivas a la República”.
Mientras tanto en el Ayuntamiento de Oviedo la llegada de las nuevas
autoridades republicanas con el nuevo alcalde a la cabeza, Luis
Laredo, fue recibida con “grandes vítores” y más aplausos, que
fueron a más cuando Laredo salió al balcón del ayuntamiento y fue
presentado a los ovetenses por el José Bulla Rodino, quien hubo de
interrumpir su discurso al paso por la plaza del ayuntamiento de un
entierro ante el que el público respondió con un el “mayor de los
silencios”. Una vez desaparecido el cortejo fúnebre Buylla pudo
continuar con su intervención. Al concluir pidió a los
manifestantes que se disolvieran dentro del “mayor orden”. Antes
las nuevas autoridades tuvieron dar explicaciones a los asistentes
que reclamaban “a todo trance el retrato del rey”. Y para calmar
los ánimo, como cuenta LA VOZ “el orador les dijo que ya se había
quitado de la presidencia del salón y llevado a la trastera”.
Posteriormente quedó constituida la nueva corporación municipal
bajo la presidencia de Luis Laredo, quien asumió la alcaldía ya de
forma efectiva al día siguiente.
Manifestaciones y cierres comerciales
La animación en las calles para festejar la llegada de la República
se hizo más patente en Oviedo a partir de las seis de la tarde tras
echar el cierre “la mayoría de los almacenes” y muchos de los
comercios de la capital asturiana. Según el relato de LA VOZ, “De
todas partes, sin saber donde y como se formaban, aparecían
afluyendo a la calle de Uría nutridas manifestaciones. La cordura
seguía imperando. Solo se escuchaban vivas a la República, que eran
contestados entusiásticamente”. A las seis y media, por la calle
Argüelles discurrió una manifestación “nutridísima” según la
crónica de este diario. A la cabeza de la marcha, los manifestantes
portaron la nueva enseña nacional tricolor, mientras que en un
camión “iban todas las banderas de las distintas sociedades
obreras” locales. Por delante del vehículo una pancarta donde se
podía leer también “Viva Rusia”. También se encargaron de
animar el ambiente los trabajadores de Correos, cuyos vehículos
oficiales llevaban a la vista la bandera republicana. En ningún
momento hubo incidentes en Oviedo durante la jornada de proclamación
de la República, si bien ante la Diputación el nuevo presidente,
Sergio Sampil, hubo de pedir la retirada de varios agentes de la
Guardia Civil, que en un primer momento parecían dispuestos a
impedir que los manifestantes colocasen la nueva bandera en el
Palacio Provincial, siguiendo órdenes del gobernador saliente, un
gesto que le fue reprochado por Teodomiro Menéndez ante la confusión
creada. Oviedo era una fiesta animada por la Banda de Música del
Hospicio Provincial, después de mucho insistir por parte de un grupo
de manifestantes que querían poner música a la llegada a la II
República. Mientras tanto, y en un “concurridísimo Gobierno
Civil”, en el que el público llegó a invadir el despacho de su
titular y mientras allí permanecían los miembros del comité
revolucionario, la tarde discurría sin que el gobernador civil
monárquico, Rosón, acabara de formalizar el traspaso de poderes a
Teodomiro Menéndez, aduciendo siempre el primero que llegaban
órdenes concretas de Madrid. En su recorrido por las calles de
Oviedo, aquella tarde del 14 de abril, grupos de jóvenes se
encargaron de rebautizar las calles “que llevaban nombres de
personas de la Dictadura, rompiendo las placas y sustituyéndolas por
letreros con nombres de las víctimas de la sublevación de Jaca”.
Por otra parte una comisión de las fuerzas republicano-socialistas
de Gijón acudió al Gobierno Civil para solicitar la puesta en
libertad de los presos políticos, una petición que se atendió tras
encontrar las nuevas autoridades una fórmula legal. Mientras tanto
en su edición del 15 de abril LA VOZ también incluyó
declaraciones del nuevo presidente de la Diputación, Sergio Sampil,
quien tras expresar su confianza en los funcionarios provinciales,
mostró su satisfacción “por ponerme al servicio de la República.
Ya de noche el gobernador civil cesa en su cargo, que pasa a ser
asumido por el socialista Teodomiro Menéndez, quien informa al nuevo
ministro de la Gobernación, Miguel Maura. Ahí surgirá otra de las
anécdotas del día que el telegrama de Menéndez se cruza con una
circular del ministro en la que ordenaba que todos los Gobiernos
civiles fuesen asumidos por los presidentes de las Audiencias. En el
caso de Asturias Teodomiro Menéndez, una vez enterado, comunicó la
orden al señor Prendes Pando y a las once y media de la noche el
presidente de la Audiencia Provincial se hizo cargo del mando de la
provincia.
Por lo que se refiere al resto de Asturias, y con el mismo clima de
tranquilidad y fiesta, la proclamación de la II República fue
acogida con el mismo entusiasmo, un acontecimiento que contribuyó a
difundir LA VOZ DE ASTURIAS, tal y como se recoge en su edición del
15 de abril. “La noticia del cambio de régimen la fuimos
comunicando a los corresponsales de los pueblos dotados de línea
telefónica, y estos nuestros colaboradores la expandieron por entre
los vecindarios respectivos, causando mucha emoción en todas
partes”. Además las llamadas a la sede del periódico, de Oviedo y
de otros lugares de Asturias, fueron “incontables” a lo largo de
aquel histórico 14 de abril, una noticia que algunos no acababan de
creerse. “No faltaron los incrédulos que insistían en la pregunta
y requerían detalles de todo género”, recoge LA VOZ, que recuerda
aquella jornada como “larga y fatigosa, aunque todo el esfuerzo lo
damos por bien empleado en obsequio de nuestros lectores y amigos”.
En Gijón la crónica de LA VOZ destaca la presencia de gente en la
calle “desde las primeras horas de la mañana” a la espera de
acontecimientos. “Enorme gentío invadió la calle Corrida y la
plaza del Carmen, estacionándose ante el Círculo Republicano
Federal en la confianza de que allí se recibirían noticias de
Madrid. Los gritos de Viva de la República se dejaron oír cuando se
supo que el último Gobierno de Alfonso XIII tenía prevista la
convocatoria de unas Cortes Constituyentes. Tras aquello, en la calle
Corrida se organizó la manifestación “engrosada por miles de
almas”, que se dirigió a la plaza del Ayuntamiento. A la cabeza
marcharon varios de los concejales electos que formaban parte de la
coalición republicano-socialista. Ya en el ayuntamiento, una
comisión encabezada por Dionisio Morán Cifuentes trasladó al
alcalde “la protesta del pueblo de Gijón ante el anuncio de que se
intentaba dilatar la resolución inevitable del cambio de régimen,
acudiendo a la convocatoria de Cortes Constituyentes”, una fórmula
que se descartaba en aquel momento tras las elecciones municipales
celebradas dos días antes. Aquella comisión demandó al regidor
gijonés que “comunicase al Gobierno el deseo terminante del pueblo
de que se proclamase la República sin más trámites en bien de la
tranquilidad y el orden”. Acto seguido los miembros de la comisión
salieron al balcón del consistorio gijonés desde donde Morán
Cifuentes trasladó a la multitud el deseo de los gijoneses de que se
proclamara la República, algo que no tuvo lugar en la Villa de
Jovellanos hasta las cinco de la tarde después de que en las
pizarras de los periódicos apareciera la noticia de la abdicación
del rey.
LA VOZ informó a un periódico de Portugal
Eran las nueve y media de la noche del 14 de abril cuando la cabina
de comunicaciones de LA VOZ DE ASTURIAS avisa a la redacción que, de
las múltiples llamadas recibidas, hay una de Portugal, que arranca
con una saludo “en luso mezclado con castellano”. ¿De quien se
trataba? “Era un periodista del diario O’ Seculo que inquiere
noticias de la proclamación de la República en Oviedo. Le damos las
que tenemos, insistiendo repetidas ocasiones que en esta provincia la
tranquilidad es absoluta”.
Mariano Hortal es el único habitante de esta aldea de Los Beyos, en Ponga, a la que decidió regresar tras su jubilación
Vista general de la aldea de Biamón. FOTO: JAVIER G. CASO
De regreso a Biamón tras mucho tiempo. La última vez fue para publicar en las páginas de La Voz de Asturias un reportaje sobre Lolo Hortal, un vecino de ochenta años que pasaba allí los vecinos junto a su esposa y uno de sus cuatro hijos. Eran, aunque solo fuera por el verano, los únicos tres habitantes de esta aldea de Los Beyos, en Ponga. Hace unos días regresé. Y estuve con el único habitante de Biamón, Mariano Hortal, hijo de Lolo, para más señas. Tras toda una vida trabajando en Gijón, optó por regresar al lugar en el que nació hace sesenta años. Tomó la decisión hace año y medio y, salvo unos pocos días al mes que pasa en Gijón, el resto del tiempo está en Biamón. Solo. Pero no se aburre. Atiende un pequeño rebaño de cabras, cuida de un pequeño huerto o limpia los alrededores de su casa dónde aún quedan restos del argayu que en febrero de 2011 casi se lleva su casa y que causó importantes destrozos en el pueblo.
Cuando llegue el invierno, la de Mariano Hortal será la única chimenea que humee en Biamón, el único indicio de que hay vida en esta aldea, cuyo caserío es una ruina total. Y qué decir de los hórreos. Mariano conoció cuatro, todos ellos con cubierta a dos aguas, de los conocidos como hórreos beyuscos. Ahora solo se mantiene en pie el horru de Moisés.
Por Biamón pasa la Senda del Carteru que parte de la carretera del Pontón. Y eso atrae a montañeros. Como los que el otru día le preguntaron a Mariano por un paisano que habían conocido hace años en el pueblu y que, según les contó, había hecho la mili con el famoso Bernabé, el fugau.
-Pues esi paisano era mi padre. Les contestó Mariano a los montañeros antes de que estos continuaran su camino. Iban para la collada de Nochendi.
Tras atender a los montañeros, seguimos de charla con Mariano que nos contó cómo era aquel Biamón que él conoció de críu. Con varias casas habitadas por familias numerosas de las de antes. Dónde algunos matrimonios criaron hasta...una quincena de hijos. ¡Qué tiempos! Ahora la única casa habitable y habitada es la de Mariano Hortal: el último vecino de Biamón.
“El que ahora haga música más experimental no excluye ningún
tipo de inspiración”
Ramón Prada Blanco. Compositor. Acaba de estrenar "Trinity", su último trabajo
Ramón Prada, apoyado en un piano, momentos antes de uno de sus conciertos. FOTO: JAVIER G. CASO
Vídeo de Trinity
Javier G. Caso
El compositor cangués Ramón Prada Blanco presentó hace dos
semanas en Barcelona su último trabajo: Trinity,
en el que ha trabajado junto a Óscar Sol e Iris Heitzinger. El estreno tuvo
lugar en el marco del Festival Imagen, Danza y Nuevos Medios 2013, el IDN 2013,
desarrollado entre los días 14 al 23 de febrero en el Mercat de les Flors de la
Ciudad Condal. En esta entrevista El Auseva Digital, Ramón Prada desgrana las claves de Trinity, proyecto que combina
movimiento, sonido e imagen.
Acaba de estrenar Trinity. ¿Cómo surge este proyecto?
En octubre de 2012
el artista visual y programador Óscar Sol se pone en contacto conmigo para
proponerme el proyecto. No nos conocíamos previamente, pero él sí conoce mi
música y entiende que encajaría muy bien en un proyecto que todavía estaba en
fase germinal. Al principio nos asusta un poco la idea de trabajar a distancia
en algo tan especial y que requiere una perfecta sincronía entre música,
visuales y danza, pero con largas charlas y reuniones telefónicas y a través
del mail vamos poco a poco diseñando la pieza. Contamos además con la bailarina
y performer austríaca Iris Heitzinger (Miss Luiss Twister), que es el eslabón
final para que la pieza cobre vida sobre el escenario y que ha conseguido una
coreografía perfecta que hace que la obra sea redonda en todos los sentidos.
¿Cómo se puede definir Trinity?
Trinity es una pieza
muy especial porque representa una especie de arte total de nuestro tiempo:
interactividad, visuales generados en tiempo real que reaccionan a los
movimientos de la bailarina, música electrónica que sincroniza con la danza y
la imagen generada y que también reacciona y se modifica con el movimiento. Los
tres elementos (música, visuales, movimiento) interactúan constantemente en un
proceso de ida y vuelta constante. El suelo del escenario es una gran
pantalla de proyección sobre la que se representa la pieza y donde se generan
imágenes abstractas que interactúan con la bailarina.
El resultado estético
general, siempre en blanco y negro, es de una gran plasticidad y belleza. La reacción del
público en las dos funciones del estreno es absolutamente positiva, y se acaba
con la sensación de estar asistiendo a algo un poco 'mágico', aún tratándose de
una pieza contemporánea y experimental.
Hemos conseguido,
creo, una comunión perfecta entre todas las partes que conforman la obra.
¿Tienen pensado traerlo a Asturias su estreno en tierras
catalanas?
El recorrido de este
tipo de creaciones es limitado, pero hay varios contactos para empezar a
moverlo, tanto en España como, sobre todo, fuera. En Asturias espero que pueda
verse el año que viene dentro del LEV Festival de Gijón, pero es pronto para
hablar de fechas concretas.
En su ya larga trayectoria musical se percibe una evidente
evolución desde la música clásica a la, no sé si podría calificarse así, música
experimental. ¿Está de acuerdo en esta afirmación?
Si. La evolución en
cualquier creador es, creo, obligada. Al principio, cuando vi que el
cambio iba a ser muy radical respecto a lo que venía haciendo, busqué un alias
para los proyectos más alternativos, como si tuviera una doble personalidad
musical. Y me llamé 'Vittus'. Curiosamente, ahora hago más cosas como Vittus
que como Ramón Prada...
En mi caso, esa
evolución de la que hablo se produce de forma natural y me ha llevado a hacer
una música que utiliza los nuevos medios electrónicos como un elemento más a la
hora de componer la música. Además, me interesa mucho la representación visual
de lo que suena, por eso mis últimos proyectos están siempre asociados a lo
visual (y con Trinity, además, a lo corporal).
Utilizo instrumentos acústicos, pero pasados por el filtro de la
electrónica para buscar sonoridades y sensaciones únicas y muy personales.
Ahora, además, tengo el control total de todo lo que quiero que suene y de cómo
tiene que sonar exactamente y puedo añadir un factor de improvisación que hace
que las obras no suenen siempre igual y que se adapten a cada momento.
En este momento,
después de haber hecho grandes proyectos con orquestas y agrupaciones más
'clásicas', me encuentro más a gusto componiendo este tipo de obras.
En 2008 pudimos asistir al estreno de MUMS en la Casa
Municipal de Cultura de Cangas de Onís. ¿Este proyecto fue su incursión en el
campo de esa música experimental?
El primer paso en
esta dirección fue la versión de Keltiké para la expo de Zaragoza, pero MUMS
constituyó una obra decisiva para llegar a lo que hago ahora. MUMS fue un
encargo del Ayuntamiento de Cangas en el que, por primera vez, tuve absoluta libertad
creadora e hice lo que hacía tiempo que quería hacer: mezclando electrónica con
folclore, con un piano de cola, con una viola, con vídeo, con imagen generada,
con las proyecciones en telas..., presentando un concierto 'teatral' donde se
pudieran vivir nuevas sensaciones a partir de la música. También había
grabaciones de campo, sonidos muy variados de Cangas, la gente... Todo eso
generó una obra muy especial para mí, por muchos motivos, que marcó un cambio
en mi manera de componer y de trabajar con la música, pensando en un
resultado global multimedia. Sin ninguna duda pondría a MUMS como una de mis
mejores piezas, y me gustaría mucho poder volver a repetirla. Luego vino
Keltikhé 2.0 y los conciertos en Shanghai, el concierto en el LEV Festival con los
visuales del londinense Paul Prudence... Y ahora Trinity, a la que considero
una de mis obras colaborativas más importante.
¿Cómo se define como músico?
Ecléctico y abierto,
un artesano del sonido...
¿En qué trabaja en estos momentos?
Estoy con un nuevo
proyecto, esta vez en solitario, pero que también puede generar a posteriori
alguna colaboración visual o de danza. Constará de tres partes (lo planteo como
un tríptico) y se titulará 'post_clavichord'. Primero haré una serie de
grabaciones en una clavicordio (copia de un instrumento del siglo XVIII) y
luego las pasaré por todo tipo de aparatos y modificaciones electrónicas para
buscar nuevas sonoridades y ambientes especiales. Un instrumento de casi 300
años que irá de la mano con los últimos efectos electrónicos. Otra vez pasado y
presente de la mano... Y también está
pendiente el estreno de una película de Pablo Fernández-Vilalta con música
mía...
¿Qué fue de aquel proyecto para componer una ópera junto al
escritor Pedro de Silva?
Todavía hace poco
estuvimos los dos hablando largamente sobre el proyecto... Queremos hacerlo,
pero este tipo de proyectos van lentos y hay que tener en cuenta muchos
factores. El libreto me gusta mucho y creo que, si algún día hago una ópera,
será con este texto. Pero tengo claro que será una ópera de nuestro tiempo,
donde lo audiovisual tenga un papel importante, y buscando un lenguaje que
pueda llevar con solvencia la historia que cuenta el libreto. Lo que quiero
hacer ya lo tengo, más o menos, en la cabeza, pero el cuándo no puedo
aventurarlo...
¿Ha abandonado para siempre la música celta o tradicional
como fuente de inspiración de sus obras?
El que ahora haga
música más experimental no excluye ningún tipo de inspiración. Ahora mismo no
entra en mis planes hacer nada parecido a las cosas claramente 'celtas' que
hacía al principio, pero, por ejemplo, el proyecto que voy a comenzar, aunque
termine siendo otra obra experimental, se inspira como punto de partida en
sonoridades y formas de la música renacentista y barroca. Y la ópera prevista
tiene como protagonista a un rey asturiano, así que, en cierto modo, creo que
algún día volveré a los inicios pero cambiando de lenguaje y de estética...
Usted compagina la composición musical con su labor como
profesor. ¿Qué le aporta la docencia a su trabajo como músico?
La docencia en un
instituto no aporta nada a lo que después hago como compositor. Más bien es al
revés: utilizo mis conocimientos y experiencias desde dentro de la música para
intentar trasmitirla a los alumnos.