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sábado, 23 de noviembre de 2013

I edición del Sifón de Oro

Luis Salcines. FOTO: J. CASO
Pepe Comas, recibiendo el premio Salvador de Madariaga

 

Pepe Comas y Luis Salcines, galardonados con el Sifón de Oro


  La Sifonería y A la sombra de un sifón reconocen a los dos premiados " sus trayectorias personales" y su "gran amor sobradamente demostrado" a Cangas de Onís


 

 

Por Javier G. Caso

Los siempre inquietos en materia cultural Celso y Marga acaban de hacer pública la concesión de los premios Sifón de Oro que conceden sus negocios La Sifonería y A la sombra de un sifón. De manera excepcional, como ellos mismos han explicado, habrá no uno, sino dos Sifones de Oro en esta primera edición. Los galardonados son el fallecido periodista cangués José Comas Vega, Pepe Comas, y Luis Albert Salcines. A ambos se les reconoce por "sus trayectorias personales y el gran amor sobradamente demostrado a Cangas de Onís". Enhorabuena por ambos reconocimientos.

Poco puedo decir de Pepe Comas, nacido en La Vega de los Caseros en 1944. Aunque los dos somos de Cangas de Onís, y periodistas, nunca tuvimos ocasión de conocernos y tratarnos. No obstante sí seguí su trayectoria como periodista del diario El País, periódico en el que ejerció como corresponsal en países como Argentina, México o Alemania, además de enviado especial a otros países europeos y latinoamericanos. En su trayectoria destaca su entrada en la Polonia del general Jaruzelsky en 1982 haciéndose pasar por un transportista de naranjas en compañía de otro periodista. El sifón de oro de Pepe Comas lo es a título póstumo. Un cáncer diagnosticado en 2004 acabó con su vida en Berlín el 22 de marzo de 2008. Un año antes el cangués era galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de Periodismo, que otorga la Asociacion de Periodistas Europeos, momento que recoge una de las fotografías superiores. De su larga enfermedad ha quedado como obra póstuma, Crónicas del Linfoma, con las que ejerció de periodista hasta el final de sus días para informar de su propia enfermedad. De ahí que este libro muestre a las claras la pasión de Comas por el oficio del periodismo. Sus cenizas fueron arrojadas por su familia a las aguas del río Sella desde lo más alto del Puentón cangues como el propio Pepe Comas les había indicado y dejó escrito en una de las crónicas de ese libro. Aquel acto, tan sencillo como emotivo, y en el que sonó a la gaita el Asturias, Patria Querida, interpretado por Ángel Lueje, tuvo lugar el el 29 de marzo de 2008.

El segundo Sifón de Oro es para Luis Alberto Salcines, a quien Celsín define como "un cangués de Cantabria". Nacido en Santander en 1952 si Wikipedia no me engaña, todos los los que fuimos sus alumnos los conocemos por Luis. Así fue desde el primer día en el que nos lo encontramos en alguna de las clases del Instituto Rey Pelayo. ¡Qué decir de Luis! Por muy exagerado que suene, ha sido de esos profesores que marcan para bien a sus alumnos y al que sus pupilos no olvidaran en su vida. Tuve la suerte de toparme con él en primer año en el instituto cangués, en el mismo curso en el que, precisamente, Luis se incorporó a su claustro de profesores. Era pues un recién llegado. Y aquel profe nuevo no pasó desapercibido ni mucho menos. Su larguísima barba valleinclanesca, sus gafas metálicas similares a las de John Lennon, su jersey de lana verde y su pantalón negro, creo que de pana, llamaron la atención en aquel Cangas de primeros de los ochenta. En aquel primero de BUP nos dio Matemáticas. Pero para uno a quien los números nunca se le dieron del todo bien, la verdad es que lo mejor eran aquellos minutos en los que Luis aparcaba la lección que nos estuviera dando y de las ecuaciones pasaba a la Literatura. Aquel profe nos leía poemas o nos hacía alguna recomendación literaria. Así fue como, al menos yo, supe de poetas como Gabriel Celaya, José Hierro o Ángel González. A pesar de aquellos momentos impagables, nunca conseguí convertirme en lector de poesía, pero eso no impedirá que siempre agradezca a Luis aquellos pausas literarias tan enriquecedoras que, sorprendentemente, tenían lugar en mitad de una clase de Matemáticas. De aquellos años en el instituto, a los de mi promoción, como a muchos otros de los que fueron sus alumnos, nos ha quedado una relación entrañable con Luis. En nuestro caso marcada por una cena anual instituida hace ya 30 años al acabar COU y que desde entonces no se ha dejado de celebrar ningún año al llegar las Navidades. En parte gracias a Luis. Algunos no pudimos asistir a todas las cenas, pero Luis Salcines no ha dejado de hacerlo. Año tras año. Y eso da buena muestra de su forma de ser y de su compromiso con aquellos que fuimos sus alumnos, de los primeros a los que dio clase al llegar a Cangas de Onís.

Está claro que este Sifón de Oro es una forma de agradecerle a Luis Salcines su amor y cariño por Cangas de Onís, un sentimiento que se percibe en textos como Cangas de Onís, a la sombra de Covadonga y el Puente Romano, su pregón para las Fiestas de San Antonio de 1992, impreso a posteriori como libro y que conservo como una reliquia en mi biblioteca. En Cangas de Onís Luis ha ejercido como colaborador cultural en multitud de ocasiones. Y de atleta. Hay que recordar que es de los pocos que han corrido todas y cada una de las ediciones de la Media Maratón Ruta de la Reconquista. En definitiva, Luis es, desde hace muchos años ya, un cangués más. Por derecho propio y porque ha querido serlo a pesar de no haber nacido aquí.


martes, 19 de noviembre de 2013

Cangas de Onís, pasado y presente II

 

"Vista". Foto Archivo Loty

 

Rincón de Cangas de Arriba. FOTO: JAVIER G. CASO

 Dos miradas

Un rincón de Cangas de Arriba visto en blanco y negro y en color

Siempre ha me gustado la fotografía. Y más allá de su valor artístico, lo que más me presta, es contemplar fotos antiguas. Y a la vez analizarlas y compararlas con otras actuales. De hecho si tengo ocasión, y se tercia, cuando llevo la cámara me gusta repetir encuadres de fotos antiguas, ya sean de postales o porque las haya visto en algún libro. Es una forma de estudiar un paisaje para ver su evolución, sobre todo cuando se trata de ambientes urbanos. Podemos asombrarnos de lo mucho que ha cambiado una calle, o de los edificios que ocupan el lugar de otros que ni siquiera llegamos a conocer. Hace unos días, en la última entrada de este blog, EL AUSEVA DIGITAL, comparaba dos fotos tomadas en la canguesa calle del Campón y a las que separaban nada menos que 85 años. Sin embargo pocas cosas parecen haber cambiado en ese rincón cangués a tenor de lo que mostraban ambas fotografías. Hoy repito ese mismo juego con sendas fotos, de nuevo, de otro rincón de Cangas de Onís. La más antigua también pertenece al Archivo Loty, que puede contemplarse en la página web del ministerio de Cultura (http://ipce.mcu.es/).  Su autor fue el portugués Antonio Passaporte. Es de 1928 más o menos. Se titula "Vista" y nos muestra un rinconín de Cangas de Arriba que ya, casi no existe. En la parte izquierda de la fotografía podemos ver una casa en la que destaca una escalinata de piedra con siete escalones. Y bajo la escalera la puerta de lo que debía ser una pequeña bodega. Más abajo un hórreo. A la derecha de la imagen se ve lo que parece un solar, por delante del muro de una huerta. Y de fondo el caserío del barrio del Mercado de Cangas. De la mano de cangueses de más edad y buenos conocedores de la geografía urbana de nuestra capital, pude localizar el lugar y hasta allí me fuí para tomar la otra foto que ilustra este artículo. La hice días atrás. Seguro que usted, amigo lector, ya ha reconocido el lugar. La casa de color salmón es la de Ito, el del Pelao y Presen. Viene a ocupar el solar de la foto en blanco y negro. Aparentemente todo ha cambiado. ¿ O no?. Si nos fijamos, podemos reconocer la escalinata de piedra, aunque como la modernidad ha llegado, se la ha dotado de pasamanos, adornado además con macetas y flores. La bodeguina de debajo, aunque desfigurada, también sigue ahí. Lo más cambiado es la entrada de la vivienda, a la que se ha dotado de un pequeño tejadillo. Del hórreo del fondo, qué lástima, ya no queda ni rastro. Su lugar lo ocupa el tejado de uralita de una nave. Al fondo, algunos tejados, aunque ya no lleguemos a ver el cortijo de Contranquil como podíamos hacer en la foto de Loty. 

lunes, 4 de noviembre de 2013

LXXIII CONCURSO EXPOSICIÓN DE QUESOS DE LOS PICOS DE EUROPA

Más certamen del Pilar

Cangas de Onís tiene que potenciar aún más el concurso exposición de queso de los Picos de Europa, un evento que en 2015 cumplirá 75 años

Cartel del último Concurso Exposición de Quesos de los Picos de Europa
 Suele ser recomendable dejar que las cosas reposen antes de analizarlas, criticarlas o valorarlas. Lo mejor es dejar pasar un tiempo prudente a la hora de hablar de algo. Viene esto a cuenta del 73 Concurso Exposición de Quesos de los Picos de Europa, celebrado en Cangas de Onís el pasado 12 de octubre, Día del Pilar. Comencemos diciendo que el de este año fue un gran cartel anunciador, como puede comprobarse en  la imagen superior. Todas las fotos tienen su historia y la que ilustra el cartel nos cuenta que, hace décadas, el certamen quesero de Cangas de Onís se celebraba en el robledal de San Antoniu, algo que al menos, en mi caso, desconocía. Y como decían en aquel inolvidable programa televisivo de La Bola de Cristal, "nunca te acostarás sin saber una cosa más", por lo que gracias por aportarnos esa información.

Por lo demás hay cuestiones que, quizás, deberían retocarse en aras a mejorar, y reforzar aún más este certamen quesero. En primer lugar está cuestión de su ubicación. En sus 73 años de historia ha deambulado por distintos lugares de la capital canguesa, desde el campo de San Antoniu, a la plaza del mercado o la del ayuntamiento. Estos días de atrás he oído comentarios que apuntan que el Concurso Exposición de quesos de los Picos de Europa debería volver a celebrarse en la plaza, bajo los soportales donde todos los domingos tienen lugar el mercado cangués. Y tiene sentido. Además de que, como ya hemos dicho, ya se celebró allí nuestro certamen quesero, lo cierto es que se trata de un lugar ya asociado a la venta de quesos, como puede comprobar cualquiera que visite Cangas un domingo de mercado. Además tiene más encanto que cualquier carpa por muy grande y confortable que sea. No tendría porque haber ningún problema. El certamen del Pilar sólo coincidiría con el mercado cuando cayera en domingo. Y aunque es verdad que Cangas también improvisa un mercado cada 12 de octubre, no pasaría nada porque ese día, los soportales de la plaza fueran solo ocupados por los queseros participantes en el Concurso Exposición de Quesos de los Picos de Europa.
Otra cuestión a considerar es la conveniencia, o no, de que Cangas de Onís celebre una feria regional de quesos el fin de semana anterior al Pilar. Sinceramente, creo que habría que buscarle otra fecha. En primer lugar porque al celebrarse tan cerca, debilita al certamen quesero del 12 de octubre. Lo suyo sería que se celebrara siempre con posterioridad a este fecha. Por ejemplo, a lo largo de los meses de noviembre, diciembre. O enero si me apuras. Porque es verdad que los queseros están contentos con esta feria y además se trata de un evento que podría animar cualquier otro fin de semana en temporada baja, que siempre vendrá bien. Por otro lado, de toda la vida, el primer queso de Gamonéu del año que sale a la venta, siempre se ponía a la venta en Cangas de Onís el día del Pilar. De ahí que, para muchos cangueses y no cangueses, sea toda una tradición acudir ese día a comprar un buen pedazo de queso gamonéu. Y eso, que dice mucho del certamen cangués, es algo que no debería perderse. Además pocos eventos gastronómicos pueden presumir, como es el caso del Concurso Exposición de quesos de los Picos de Europa, de llevar nada más y nada menos que setenta y tres ediciones. Eso quiere decir que en 2015 se conmemorará su 75 aniversario. Así pues solo resta pedir más y mejor certamen de quesos del Pilar. Ese debería ser el camino y desde el Ayuntamiento de Cangas de Onís ya se trabaja en ello. Quedamos a la espera.
www.periodisticos.com

domingo, 3 de noviembre de 2013

Cangas de Onís, pasado y presente I

Cuando el tiempo se detiene

 Dos imágenes de la canguesa calle del Campón a las que se separan 85 años aunque apenas se vean cambios en el paisaje urbano

Foto Archivo Loty
Foto Javier G. Caso





Anda que no ha cambiado la geografía urbana de Cangas de Onís en los últimos años. Sin embargo hay rincones en los que el tiempo parece haberse detenido. Y como prueba bien valen las dos fotos que se pueden ver sobre estas líneas, dos instantáneas realizadas en el mismo sitio, en la canguesa calle del Campón, que va desde el entorno de la Plaza hasta desembocar en la Carreterona y que es paralela a la calle del Mercado. Pocas, muy pocas cosas han cambiado en este lugar a pesar de que son 85 los años que se separan a estas dos fotografías. La más antigua, como es fácil de suponer, es la de la izquierda, la que está en blanco y negro y es obra del fotógrafo portugués Antonio Passaporte. Se trata de una de las 7.000 placas de vidrio que conforman el Archivo Loty, adquirido en 2002 por el Ministerio de Cultura, en cuya web pueden contemplarse en la fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España. Se trata de un conjunto de fotos realizadas por Passaporte entre los años 1927 y 1936 en distintos lugares de España encargadas por la firma Colecciones Loty para comercializarlas como tarjetas postales. Y en Cangas de Onís, posiblemente hacia 1928, ya que a este mismo año pertenece las que realizó en Gijón, y podrían haber sido realizadas en un mismo viaje a Asturias, Passaporte hizo un buen montón de fotos. Entre ellas, la de arriba a la izquierda. Para muchos cangueses es un rincón que pasa bastante desapercibido, sin embargo a este fotógrafo debió llamarle la atención por algún motivo, no en vano la foto se titula "una de las calles más antiguas de la ciudad". No sé si sería para tanto, pero a la vista de algunos desaguisados urbanísticos ocurridos en Cangas de Onís hace algunos años, ya nos hubiera gustado que algunos de los edificios demolidos hace años, y que deberían haber seguido en pie, se hubieran conservado tan bien, como este conjunto de la calle del Campón. La foto de la derecha es de la semana pasada y apenas se perciben más novedades que el nuevo pavimento de adoquín y piedra colocado hace unos años, la verja de hierro que cierre el acceso a la parte posterior de la casa donde se ubica la tienda de Pili Blanco, las farolas o las cajas de los contadores de la luz, o los cambios en la fachada de la casa de la izquierda, donde se eliminó una puerta y el balcón central fue transformado en ventana. ¡Qué cosas!