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sábado, 7 de noviembre de 2020

Cierra el Jardín

La primera floristería de Cangas de Onís echa el cierre tras cuarenta años de actividad comercial

El cartel del negocio sigue en su sitio. FOTO: J. G. CASO

Por Javier G. Caso

A lo largo de su historia, La ciudad de Cangas de Onís siempre ha tenido en el comercio la principal actividad económica. Así lo demuestra que la parte baja de la capital canguesa siempre se haya conocido como el Mercado de Cangas de Onís, ya que ahí se celebra desde tiempo inmemorial el tradicional mercado de los domingos.

Un comercio, el cangués, que como el de otras capitales de concejo o cabeceras de comarca, lleva años haciendo frente a una doble competencia: la de los grandes centros comerciales y la de otros gigantes de la distribución como Amazón. Pero si de algo puede presumir el comercio local es de su proximidad, con unos titulares que, con el paso de los años, más allá de su orientación hacia el turismo en muchos casos, se saben de memoria los gustos y preferencias de sus clientes, que no son otros que sus vecinos. Que se lo digan a las hermanas Iglesias, a Carmen y a Maripi, quienes acaban de cerrar su negocio: la floristería El Jardín, un negocio ubicado en los bajos del edificio Pelayo, el rascacielos de la capital canguesa. Tras 40 años desde la apertura de su negocio, Carmen y Maripi se jubilan y con ellas echa el cierre la primera floristería que existió en Cangas de Onís aunque sus orígenes hay que ubicarlos en la capital de la Unión Europea. Como muchos otros vecinos del concejo, sus padres emigraron a Bélgica. Y con ellos Carmen y Maripi, que habían nacido en Intriago. Crecieron en Bruselas hasta que con 21 y 24 años, respectivamente, tras finalizar sus estudios de contabilidad, decidieron regresar a Cangas de Onís y montar su negocio: una floristería. Y eso que las dos tenían trabajo en la capital belga. Allí vivía también el propietario del local que finalmente alquilaron para abrir su negocio en pleno centro de Cangas de Onís.

En Bruselas habían hecho algún curso de Ikebana, el arte japonés del arreglo floral. Estos fueron sus inicios como floristas antes de venirse para Cangas de Onís. “Aquí no había nada parecido. Solo estaba Carmen la maconera, que se dedicaba a hacer ramos de novias y que nos ayudó mucho”, explica Carmen respecto a los inicios del negocio que, tal y como señala su hermana, no fueron nada fáciles. “No había costumbre de regalar flores más allá de las de los entierros”, apostilla Maripi. En un caso como el suyo, y como ha sucedido en muchas familias de emigrantes, lo habitual es que los jóvenes se queden a trabajar en el extranjero y que sean los padres los que regresen primero. Pero el espíritu emprendedor de las hermanas Iglesias las hizo venir a ellas por delante. Siendo como era unas veinteañeras, desde luego fueron unas valientes. Poco a poco fueron haciendo clientes y cogiendo encargos, en muchos casos de la multiud de bodas que hace cuarenta años se hacían en el santuario de Covadonga. La cifra, reconocen, fue cayendo hasta la actualidad tanto por las restricciones que se fueron imponiendo en Covadonga como por la propia caída en picado de las bodas religiosas. Lo de decorar las iglesias para las bodas siempre fue el trabajo que más les gustó ya que les permitía dar rienda suelta a su creatividad en el arte floral. Tampoco faltaron clientes como los que se acercaban por El Jardín el día de los enamorados o cuando tocaba el cumpleaños de su novia o de su mujer. “Muches veces ya no hace falta ni que ti digan lo que quieren. Entran y ti dicen: prepárame lo miu”, comentaba Carmen poco antes de bajar la persiana definitivamente a su floristería, unos días en los que estuvieron de liquidación. Ni siquiera esperaron a Todos los Santos. Y eso que es una celebración de esas que para las floristerías supone unos ingresos muy importantes, los mejores del año. Pero a Carmen y a Maripi les ha llegado ya la hora de la jubilación y bien se merecen descansar de todo el jaleo que todos los años tenían por Todos los Santos. A modo de apunte final, hay que recordar que, además de los 40 años de la floristería El Jardín en Cangas de Onís, durante 17 años regentaron otra floristería en Arriondas, por supuesto con el mismo nombre. Tampoco podríamos terminar este artículo sin recordar al fallecido marido de Carmen, Arturo, quien junto a ellas dos también atendió un negocio que, hasta su cierre, formó parte de la red internacional de floristerías Interflora. Desde que se supo del cierre de El Jardín, en las redes sociales y por supuesto en la misma tienda, Carmen y Maripi no dejaron de recibir mensajes de cariño por parte de vecinos, amigos y clientes. Desde luego las echaremos de menos en la vida comercial canguesa más allá de que haya más negocios dedicados a la venta de flores y plantas; un sector en el que las hermanas Iglesias Fanjul fueron pioneras en la ciudad de Cangas de Onís.




https://www.rtpa.es/noticias-asturias:La-floristeria-El-Jardin-de-Cangues-d'Onis-cierra-sus-puertas_111602431331.html


miércoles, 17 de octubre de 2018

Villarmil y el Santuario de la Santina

Notas sobre la reciente publicación del libro "La Covadonga que transformó Sanz y Forés. Fotografías de José Ramón Alonso Villarmil en 1865"

El retrato de la Santina y varias fotos de Villarmil ocupan la portada del libro. FOTO: J. G. CASO
Por JAVIER G. CASO:

En el año del triple centenario Covadonga 2018, en septiembre veía la luz “La Covadonga que transformó Sanz y Forés. Fotografías de José Ramón Alonso Villarmil en 1865”. El libro, editado por el Ayuntamiento de Cangas de Onís es todo un viaje en el tiempo visual hasta aquella Covadonga de mediados del siglo XIX, entonces un santuario sumido en un evidente abandono.

Y nos asomamos al Real Sitio gracias a una decena de instantáneas del fotógrafo cangués José Ramón Alonso Villarmil que, más allá de su calidad, nos permiten percibir cómo era aquel lugar en el que, a los pies del monte Auseva, sobresalía el basamento del proyecto neoclásico del arquitecto Ventura Rodríguez que, afortunadamente, nunca llegó a ejecutarse, además de la Santa Cueva y la Colegiata de San Fernando, por aquel entonces el edificio de mayores dimensiones de Covadonga. El resto de edificaciones eran algunas que aún siguen en pie como las casas de los músicos o de los beneficiados o el mesón de Campomanes, junto a otros ya desaparecidos como las antiguas casas de los canónigos ubicadas en la parte alta más del santuario. Fue aquella Covadonga un tanto decrépita la que conoció el obispo Benito Sanz y Forés en su visita de 1872, un acontecimiento que marcó un antes y y un después en la historia del Real Sitio. Aquel obispo valenciano se empeñó, y lo logró, en engrandecer y transformar Covadonga. En la cueva se levantó el camarín de Frassinelli, que se mantuvo hasta pasada la Guerra Civil española y, también por iniciativa suya, comenzó la construcción de la basílica en el cerro del Cuetu, unas obras que, tras muchos años, no finalizaron hasta 1901, año de la inauguración del nuevo templo. La decena de fotos de Alonso Villarmil que ilustran este libro nos permiten pasear por aquella Covadonga que tuvo en el cangués al primer fotógrafo profesional que vendió fotos del Santuario y de la propia Santina. No queda más que dar las gracias al Ayuntamiento de Cangas de Onís por su publicación, que es fruto del trabajo desinteresado y entusiasta de Francisco Pantín, Javier Remis y de Jesús Prieto Aza, bisnieto de José Ramón Alonso Villarmil, quien en su día permitió a los miembros de la desaparecida Asociación Cultural Abamia acometer la digitalización del fondo fotográfico de su antepasado; unas fotos que ahora disfrutamos en este libro en el que junto al catalogo comentado de las instantáneas, se incluyen sendos artículos, tan amenos como documentados, sobre Covadonga y Villarmil escritos por Remis y Pantín.


sábado, 11 de noviembre de 2017

Una exposición recuerda el bombardeo de Cangas de Onís cometido por la Legión Cóndor hace 80 años

"Cangas bajo las bombas, 1937"


La muestra fotográfica, que se nutre de fondos de la Biblioteca Nacional, se expone en la Casa Municipal de Cultura canguesa hasta el próximo 10 de marzo e incluye medio centenar de instantáneas


Alejandro Fernández, comisario de la exposición, durante el acto inaugural. FOTO: JAVIER G. CASO


JAVIER G. CASO

No queda más que felicitar al historiador cangués Alejandro Fernández Martínez por su iniciativa, la exposición fotográfica “Cangas bajo las bombas, 1937”, que este viernes quedaba inaugurada en la Casa Municipal de Cultura donde permanecerá expuesta hasta el 10 de marzo del próximo año.
La inauguración, con gran asistencia de público lo que demuestra el interés despertado por esta exposición, llega 80 años después de aquel bombardeo llevado a cabo por los aviones y los cañones de la Legión Cóndor, que apoyaban el avance de las tropas franquistas en su avance por tierras asturianas tras superar la resistencia que el ejército republicano opuso en la Batalla del Mazucu


Hacía tiempo que Alejandro Fernández había puesto su punto de mira como investigador en el bombardeo de Cangas de Onís, al que ya había dedicado un artículo en el libro de las fiestas de San Antonio del año pasado, si mal no recuerdo. Está claro que el asunto le enganchó a la vista de los resultados: y es que su tenacidad investigadora es la que ha hecho posible esta exposición. Tras consultar el catálogo de la Biblioteca Nacional supo de la existencia entre sus fondos, de tres cajas de fotografías bajo el título: “Cangas de Onís (Asturias). El pueblo destruido (Cajas I, II y III) En total 124 instantáneas tomadas los días 11 y 12 de octubre de 1937 por algún fotógrafo del Servicio de Prensa y Propaganda del bando franquista. 
Con esos datos, nadie se hubiera resistido y este joven historiador cangués se plantó en Madrid a consultar esas fotos de las que ahora se exponen medio centenar de ellas, muchas de ellas. Que este exposición haya conseguido ser una realidad es algo que hay que agradecer tanto al propio esfuerzo investigador de su organizador y promotor, Alejandro Fernández, como al apoyo recibido desde el Ayuntamiento de Cangas de Onís que financió la adquisición y la reproducción  de las fotografías originales de la Biblioteca Nacional.

Varias de las fotos expuestas. FOTO: J. CASO


Las fotos expuestas dan cuenta del grado de devastación sufrido por la capital canguesa, que tal y como  explica Alejandro Fernández fue bombardeada “al menos en cuatro ocasiones, los días 6 y 15 de septiembre y, también, 6 y 9 de octubre”. Unos bombardeos reconocidos por “los propios partes de guerra de la Legión Cóndor”, añade Fernández en alusión a la unidad militar que Hitler envió a España en apoyo del bando sublevado. Un recorrido por la exposición permite comprobar los daños sufridos en algunos puntos concretos de la capital canguesa: en la zona del mercau, donde el Palaciu Pintu quedó destruido por completo, así como varias casas en la calle San Pelayo. Otros edificios que también sufrieron daños fueron el propio ayuntamiento, la estación del tranvía a Covadonga y el inmueble del desaparecido Hotel Santa Cruz, en la esquina situada junto al ayuntamiento en el lugar que ocupa el edificio del Banco Sabadell.

Un visitante contempla una de las fotos. FOTO: J. G. CASO
Cuando se cumplen ocho décadas de aquel suceso, Alejandro Fernández explica que, a día de hoy, “nadie duda ya de que la versión más veraz es la del bombardeo”, comenta en alusión al cruce de acusaciones que los dos bandos habían mantenido en plena Guerra Civil. Mientras el bando franquista, añade este historiador, responsabilizaba de la destrucción de Cangas de Onís a “las hordas marxistas, que en su retirada arrasan con todo, practicando una política de tierra quemada”, desde el bando republicano se aseguraba lo contrario. La responsable de la destrucción había sido la Legión Cóndor que, apunta Fernández, “bombardea Cangas de Onís y comete el mismo crimen que en Gernica”.


En su artículo “A 80 años vista”, incluido en el tríptico de la exposición, Alejandro Fernández ofrece algunos datos relativos al número de edificios destruidos y asegura que varían en función de las fuentes consultadas. “Desde los 52 edificios derruidos en Cangas y las 9 casas en Corao,  como propone Fernando Fernández Rosete, a los 100 que determina la Causa General”.

Militares franquistas, en la Avenida Covadonga. Reproducción JGC


Las propias tropas franquistas, como se puede ver en una de las fotografías expuestas, desfilaron entre ruinas por la Avenida de Covadonga. El grado de destrucción sufrido por la capital canguesa fue tal, que tal y como explica Fernández en su artículo “el 14 de julio de 1943 Cangas de Onís es adoptada por el Caudillo”, comenta en alusión a la reconstrucción llevada a cabo por el Servicio de Regiones Devastadas, un órgano creado por el bando franquista en 1938 y que, una vez acabada la Guerra Civil “adoptó a las poblaciones en las que la destrucción había afectado a casi la totalidad de los bienes de uso público y de los destinados a servicios en la localidad”. El requisito para esa adopción, tal y como tuvo que haber pasado en el caso de Cangas era que, detalla Fernández, “la destrucción afectase al 75% del lugar”.

Un buen número de las fotografías ha sido posible localizarlas e identificarlas, pero hay algunas que exigen un mayor esfuerzo. Tal y como comentó Alejandro Fernández durante el acto inaugural, en el que ejerció como guía en un recorrido por la exposición, cualquier ayuda a la hora de identificar los lugares fotografiados o incluso a algunos de los personajes que aparecen en varias de las instantáneas será “bienvenida”. No queda más que animar a visitar esta exposición que nos transmite las terribles consecuencias de la guerra, unos hechos que, como me comentaba el comisario de la exposición” siempre conviene recordar y conocer para evitar que puedan volver a repetirse”. Gracias Alejandro por este regalo para todos los cangueses y en particular para aquellos que, sean de donde sean, aman la fotografía histórica.


jueves, 9 de abril de 2015

El mejor homenaje póstumo para Don Celso Diego Somoano

El libro "Cangas de Onís, señas de identidad" recoge una parte fundamental de sus trabajos históricos dedicados al municipio cangués


Portada del libro, con fotografía de la Cueva de Covadonga de  Juan Martínez Dalmau.

POR JAVIER G. CASO

Transcurridos tres años desde el fallecimiento de Don Celso Diego Somoano ( Linares (Ribadesella), 1922), acaba de ver la luz Cangas de Onís, señas de identidad, publicación que recoge una parte considerable del legado del que fuera Cronista Oficial del municipio cangués. No queda más que felicitarse de esta novedad editorial y dar las gracias tanto al Excelentísimo Ayuntamiento de Cangas de Onís por su financiación, así como a sus dos coeditores: Carlos Tejo y Paco Pantín por ampliar la bibliografía local con este volumen. Respecto a su estructura, el libro recoge una amplia detallada y documentadísima biografía de Don Celso, escrita por Carlos Tejo, una aproximación a su obra, además de una escogida selección de algunos de sus trabajos historiográficos, todos ellos dedicados a Cangas de Onís. Bajo el epígrafe El legado de Don Celso Diego Somoano el lector podrá disfrutar con la lectura de casi una veintena de artículos, elegidos por Paco Pantín y dedicados cada uno de ellos a un monumento, lugar o institución canguesa. 

 De izquierda a derecha el alcalde, José Manuel González,Carlos Tejo, Paco Pantín y Alfredo García. FOTO: J. CASO

Todos ellos en su conjunto resultan fundamentales para conocer la Historia de este concejo. Hablamos de Covadonga, de Abamia, el Puente Romano, la Capilla de Santa Cruz, San Pedro de Villanueva o la capilla y las fiestas de San Antonio. En su conjunto esos trabajos históricos permiten aglutinar las señas de identidad de Cangas de Onís. No faltan en el libro el saluda del alcalde, José Manuel González Castro, así como un artículo de su antecesor en el cargo, Alfredo García, también profesor de Historia y compañero durante muchos de Don Celso en el Instituto Rey Pelayo de Cangas de Onís. Por último, y en un apartado titulado Con pluma amiga, el escritor José Ignacio Gracia Noriega, el Cronista Oficial de Parres Francisco José Rozada, los periodistas Susana Peruyera, José María Carbajal y quien escribe estas líneas, dedicamos unos líneas a desgranar algún aspecto más de la tracyectoria vital y profesional de un historiador como Don Celso Diego Somoano, quien además en su faceta docente, primero como maestro y después como Catedrático de Historia, formó a generaciones y generaciones de alumnos, tanto de Cangas de Onís como de otros municipios que cursaron sus estudios de bachillerato en el Rey Pelayo.

Un momento de la presentación del libro en un abarrotado salón de actos de la Casa Municipal de Cultura de Cangas de Onís. FOTO: J. CASO

 
Ilustran el libro un montón de fotografías. Buena parte de ellas son imágenes de la vida de Don Celso y acompañan a su biografía, titulada La vida corriente de un hombre extraordinario. El resto de las fotografías, muchas de su propio archivo personal y otras inéditas, obtenidas por los editores, enriquecen esa selección de artículos suyos, que constituyen la piedra angular de una obra de 369 páginas y de la que se han editado 800 ejemplares. No cabe duda de que Cangas de Onís, señas de identidad. El legado de Don Celso Diego Somoano es el mejor homenaje póstumo que se le podía tributar a quien durante tantos años se afanó en el estudio de la historia local, la de Cangas de Onís; un concejo al que llegó “en una tarde fría y con nieve”, como él mismo dejó escrito. Aquellas circunstancias no impidieron en absoluto que su relación con el municipio cangués, que lo nombró Hijo Adoptivo, acabara siendo tan cálida como intensa y definitiva.

jueves, 24 de julio de 2014

El mural del pasadizo de El Censu

El artista cangués Omar López saca lustre a un rincón hasta ahora olvidado y abandonado de Cangas de Onís  y nos "sube" a un vagón del tranvía de Covadonga


La despedida de un viajero, con el tranvia parado ante el consistorio cangués. FOTO: JAVIER CASO 
Por JAVIER G. CASO

Algunos no supimos del dibujante cangués Omar López hasta que, hace unos meses, Sergio Núñez y Aniana Miranda, tomaron las riendas del Bar Alkama, ubicado en el cruce de La Pontiga, en el mismo lugar dónde hace años abría sus puertas la popular Covadonguina. Aquel dibujo que presidía el bar, y que vi por primera vez el día de la inauguración, llamaba la atención. Se trataba de una vista idealizada de la canguesa  calle del Mercado, llena de personajes de cómic. Y claro la pregunta era obligada. ¿Quien hizo esi dibuju tan chulo?.

La calle del Mercado, vista por Omar López. FOTO: BAR ALKAMA.

Así fue como recibí las primeras referencias acerca de de este joven ilustrador y dibujante cangués, que en la actualidad trabaja y reside en tierras valencianas dedicado a lo que mejor saber hacer: dibujar. En su caso, y por lo que me han dicho, dentro del mundo de los videojuegos. Algunos no lo conocíamos, pero me consta que en el Instituto Rey Pelayo, dónde estudió Bachillerato Artístico, sabían de sus dotes artísticas antes de que se trasladase a Oviedo donde cursó estudios en la Escuela de Arte. Pero por aquella pared del Alkama fueron pasando otros dibujos de Omar López, siempre con la calle del Mercado como tema central pero actualizándo su ilustración al momento que tocara. Así pudimos disfrutar de una estampa navideña allá por el mes de diciembre. Y hace nada, en junio, del paso de la procesión de San Antoniu por La Pontiga, caminu de Cangas de Arriba.

Estampa navideña de la calle del Mercado. FOTO: BAR ALKAMA


La procesión de San Antoniu, en La Pontiga. FOTO: BAR ALKAMA

Todo esto viene a cuento del último trabajo de Omar López en Cangas de Onís. A diferencia de las anteriores, se trata de una intervención en un espacio público al que ha transformado, de la mano de sus dibujos, en un lugar agradable cuando antes era más bien un lugar cutre pese a estar en pleno centro de la capital canguesa y ser bastante transitado. Hablamos del pasadizo que comunica la calle Celso Diego Somoano con el aparcamiento de El Censu.

Pasadizo de El Censu. FOTO: J. CASO
Antes de los dibujos el Ayuntamiento de Cangas de Onís instaló una barandilla e instaló unas bandas para evitar resbalones, amén de colocar nueva iluminación. A continuación, y de la mano de los dos murales dibujados por Omar e instalados a partir de varias piezas impresas, al viandante se le invita a subirse al interior de uno de los vagones del tranvía que unía Arriondas con Cangas de Onís y Covadonga y que funcionó durante el primer tercio del siglo XX. 


Viajeros despidiéndose y al fondo el andén y la estación de Cangas. FOTO: J. CASO

Viajeros a bordo ajenos a lo que ocurre fuera del vagón. FOTO: J. CASO


Zona del mural pendiente de rematar. FOTO: J. CASO


Así podemos contemplar la fachada del Ayuntamiento de Cangas de Onís o el andén y el edificio de la desaparecida estación de la capital canguesa. Del otro lado aparecen diversos paisajes menos reales y salidos de la imaginación del dibujante. Un sinfín de viajeros de todo tipo y edad ilustran ambos murales, pintados con bastante detalle y que, con arte y humor han devuelto la dignidad a este espacio público hasta ahora olvidado y bastante abandonado. Ahora lo de siempre. Confiar en que los cafres de siempre no se lo lleven por delante y en que, de una vez por todas, se coloque la puerta que falta y sin la que no podemos disfrutar de esta intervención artística al completo.

viernes, 11 de julio de 2014

Carnaval sobre ruedas

Cangas de Onís celebró la fiesta de San Cristóbal, patrón de los conductores

 

Quique Garro y Nancy, posan delante de su coche al que disfrazaron de Minnie. FOTO: J. CASO
Vista frontal del mismo automóvil. FOTO: J. CASO

 Por Javier G. Caso

Cangas de Onís celebró, y de qué manera, la fiesta de San Cristóbal. Hacía años que se conmemoraba en la capital canguesa la festividad del patrono de los conductores, que este año ha vuelto con renovados bríos. Más de una treintena de vehículos se concentraron este jueves en la plaza de Camila Beceña. La mayoría de ellos, engalanados, pero tampoco faltaron vehículos  clásicos que llamaron mucho la atención como un Mercedes Pagoda de 1970, un espectacular Chrysler Saratoga, del año 1952 y un Rolls Royce, modelo Princess de 1960.
El Land Rover de Isaac, el Fifu. Al fondo San Cristóbal, encima de un coche. FOTO: J. CASO
Como en anteriores ocasiones los cangueses que participaron en el festejo dejaron volar la imaginación y compitieron a la hora de engalanar, decorar y disfrazar sus automóviles. Hubo desde referencias al mundo de Walt Disney, hasta menciones a la eliminación de la selección española de fútbol del Mundial de Brasil o incluso un improvisado campo de voleibol improvisado encima de un camión.

La furgoneta de Kike, el del Chófer.

Referencias a Brasil 2014.   






El Nissan de Jaime, el de les televisiones, junto a un clásico. FOTO: J. CASO
 
Ni qué decir tiene que la de San Cristóbal no fue una fiesta ni mucho menos silenciosa. Los coches participantes no dejaron de hacer sonar sus bocinas durante su recorrido por las calles de Cangas de Onís, primero camino de la iglesia y después cuando pusieron rumbo a Covadonga donde los vehículos, sus conductores y sus ocupantes, recibieron la bendición a su paso por delante de la Basílica. Durante la fiesta, que concluyó con una cena en el restaurante Villa María, también se rindió un cálido homenaje a tres conductores veteranos. En este caso un conductor, Evaristo Pidal, de Onís, y dos conductoras: Mate Blanco y Raquel Alonso, las dos vecinas de Cangas de Onís.

Mate, Evaristo y Raquel, los tres homenajeados. FOTO: J. CASO
Kike, con su furgoneta, saliendo de la plaza del ayuntamiento. FOTO: J. CASO


Y todo esto por la tarde. Al mediodía los protagonistas de la fiesta de San Cristóbal fueron los más pequeños. Decenas de niños y de niñas de Cangas de Onís que se presentaron delante de la iglesia con sus bicis, sus patinetes y triciclos, todos ellos decorados a base de bien con flores y globos. Y otro tanto hicieron varias madres que no dudaron en llevar los cochecitos de sus bebés también engalanados. La mayoría de ellos circularon por un circuito improvisado para que, precisamente en el día del patrón de los conductores, fueran aprendiendo algunas nociones de educación vial. En fin, que tanto niños como mayores, disfrutaron de lo lindo festejando a San Cristóbal.

lunes, 12 de mayo de 2014

Exitoso estreno del videoclip "Happy from Cangas de Onís"

La Casa Municipal de Cultura acogió la presentación del vídeo musical dirigido por Nacho Cadenaba y protagonizado por numerosos cangueses

Un momento de la presentación de "Happy from Cangas de Onís". FOTO: J. CASO
Por Javier G. Caso

La clausura del programa de ocio juvenil desarrollado a lo largo de los últimos meses por la Casa Municipal de Cultura de Cangas de Onís no pudo tener mejor colofón: el estreno del vídeoclip Happy from Cangas de Onís. Todos los que esta tarde asistieron a su puesta de largo, en una salón de actos de la casa de cultura que registró una gran entrada, disfrutaron de lo lindo con esta divertida grabación audiovisual, grabada en los últimos meses y  en la que participaron numerosos vecinos y comerciantes cangueses. Ninguno de ellos dudó en ponerse a las órdenes del director del vídeo, el también cangués, Nacho Cadenaba.

Se trata de uno vídeo que utiliza como banda sonora Happy, el exitoso tema del cantante, productor y compositor de música estadounidense Pharrel Williams. La versión canguesa llega después de que otros ayuntamientos de la comarca, como Llanes y Ribadesella, así como el de Oviedo, ya cuenten con su propio Happy, en más de un caso grabados de forma profesional. El que se acaba de estrenar hoy en Cangas de Onís, pese a ser más casero y amateur, no desluce ni desentona en absoluto con los grabados en otros concejos. Ni mucho menos.

 Además de divulgar algunos de los lugares y monumentos más representativos del concejo, como Covadonga, Los Lagos, el Puente Romano, la Capilla de Santa Cruz o la de San Antoniu, a lo largo del vídeo no faltan momentos divertidos de verdad, como cuando Juan Chaso mueve el esqueleto delante de la estatua de Pelayo, en Covadonga, o cuando Arturín Coro e Iván Ania bailan en la Vega de Enol. También podemos ver a mucha chavalería bailando en San Antoniu, el parque infantil de Santa Cruz, la pasarela sobre el Güeña. Ni la gente de Emburria quiso perderse eso de salir en Happy from Cangas de Onís.

 Son muchos los cangueses que han hecho posible este vídeo tan, tan divertido en el que junto a su director, han participado el Ayuntamiento de Cangas de Onís, la Casa de Cultura, la empresa Fusión, la asociación Emburria, el Cánicas Atlético Club y un buen número de establecimientos del comercio local. Ahora tras su estreno, un acto que presidió el alcalde cangués, José Manuel González Castro, la grabación será difundida por la Casa de Cultura a través de las redes sociales a partir de mañana martes. La diversión está garantizada. No se lo pierdan.




jueves, 20 de marzo de 2014

Cangas de Onís, pasado y presente III

Una estampa decimonónica que el desarrollo urbanístico de la capital canguesa se llevó por delante

Palacio de Justicia. FOTO LOTY. FOTOTECA MINISTERIO DE CULTURA



Un rincón de la calle del Mercado de Cangas de Onís. FOTO: J. CASO
POR JAVIER G. CASO

Creánme. Nada de bromas. No es ninguna tomadura de pelo. Es lo mucho que puede cambiar una vista panorámica en virtud del desarrollo urbanístico. Hablo de estas dos fotografías que ilustran y encabezan este artículo. Ambas imágenes, a las que separan nada más y menos que 96 años, están tomadas prácticamente en el mismo lugar: la muy canguesa calle del Mercado. Pero desde luego las cosas que se ven son muy distintas. La fotografía superarior, la que está en blanco y negro se titula "Palacio de Justicia" y es obra de un viejo conocido de EL AUSEVA DIGITAL.

 Se trata del fotógrafo portugués Antonio Passaporte (1901-1983). Este artista visitó Cangas de Onís en 1928 en uno de los muchos viajes que realizó por toda España entre los años 1927 y 1936, contratado por la firma Colecciones Loty, que por aquel entonces comercializa tarjetas postales. Las fotografías de Passaporte pasaron a ingresar el denominado Archivo Loty, creado en Madrid en 1927 y que llegó a estar formado por 12.000 fotografías, todas ellas placas de vidrio, tal y como explica el Ministerio de Cultura en su página web. Precisamente seria este ministerio el que, en 2002, adquirió los fondos que aún formaban parte del Archivo Loty, más de 7.200 placas de vidrio, para evitar su total disgregación y que pasaron a formar parte del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Pues bien, entre esas miles de fotografías hay varias de Cangas de Onís y una de ellas es la que nos ocupa. En ella vemos, a la derecha, una casa con galería en una finca cerrada con una verja de hierro que ocupa la parte izquierda de la foto. Al fondo destaca la inconfundible fachada del edificio del Ayuntamiento de Cangas de Onís. Construido en los años 80 del siglo XIX según proyecto del arquitecto Javier Aguirre, en un primer momento funcionó como Palacio de Justicia y que desde 1892 pasó a convertirse en Casa Consistorial. Según el Gran Atlas del Principado de Asturias se trataba de la antigua Audiencia de Cangas de Onís. Esta es la descripción que hizo de este histórico edificio el fallecido Don Celso Diego Somoano y que en su día reprodujo el diario La Nueva España: http://www.lne.es/oriente/2012/06/06/palacio-justicia-cangas-onis/1252661.html.


En esa fotografía, al lado de la casa consistorial, se adivina el tejado de uno de los almacenes del ferrocarril que unía Arriondas con Covadonga. Y en cuanto a la casa que se observa en primer término, los cangueses que andamos entre los cuarenta y los cincuenta años, siempre la conocimos como la casa de Charito Torres.  Desde luego no hay punto de comparación entre las dos fotografías. En la más antigua de ellas lo que aparece es un paisaje, precioso, decimonónico. En la segunda, por contra, no vemos más que una fachada, la del edificio que en su día, no sabría decir en qué año, pero en todo a caso a finales del pasado siglo, sustituyó a aquel  precioso inmueble de la calle del Mercado rodeado de huerta y jardín y cerrado con una preciosa rejería de hierro. Lejos de acabar en la chatarra, aquella verja, todo hay que decirlo aún podemos contemplarla en la casa de Les Roces del fallecido Maximino Blanco del Dago, Maxi. No obstante el edificio del ayuntamiento dejó de ser visible desde la calle del Mercado muchos año antes cuando se construyó en los solares situados frente por frente de la casa consistorial en la Avenida de Covadonga, cuyos bajos ocupan hoy en día la heladería La Machaca, Foto Martínez, el restaurante Río Grande y la tienda de artesanía Asturias encantada, que ocupa los locales dónde en su día estuvieron las oficinas de Autocares Mento y el Café Colón


En fin. Sirvan estas líneas para recordar aquel Cangas de Onís de los años 20 del pasado siglo, con imágenes tan bellas y que, por desgracia, desaparecieron a causa del inevitable desarrollo urbanístico. Afortundamente en el IPCE, http://ipce.mcu.es/,  tenemos el Archivo Loty y durante su consulta, en cierta manera podemos viajar en el tiempo para saber cómo fue en su día la capital de nuestro concejo







jueves, 23 de enero de 2014

Mesa redonda sobre la llegada de la Vuelta Ciclista a España a Los Lagos de Covadonga en 1983

Un acontecimiento deportivo clave en el despegue turístico de Cangas de Onís

 

Portada de La Voz de Asturias del 3 de mayo de 1983.





 

Algo parecido a un viaje en el tiempo fue lo que hicimos quienes, el pasado viernes 17 de enero, nos dimos cita en la Casa de Cultura de Cangas de Onís para participar y asistir a la mesa redonda convocada del II ciclo de conferencias Oriundos y Forasteros de Cangas de Onís: Historia y Memoria del concejo. El asunto a tratar era recordar y hablar acerca de la primera etapa de la Vuelta Ciclista a España con final en Los Lagos de Covadonga, un acontecimiento del que se cumplieron 30 años el 2 de mayo del pasado año. Es verdad que ya ha pasado tiempo desde la fecha del aniversario, pero nunca está de mas conmemorar un acontecimiento que marcó un antes y un después tanto en la historia del ciclismo español como en la de nuestro concejo. 

Aquel 2 de mayo de 1983 Los Lagos se convirtieron en una de las cumbres míticas del ciclismo mundial, hasta el punto que el mismísimo Bernard Hinault, a quien a priori todos veían como ganador de aquella etapa, llegó a comparar la dureza de Los Lagos con la del mismísimo Alpe D´Huez. Qué duda cabe que la retransmisión televisiva de aquella etapa, y que coincidió con la primera edición de la Vuelta Ciclista a España retransmitida en directo por Televisión Española, resultó fundamental a la hora de dar a conocer Los Lagos al mundo del ciclismo. No sólo eso. Aquellas imágenes, repetidas en los años siguientes, dieron la vuelta al mundo y resultaron una promoción impagable para Cangas de Onís, un municipio que en la década de los ochenta inició su despegue como destino turístico hasta convertirse en lo que es hoy en día.

Puestos a comparar, en 1983 nos sobran dedos de las dos manos para enumerar los establecimientos hoteleros que en ese momento existían en el concejo de Cangas de Onís. Por aquel entonces estaban abiertos el Hotel Ventura, el Hostal Eladia, el Hostal Piloña, el Hotel Favila, el Hostal el Sella, el Hotel Pelayo, la Hospedería del Peregrino, la Pensión el Chófer y el Cámping Covadonga. En la actualidad, y según datos del Sistema de Información Turística de Asturias (SITA), en 2012 en el concejo de Cangas de Onís había un total de 218 establecimientos, de los que 44 eran hoteles y 21 pensiones, en lo que se refiere sólo a hotelería. A esa relación hay que sumar 11 hoteles rurales, 74 casas de aldea, 25 apartamentos turísticos, 1 cámping, 21 apartamentos, 2 albergues y 19 viviendas vacacionales. Casi nada.

Participaron en la mesa redonda Juan Manuel Quirós, actual vicepresidente de la Federación de Ciclismo del Principado de Asturias, cargo que ocupaba también en 1983, Ramón Mendiburu, ex ciclista, ex mánager deportivo y que ese año era el director técnico de la Vuelta Ciclista a España, un cargo que ejerció durante varias ediciones en la década de los 80 y años más tarde en una segunda etapa, entre 1990 y 2005. El tercero de los invitados fue el cangués Antonio Eugenio Alonso, responsable en 1983 por encargo del entonces alcalde, Luis Miguel Ortiz Cortés, de la comisión local creada para organizar aquella primera etapa con final en Los Lagos. Completaba la mesa yo mismo, en calidad de moderador.

Fue en un momento del acto cuando, al menos para mí, saltó la sorpresa. En su repaso a los antecedentes de aquella etapa, Ramón Mendiburu, a quien poco menos que llegaron a tachar de loco por querer traer la Vuelta hasta Los Lagos, confesó que si aquel 2 de mayo de 1983 el mal tiempo lo hubiera impedido, la meta de aquella etapa se hubiera situado en el Santuario de Covadonga. Y para ello, explicó, se reservó un lote de vallas que se habría dejado en el Real Sitio. El resto fueron transportadas hasta Los Lagos, como se encargó de precisar Antonín Alonso, en los camiones de dos lecheros de Cangas de Onís porque los de la organización de la Vuelta eran tan grandes que no podían tomar las curvas de la carretera de Los Lagos. Mendiburu también relató los problemas de los técnicos de TVE a la hora de buscar la señal previos de cara a la retransmisión de aquella etapa y que, como también explicó Alonso, tuvieron solución canguesa de la mano de Jaimín, ayudado por José Ignacio Gil Pandiella. En cuanto a las comunicaciones en carrera, el entonces director técnico de la prueba nos detalló que lo hacían a través de las emisoras de la Guardia Civil. Fue así como, conforme avanzaba la etapa, tuvieron noticia que en Los Lagos aquel día reinaba el sol. Y es que el buen tiempo fue sin duda lo más destacado de aquella retransmisión de TVE que compartieron Antolín García, Ángel María de Pablos y el asturiano Emilio López Tamargo. Pero eso fue por la tarde. Por la mañana desde la salida en Aguilar de Campóo y mientras la Vuelta circuló por tierras palentinas y leonesas, los ciclistas sufrieron con la lluvia, el frío y la presencia de la nieve en las cunetas en varios tramos. La cosa amainó durante el descenso del puerto del Pontón. Salió el sol y todo fue a mejor, de tal manera que no fue necesario recurrir a ningún plan B y Covadonga no llegó a ser final de etapa.

Los héroes de aquella etapa, además del triunfador, Marino Lejarreta, que por aquel entonces militaba en el equipo italiano del Alfa-Lum, fueron sin duda Carlos Machín, del Chocolates Hueso, y el belga Rudy Pevenage, de la escuadra transalpina Del Tongo, que permanecieron escapados en solitario durante más de 100 kilómetro y que no fueron capturados hasta la subida de Los Lagos. Aquella subida tuvo que ser durísima para los ciclistas, no en vano los jueces de la Vuelta Ciclista a España, como informaba al día siguiente el diario Región, tuvieron que sancionar a varios corredores por comportamientos antideportivos como ser empujados por el público, con sanciones que iban desde las 800 pesetas por un empujón, hasta las 2.700 pesetas por tres empujones. Por su parte, los jueces también impusieron multas de 1.350 pesetas por impulsarse una vez sobre los coches de la carrera. El doble impulso se sancionó con 2.700 pesetas. En cuanto al podio de aquella etapa mítico, tras Marino Lejarreta, el segundo en cruzar la meta fue el francés Bernard Hinault, líder del equipo Renault y a la postre ganador de la Vuelta Ciclista a España 1983. Hizo tercero Alberto Fernández, del Zor.

La retransmisión de la  etapa puede verse en internet gracias en youtube y nos presenta una carretera de Los Lagos repleta de público y con coches aparcados en sus márgenes en algunos puntos. En aquellas imágenes los que ya peinamos canas reconocemos perfectamente modelos de automóvil tan típicos como los Seat 1430, 131, 132, el Citroen Dyane 6, los Renault 5 o los Ford Fiesta. 



De aquella etapa dieron al día siguiente nutrida y detallada información los cuatro periódicos que entonces existían en Asturias y de los que dos de ellos, Región y La Voz de Asturias, ya no existen en la actualidad. En 1983 el periódico costaba 35 pesetas. “Marino Lejarreta, el mejor en la subida a Los Lagos”, tituló en primera plana Región. Adornaban sus páginas de Deportes los anuncios de varios establecimientos hoteleros y hosteleros de Cangas de Onís como el Hostal Piloña, el Hotel Favila, el Cámping Covadonga, el Hotel Pelayo, el Llagar Casa Juan, el Hotel Pelayo, el Hostal el Sella y el Restaurante Villa María y también el Torreón Club de Gaspar Cayarga, aunque por error en el anuncio podía leerse Torrejón Club. También destacaba en Región un anuncio a página completa del Ayuntamiento de Cangas de Onís en el que podía leerse “El Excelentísimo Ayuntamiento de Cangas de Onís saluda a la Vuelta Ciclista a España 1983. Gracias a cuantos nos han visitado en este magnífico acontecimiento. Con nuestros mejores deseos de un final feliz a la Vuelta Ciclista a España 1983”.

 Por su parte en la portada de la primera página de La Nueva España podía leerse: “Marino Lejarreta, el más fuerte en Los Lagos de Covadonga”. Y ya en páginas interiores un titular de esos épicos. “Marino Lejarreta ganó la batalla de Covadonga”. En primera página La Voz de Asturias tituló “Más cerca del cielo”, mientras que en su suplemento semanal La Voz Deportiva también se optaba por el tono bélico para titular “Marino Lejarreta conquistó Asturias” y calificar de “héroe” al ciclista vasco. A modo de conclusión de aquella jornada, y en la misma línea, otro de los titulares de La Voz fue “La Vuelta conquistó a Asturias”.

Portada del suplemento deportivo de La Voz de Asturias al día siguiente de la etapa.

Fue La Nueva España la que dedicó un espacio a una de las grandes anécdotas de la jornada. Fue al final de la retransmisión televisiva. Cuando José María García y otros periodistas rodeaban con sus micrófonos a Marino Lejarreta tras entrar en meta como ganador de la prueba para recoger sus primeros testimonios, allí se coló, un colador del que colaba la palabra Ferre, y que algún gracioso le colgó al ciclista como si fuera un micrófono más. Y nadie pareció darse cuenta de la broma.

Aquella primera semana de mayo, y según la cartelera publicada en los periódicos, en los cines asturianos triunfaban películas como Jesucristo Superstar, Gandhi, Tootsie, La decisión de Sophie o la española Volver a empezar, de José Luis Garci, galardonada con un Oscar y en la que también brillaron con luz propia el Puente Romano de Cangas de Onís y Covadonga.

A modo de conclusión, y como recordaron los invitados a la mesa redonda, la Vuelta Ciclista a España llegó a Los Lagos un lunes, en plena campaña electoral de las elecciones municipales que se celebraron el domingo 8 de mayo. En Cangas de Onís ganó los comicios Juan Antonio Vega Díaz, de Alianza Popular, mientras que en el Principado de Asturias, el ganador de las elecciones fue el candidato del PSOE, Pedro de Silva. En ambos casos por mayoría absoluta.



jueves, 9 de enero de 2014

Una nueva publicación sobre Cangas de Onís

"Cangas de Onís. Historia de una parroquia", una obra divulgativa, amena y solvente

 Juan Ramón Cofiño y Javier Remis aprovechan el cincuentenario de la nueva iglesia de Santa María para recorrer la historia de la parroquia canguesa

Portada de la publicación. FOTO: J. CASO
Capilla de Santa Cruz, primera sede parroquial. FOTO: J CASO

Iglesia de Cangas de Arriba. FOTO: J. CASO

 


















La iglesia nueva. FOTO: J. CASO


























Un libro es como un buen amigo: siempre es bienvenido. Y que alguien haya dedicado tiempo y esfuerzo en estudiar y escribir acerca del devenir histórico de nuestra parroquia de Santa María de Cangas de Onís es muy, pero que muy de agradecer.

Y ese trabajo es el que acaban de llevar a cabo Juan Ramón Cofiño y Javier Remis, autores de Cangas de Onís, historia de una parroquia, una publicación de 83 páginas, de la que se han editado medio millar de ejemplares de una edición realizada en la imprenta Mercantil Asturias de Gijón y en la que ha colaborado el Ayuntamiento de Cangas de Onís.

No se trata, no, de ninguna monografía histórica. Todo lo contrario. Se trata de un libro que, sí habla de historia, pero de forma rigurosa, solvente y amena. De forma cronológica, en esta publicación se va explicando la historia de la Parroquia de Santa María a través de una decena de capítulos. El primero, titulado orígenes del cristianismo en  Cangas de Onís nos remite, cómo no, a Covadonga. Ya en lo que se refiere a la parroquia sus orígenes, nos cuentan Cofiño y Remis, están en la capilla de Santa Cruz, primera iglesia parroquial cangués. Además subrayan que tras la invasión musulmana, allá por el año 711, la capilla de Santa Cruz, levantada por orden del rey Favila en el año 737, fue el primer templo cristiano edificado en lo que hoy es España.

A modo de anécdota nos recuerdan, y lo ilustran con una fotografía, que la capilla de Santa Cruz, hasta su reconstrucción tras la Guerra Civil, tenía una orientación contraria a la actual y era un edificio de mucho mayor tamaño. Pero además nos aportan información sobre el dolmen y otros detalles de la historia de este edificio, declarado monumento nacional en 1931. A la ermita de la Santa Cruz, la sigue como sede parroquial, desde 1350 nos detallan, la antigua iglesia de Cangas de Arriba. Hasta 1963, cuando fue sustituida por la iglesia actual, que el pasado año conmemoró sus bodas de oro.

Pero el libro del que son autores Juan Ramón Cofiño y Javier Remis no se limita a describir la historia de las sucesivas sedes parroquiales; también nos aporta datos e información acerca de algunas ermitas y capillas que en su día existieron en la capital canguesa, como las de Santa Ana o San Pelayo, y que no han llegado hasta nuestros días. La primera, se nos explica, estuvo adosada a la antigua iglesia parroquial por su lado Norte. La de San Pelayo, que merece un capítulo en el libro, tuvo su emplazamiento en la calle del mismo nombre. "Se hallaba emplazada frente a la antigua Fonda de Labra, más tarde conocida como El Borinquen y adosada a la parte trasera de la Casa del Puente, edificación privada donde posteriormente se levantó el edificio conocido como Las Tres Bes..." 
La Capilla de San Antonio, un edificio que sí sigue en pie y que es de los más queridos de los cangueses, merece por supuesto un capítulo propio en este libro. Asimismo hay otro dedicado al benefactor Federico Ortiz, precisamente la persona que financió la obra de la nueva ermita de San Antonio, levantada entre los años 1900 y 1903 y que costaron, como se nos apunta en el libro, la cantidad de 11.575 pesetas. Por aquel entonces, y con motivo de aquellas obras, también hubo que derribar alguno de los robles para poder ampliar la capilla, unos trabajos que llevó a cabo el contratista cangués Bonifacio Garro.

De un personaje tan poco conocido como Federico Ortiz, propietario del madrileño Bazar X y que había hecho fortuna en París tras no haberlo conseguido antes en tierras americanas, Cofiño y Remis nos explican cómo enviaba dinero de forma regular con destino "al Hospital de Cangas de Arriba, a la banda de música, o bien regalando ropa o creando premios para los alumnos más pobres de la escuela que tuvieran mejores cualidades". Y otro datos más. Los autores de Cangas de Onís, historia de una parroquia, nos subrayan que Ortiz también hizo aportaciones económicas para la construcción de la basílica de Covadonga, "en cuya nave central luce una gran lámpara que lleva inscrito su nombre".

El libro también incluye un capítulo en el que se hace mención de forma breve, pero con detalles de interés, a las capillas de la parroquia de Cangas de Onís ubicadas en pueblos como Tornín, Cañu, Següencu Torió, Narciandi, Cardes, Jelgueres, Llueves, el Collau L´Andrín o Santianes de Tornín; estos dos últimos del vecino concejo de Parres.

La publicación tampoco se olvida del visitante más ilustre en la historia de la parroquia canguesa: el fallecido Papa Juan Pablo II, quien en agosto de 1989 estuvo en Covadonga. Y en Los Lagos. Antes, en 1954, también visito el Santuario de la Santina el entonces cardenal de Venecia, Angelo Roncalli, quien cuatro años más tarde se convirtió en el Papa Juan XXIII. 

Ilustrado con fotos de buena calidad, tanto las actuales como las reproducciones de imágenes históricas, el libro incluye un texto de presentación, firmado por el actual párroco, Jose Manuel Fueyo, así como otro del que es autor Don Luis Álvarez, párroco titular de Cangas de Onís entre 1982 y 2013. También encontrarán entre sus páginas una relación de párrocos y encargados de la parroquia de Santa María de Cangas de Onís desde 1215 hasta la actualidad y una lista de referencias bibliográficas consultadas por los autores de este libro que se lee de un tirón y que bien merece una próxima presentación en sociedad a la altura del trabajo realizado por sus dos autores.