Una aproximación al escritor Miguel Delibes de la mano de su nieto Germán
Tanto quien quiera adentrarse en el mundo literario de Miguel Delibes, como aquellos que ya conocen su obra, acaban de recibir un regalo. Se trata de “El abuelo Delibes”, un libro publicado por Destino, la editorial del propio escritor vallisoletano y del que es autor Germán Delibes Caballero, el segundo de sus muchos nietos.
Esa relación familiar, íntima y próxima, tal y como se detalla en la propia dedicatoria del libro, le permite dar cuenta de cómo era aquel abuelo que, tanto Germán, como el resto de sus nietos, compartieron con los personajes protagonistas de los relatos de Miguel Delibes. La caza, la gran afición del escritor, pero también el tenis o su particular relación con la bicicleta, vehículo al que llegó a dedicarle un libro, desfilan por las páginas de este libro que se lee de un tirón y que permite al lector conocer más detalles de muchos aspectos de la vida de don Miguel, como su relación, y la de toda su gran familia, con la localidad burgalesa de Sedano. Allí se desarrollan algunos de los motivos de los enfados del abuelo Delibes, derivados en algunos casos de las trastadas de sus nietos, entre ellos el propio Germán. Aunque también da cuenta de las veces en las que su abuelo no dudaba en echarles un capote si les caía alguna que otra bronca por parte de sus padres, de la que, según el escritor, no eran merecedores.
Lo que supuso el Premio Cervantes, el más prestigioso de las letras españolas, para don Miguel, visto desde la intimidad familiar; o las muchas cartas que recibió y contestó a lo largo de su vida, hasta el punto de sentirse merecedor de ser nombrado cartero honorario, un reconocimiento que nunca recibió, pero que sí obtuvo Camilo José Cela, como lamentó Delibes, también forman parte de este libro que culmina con una iniciativa familiar y deportiva que es todo un homenaje póstumo al matrimonio Delibes de Castro: la clásica MAX, una marcha en bicicleta, de casi 100 kilómetros de longitud entre Sedano y Molledo, en Cantabria. Aquella era la ruta que, de joven, recorría Miguel Delibes a lomos de su bicicleta para visitar a la que entonces era su novia, Ángeles de Castro. En la Clásica MAX participan hijos, nietos y hasta bisnietos que realizan al menos una parte del recorrido. ¡Qué forma más guapa de recordar a los abuelos Miguel y Ángeles, la señora de rojo sobre fondo gris.

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