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sábado, 19 de diciembre de 2020

De la lectura de Carboneras

 La periodista y escritora Aitana Castaño y el dibujante Alfonso Zapico regresan con un nuevo libro que nos acerca a la realidad de las cuencas mineras asturianas en los años 60 del siglo pasado


Portada del libro editado por Pez de Plata. FOTO: J. G. CASO

Por JAVIER G. CASO:

El tándem cuenquil que integran la periodista y escritora Aitana Castaño y el dibujante e ilustrador Alfonso Zapico acaba de publicar Carboneras. Es, tras Los Niños de Humo, su segundo libro juntos; ambos con la editorial Pez de Plata. Tanto Castaño como Zapico son de la Cuenca del Nalón y su conocimiento, tanto de la realidad minera como de sus gentes, es algo que se percibe conforme uno va leyendo Carboneras. Es un libro que engancha desde la primera página hasta la última a través de diecisiete relatos. Cada relato funciona como una pequeña historia, en el sentido de que son cortas, de unas pocas páginas. Pero intensas. Y aunque pueden leerse de forma independiente, todas ellas están engarzadas como las cuentas de un collar y se suceden como si fueran los capítulos de una novela. Carboneras es un relato sociológico de las cuencas mineras allá por la década de los 60 del pasado siglo con un claro protagonismo femenino, encarnado por esas mujeres que se dedicaban a clasificar el carbón y que también, sí ellas también, sufrieron la durísima represión que el régimen franquista ejerció en esta zona de Asturias. Todo ello se percibe, precisamente, en el relato que da título al libro. Hay historias de represión, pero también de amor, de solidaridad, de dolor, unos sentimientos todos ellos que desfilan por las páginas de este libro en el que también aparecen personajes masculinos, eso sí, en papeles más o menos secundarios: el tendero, el cura obrero, el minero comunista, el fugau, el dueño de la empresa local de autobuses o el capitán de la Guardia Civil, un furibundo anticomunista. Más allá de la dureza de algunos relatos y de algunas de sus escenas, como esas carboneras a las que vejan en el cuartelillo de la Benemérita rapándoles la cabeza, en este libro también se aprecian, aunque sea de soslayo, buenos momentos marcados por la alegría de unas vidas que vuelven a reencontrarse muy lejos de Asturias tras años de forzada separación. O por el disfrute de unos pasteles, unos milhojas, capaces de hacer que una niña se olvide de lo malina que está de los pulmones. Al igual que Los niños de humo, Carboneras se lee de un tirón. En paralelo a los relatos escritos por Aitana Castaño, las ilustraciones de Alfonso Zapico describen distintas escenas, momentos, o detalles de cada historia y al final, cuando la lectura de esos relatos llega a su fin, a modo de álbum de fotos, cinco páginas llenas de dibujos nos cuentan cómo les fue a varios de los personajes de un libro que se desarrolla en Montecorvo del Camino, una localidad minera nacida de la imaginación de Zapico y que ya aparece en La Balada del Norte, su historia gráfica de la Revolución del 34. En Montocorvo y, más en concreto, en sitios como el pozu Revenga, las tolvas, la Zapatería GG, la iglesia de Santa Bárbara, el cuartelillo, el comercio Casa Cuco o el barrio de la Soledad, confluyen todas esas pequeñas grandes historias que se recogen en Carboneras y que también discurren, en parte, en otros lugares como Mieres, Oviedo o hasta la mismísima Buenos Aires.


domingo, 25 de noviembre de 2012



Una biografía que reivindica a un estadista

De la lectura de Negrín, de Enrique Moradiellos

JAVIER G. CASO/ OVIEDO


Termino de leer Negrín, la biografía del que fuera presidente del Gobierno de la II República Española entre 1937 y 1939, y en el exilio hasta 1945,  escrita por el historiador asturiano y catedrático de la Universidad de Extremadura, Enrique Moradiellos (Oviedo, 1961). Desde se trata de un gran libro, a la altura del personaje biografiado. No hablamos desde luego de ninguna novedad, ya que se trata de un volumen editado por la editorial Península en 2008 en su versión de bolsillo. Pero nunca está de más conocer en profundidad, y el estudio de Moradiellos desde luego es exhaustivo, para conocer la trayectoria vital, científica y política de Juan Negrín López (Las Palmas de Gran Canaria, 1892- París, 1956), un personaje histórico tan polémico como desconocido entre las generaciones de españoles más jóvenes. La lectura del trabajo de Enrique Moradiellos permite aclarar episodios como el del oro de Moscú, aquellas 500 toneladas de oro del Banco de España que el Gobierno republicano depositó en la Unión Soviética y que fueron empleadas para comprar armas durante la Guerra Civil Española. El libro también nos ayuda a percibir la talla política de Negrín, quien en los últimos momentos de su vida, y harto de no pocas insidias vertidas desde distintos sectores políticos del exilio republicano, remitió a su muerte al Gobierno de Franco toda la documentación sobre el envío a la capital soviética de las ya citadas reservas de oro. O conocer que al final de la II Guerra Mundial, Juan Negrín no dudó en defender que España, pese a estar gobernada por la dictadura de Franco, se beneficiara del plan Marshall para así aliviar los sufrimientos del pueblo español. Una postura que adoptó entre los reproches de otros políticos republicanos. A la vez, no dejó de insistir que Europa no podía acoger en su seno a la España gobernada por el militar que lideró el bando que se alzó en armas contra la II República y que venció en la Guerra Civil. En definitiva Negrín es un trabajo que bien puede ser definido como una gran lección de historia por parte de Enrique Moradiellos, quien tras lamentar el olvido, el silencio, hasta la calumnia y el oprobio que rodearon al personaje biografiado, no dudó en calificar a Juan Negrín como “uno de los mejores españoles surgidos de aquellas generaciones de la primera mitad del siglo XX, marcadas a dúo por la esperanza y la tragedia”.