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martes, 19 de marzo de 2024

Celsín


Adiós a un cangués entrañable


Celso, entrando con el ramu en la iglesia el día de San Antoniu. Foto J. G. Caso




Cangas de Onís, martes 19 de marzo de 2024:

Por Javier G. Caso:

 La parca no descansa. Este domingo se llevó a uno de los buenos, a una persona que derrochaba carisma: Celso Fernández Sangrador, Celsín el de la Sifonería. Quedé helado cuando Pepillo Remis me preguntó si sería cierto que había fallecido. Por desgracia la fatal noticia se confirmaba poco después. Te enteras del fallecimiento de alguien conocido y apreciado, haces memoria, y los recuerdos bullen por doquier. ¿Qué decir de Celso? 

 Lo recuerdo repartiendo bebidas por Cangas de Onís con su camión. Celso era el que repartía la gaseosa La Casera, la leche Lagisa y la tónica Schweppes. Por supuesto, tambien sifones. Nació y creció en la canguesa calle de San Pelayo. Al pie del negocio familiar: una Sifonería. De aquel local, cuando las máquinas envasaban los sifones, salía un ruido, un soniquete que, durante años y años, vino a ser algo así como la banda sonora de ese rincón cangués.

 Aquel negocio de bebidas, hace años, se transformó en una casa de comidas y siguió conservando su nombre: “La Sifonería”. De hecho sus paredes estaban adornadas con la colección de sifones que Celso fue atesorando a lo largo de toda su vida. Algunos, llegados desde muy lejos, fueron regalos de amigos; unos conocidos que sabían de su pasión y apego por estos envases. En el negocio hay también un sinfin de dibujos, fotos y otras referencias visuales acerca del sifón. Celsín nunca había sido hostelero, sin embargo con su capacidad y maestría para las relaciones públicas, se convirtió en el referente de un negocio familiar en el que ejercía de perfecto anfitrión junto a sus hijas. No desvelaré su secreto, del que seguro que habrá quedado algún rastro en los libros de reservas del restaurante, pero a los clientes conocidos, por muy liados que estuvieran en la Sifo, Celso siempre encontraba la forma de buscarles acomodo y de conseguirles una mesa.

 De la mano de Celsín y de Marga, su fiel escudera, así como de sus tres hijas, nacieron los premios Sifón de Oro, un galardón cuyo objetivo es premiar y distinguir a personas e instituciones que hayan destacado por su labor en pro de Cangas de Onís. Y es que Celso era muy, pero que muy cangués. Ejercía de ello en su vida diaria, implicándose en multitud de actividades. Siempre juntos, tanto él como Marga, formaron parte durante mucho tiempo de la directiva de la Sociedad de Festejos San Antonio ( SOFESA), que organizaba las fiestas patronales. El 13 de junio, el día de San Antoniu, Celso no fallaba a la hora de portar a hombros el ramu de pan de la calle San Pelayo acompañado de otros vecinos, entre ellos los Fifos: José Luis, Fredi, David e Isaac. Sobre su cabeza lucía su montera picona, la misma que sus familiares colocaron sobre el féretro en compañía de un sifón, siempre adornada con una pinza, emblema de la fiesta de la calle San Pelayo, de la que Celso fue uno de sus principales impulsores. Aunque acaba con una verbena, el origen de la fiesta de la pinza fue una merienda popular en plena calle en la que siempre participaron los vecinos y también los turistas que se arrimaban.




Celsín, a la derecha, junto a Jose Luis, el Fifu, con el ramu de 2012. Foto J. G. Caso 



Celso, entre Juanín Grech y Queta, homenajeados en la fiesta de la pinza de 2004.

Celso y Josefina García, con Jesús Ania y Esther Blanco, en la fiesta de la pinza de 2009


Otra de la fiestas favoritas de Celso era el Antroxu. Era de los que siempre se disfrazaba el martes de Carnaval, ya fuera en solitario o en compañía de sus amigos. En los últimos años, ya jubilado, Celsín se convirtió en el percusionista de la Agrupación de bailes Picos de Europa. Allí donde actuaban, allí estaba él, feliz, dándole al bombo. Antes, y durante muchos años, también formó parte del Coro Peña Santa de Cangas de Onís. Por eso digo que era un cangués activo y, además, una persona interesaao por la promoción de la Cultura en el ámbito local. Desde su negocio se impulsó el concuso de dibujo escolar “Pinta un sifón”. Los últimos años también organizaron hubo multitud de presentaciones literarias, recitales de poesía, festivales de tonada, actos todos ellos desarrollados en el restaurante “Al pie de un sifón” y para los que Celsín y Marga contaron con la colaboración de su gran amigo y cangués de adopción Luis Salcines. Como ya han dicho muchas personas a lo largo de los últimos días desde que se conoció su fallecimiento; está claro que Cangas de Onís le va a echar mucho de menos. Porque vamos a ver Celso; sin ir más lejos, cuando llegue a Cangues la próxima Cabalgata de los Reyes Magos, ¿quien ayudará al rey Melchor?

Andrés y Ana González Carretero, abrazados al rey Melchor.


A continuacion reproduzco íntegra la entrevista que le hice a Celso en 2013 como pregonero de San Antoniu y que salió publicada en el libro de las fiestas patronales de Cangas de Onís de ese año.


 “Soy un repartidor de bebides. Fue lo que hici durante 35 años”



Celsín, en un rincón de su querida Sifonería. FOTO: J. G. CASO


JAVIER G. CASO

CANGAS DE ONÍS

Al pregonero de las fiestas de San Antoniu de este año, Celso Fernández Sangrador, en Cangas de Onís todos le conocen por Celsín, el de la Sifonería. No es para menos. Vino al mundo hace 65 años en la muy canguesa calle de San Pelayo, en el primer piso del edificio que aloja en su planta baja el negocio familiar. “Nací aquí encima, a la parte de arriba de esi ventilador”, comenta con sorna nuestro pregonero al inicio de esta entrevista. Fundada allá por 1896 y sin necesidad de cambiar de nombre, hace 19 años, la Sifonería se transformó en una tienda bar, un negocio que en este tiempo ha logrado convertirse en un local de referencia dentro de la hostelería canguesa. A ello ha contribuido, no cabe duda, Celsín. Ahora, ya jubilado, se limita a “echar una mano” a sus hijas, que son las que llevan el negocio.


La Sociedad de Festejos de Cangas de Onís te ha elegido para dar el pregón de las fiestas de 2013, ¿cómo lo valoras?

Nunca me lo hubiera imaginau y me siento muy honrau. Me imagino que será por mi implicación en les fiestes. Llevo toda la vida metíu en alguna historia de San Antoniu. También estuvi en la comisión y mi mujer, Marga, todavía estuvo más años que yo. Estoy muy contentu.

Este año serás el pregonero y tu vinculación con las fiestas patronales viene de mucho atrás; pero lo cierto es que no hay evento festivo en Cangas de Onís al que le hayas dado la espalda.

Pues sí; siempre colaboré con la Cabalgata de Reyes y tampoco fallé nunca en el Carnaval. De hechu, James Fernández Mcclintock hizo un estudio sobre los carnavales en el Norte de España y se centró en el nuestru grupo de Carnaval. Daba conferencies por tou el mundo, luego mi mandaba postales y mi decía: “¡mira Celso, ya te conocen en Japón!” También fui presidente de la Asociación de Padres durante tou el tiempu que les mis hijes estuvieron en la escuela. Y haz años anduvi metíu en la organización de la Subida a Enol. La verdad é que siempre mi gustó estar metíu en alguna actividad.

¿Cómo va a ser su pregón?

La idea é que sea emotiva y sentimental, así que igual hay que tener un kleenex a mano, por si acaso (risas).

¿Qué destacarías de las fiestas de San Antoniu?

Pues que sean unes fiestes abiertas a tou el mundu, sin olvidar que el motiva de una fiesta de cualquier puebla es que la discuten los vecinos. No i encuentro ningún sentidu a eso de hacer la fiesta pensando en los que van a venir de fuera. Les fiestes de San Antoniu nunca perdieron su esencia. Ves programas de hace 100 años y la fiesta era igual, como comprobamos cuando preparamos el dossier para que la declararan Fiesta de Interés Turístico Regional.

¿Crees que les falta algo?

No echo nada de menos. Siempre hay alguna cosa complementaria. Son unes fiestes muy completes en les que la tradición se complementa con eses torees verbenees que son una poca de espectáculo y con torees actividades: deportes, teatro…

Si tuvieras que elegir algún momento concreto de nuestros festejos, ¿qué me dirías?

Me quedo con el día de San Antoniu, desde las 11 de la mañana hasta las seis de la tarde. Para mí la misa y la procesión es lo más grande de toes les fiestes. La misa de San Antoniu é una maravilla: Hay una gran solemnidad y el coro Peña Santa canta en latín la Pontifical de Peruzzi, que es preciosa. San Antoniu va muchu más allá de lo religiosu. Vas a la novena y ves allí a gente que ni te lo imaginas.

¿Y la Joguera?

Nunca la salté.

¿Cómo valoras la comida popular que se celebra en el Campu San Antoniu al finalizar la procesión, la subasta y la quema del xigante?

La comida en el robledal é una de les grandes novedades de los últimos años. Antes no se hacía y es algo que realza la fiesta.

Parece que la Jira vuelve a ir a más.

También se recuperó después de unos años de itinerancia; y no triunfó hasta que volvió otra vez a Contranquil.

Una fiesta como San Antoniu, ¿la vives ahora igual que cuando eras más joven?

Ahora disfrútola más si cabe; con 20 años es una fiesta, pero ahora la sientes y la disfrutas muchu más. Vas cogiendo una sensibilidad muy distinta a la que te da la fogosidad de la juventud.

Desde hace muchos años eres de los que porta a hombros el ramu de la calle San Pelayo, ¿cómo nació esta iniciativa?

Por un vecinu que quería hacer un ramu y no sabía. Como eso era difícil, apostamos por hacer unu que abarcara a todos los vecinos de la calle San Pelayo. Coincidió que aquel añu había varios que estaban jorobadinos. Al principiu les peticiones iban entre el ramaje del ramu. Allí metíamos el papelín. Ahora la gente aporta al ramu por aportar, sin necesidad de pedir nada; o no lo dicen (risas). Y el que quiera seguir metiendo el papelín, puede hacelo porque es confidencial.

¿El ramu sigue siendo solo de los vecinos de la calle San Pelayo?

Ahora participa gente de tou Cangues y cada unu da lo que quier.

¿Hay algún ceremonial en la preparación del ramu?

Les flores colocámoles por la mañana el mismu día de San Antoniu, pero les hojes de roble ya se colocan la víspera de San Antoniu por la noche. Al principiu hacíamos algo de fiesta mientras confeccionábamos el ramu; había pinchos y tomábamos algún cacharro. Recuerdo un añu que llovió y no aparecía ni Dios a la hora de hacer el ramu (risas).

¿Se siente algo especial al subir el ramu año tras año?

Pa mi é algo así como la ITV. Cuando llego a la iglesia de Cangues de Arriba después de subir la Carreterona siempre me digo: ITV pasada. Y espero que mi quede cuerda pa muchos años más. Solu lu llevamos tou el caminu José Luis el Fifu y yo, pero también nos ayudan sus hermanos y algunu más.

Pesar, debe pesar lo suyo, ¿no?

La verdá é que no sabemos lo que pesa el ramu; pero é muchu. Y muy altu porque al salir de la iglesia al principiu de la procesión tenemos que doblar les rodilles. Recuerdo un añu que andaba yo con lumbago y va David el de Fifi y díjomi: “Celso, tu tranquilu, lleva el ramu, que yo solu pongo el llombu” (risas).

¿Qué relación tienen el ramu de San Pelayo y la fiesta de la pinza?

La fiesta de la pinza surgió a partir del ramu hará más de veinte años ya. El primer añu los donativos superaron el coste del ramu y, con lo que sobró. Decidimos organizar una fiesta. Además nos venía muy bien que San Pelayo sea el 26 de junio. Fue una forma de hacer unión entre el vecindariu de nuestra calle. La de la pinza é una fiesta popular y que se haz sola. El músicu cobra lo que sobra y todos los vecinos y los bares traen pinchos. Los vecinos solu armamos les meses que nos pon el ayuntamiento. La fiesta de la pinza, que é una fiesta pequeña, trájola San Antoniu.

Llevas toda una vida ligado a la Sifonería, ¿cuándo empezaste a trabajar en el negocio familiar?

La mayor parte de mi vida la pasé repartiendo bebides. Empecé a trabajar a los once años cuando murió mi padre. Primero repartía con un carru, luego ya con el camión. Repartía sifones, pero también gaseosa La Casera y cerveza la Estrella de Gijón. Y la leche de Lagisa, que al principiu había que ir a buscala a Gijón todos los días a las cinco de la mañana porque era del día. Luego hicimos una cámara y ya se traía pa dos días. Por ciertu, el mi camión también se usó muchu pa les cabalgates. Unu que era abiertu era el que se utilizaba para transportar el Belén.

Los más jóvenes conocen La Sifonería actual, un bar tienda; pero su historia viene de largo, ¿verdad?

La Sifonería abrió en el añu 1896 y siempre fue la base del negociu; embotellamos el últimu sifón hará unos 25 años. Ya tenía les críes. La venta de sifones fue menguando de forma paulatina y cada vez era más complicau llenalos. Además había otres alternatives. Tenemos una colección de más de un millar de sifones. Como bar abrimos en 1994.

¿Y qué destaca de esta nueva etapa?

Aparte de tener un pocu de museo, creo que La Sifonería es un local singular en el que sobre todo primamos la calidad de los productos y el tratu al cliente. Ya salimos en revistes y guíes de tou el mundu, de países como Alemania, Inglaterra, Francia, Portugal, Estados Unidos o Japón.

Por lo que me habéis contado tú y Marga, La Sifonería también tiene relación con nuestras fiestas patronales. Cuéntanoslo.

Durante muchos años fue algo así como la sede de la comisión de San Antoniu. Aquí pagábanse los recibos de los socios y se entregaban los libros de les fiestes. Además en la Sifo tenemos un azuleju con un San Antoniu que vino de Marbella.

A lo largo de los últimos años, y hasta tu jubilación, has trabajado como hostelero pero, ¿cómo te definirías?

Me veo como un repartidor. Fue lo que hici durante 35 años.

En los últimos años las distintas comisiones han apostado por personas de Cangas o ligadas a Cangas para pregonar las fiestas de San Antonio. ¿Qué opinión le merece esta decisión?

É importante que sea gente vinculada a Cangues la que de el pregón. Lo demás sería una necedad, por muy importante que sea la persona que se trajera. No tien sentidu traer a alguien a pregonar algo que no conoce.











martes, 6 de mayo de 2014

Cangas de Onís, capital de la gaita

El concierto de las formaciones participantes sobre el escenario del Teatro Colón puso el broche de oro al V Festival de Gaitas Ciudad de Cangas de Onís


La Banda Gaites Conceyu de Siero, durante su actuación en el Teatro Colón. FOTO: J. CASO

La banda canguesa repasó sus cinco años de historia con una exposición retrospectiva que sorprendió por su originalidad

Por Javier G. Caso

Cangas de Onís sonó de lo lindo a lo largo del pasado fin de semana. De la mano de la banda de gaitas local, que este año conmemora su quinto aniversario, la capital canguesa acogió una nueva edición, también la número cinco, de su Festival de Gaitas. El día grande tuvo lugar el pasado sábado y los mejores momentos fueron durante la tarde de ese día, primero con el pasacalles al que siguió el posterior y espectacular concierto en el Teatro Colón que atrajo a numeroso público. Por el escenario pasaron las bandas de Gaitas de Burela (Lugo), Conceyu de Siero, Picos de Europa de Cabrales y, por supuesto la anfitriona, la Banda de Gaitas Ciudad de Cangas de Onís, formación que dirige desde sus inicios Jesús M. Gómez Pellico.

Actuación de la Banda de Gaitas de Cangas de Onís. FOTO: J. CASO


Actuación de la Banda de Gaitas de Burela. FOTO: J. CASO


La de Cangas de Onís es una formación musical joven. Ello no impide que desde hace cinco años haya desempeñado una intensísima actividad con un sinfín de actuaciones por toda la comarca oriental, Asturias, otras regiones españolas e incluso el extranjero. En este tiempo no recuerdo evento festivo local en el que no hayan sonado las gaitas de la banda local, a la que hemos visto en fiestas tan populares como las de San Antoniu, la del Pastor o la Fiesta de las Piraguas. Pero también en la Cabalgata de Reyes y en muchas otras.

Vista de la exposición organizada por la banda de gaitas local. FOTO: J. CASO
 
Para hacerse una idea de lo mucho que han trabajado en estos cinco años, nada mejor que haberse dado una vuelta por la exposición retrospectiva que la Banda de Gaitas Ciudad de Cangas de Onís mantuvo abierta a lo largo de todo el fin de semana en la carpa instalada en la plaza Camila Beceña, junto al ayuntamiento cangués. A través de numerosas fotografías el visitante podía seguir la actividad desarrollada desde aquella primera actuación durante unas fiestas de San Antonio. O los lugares a los que han viajado y a los que han llevado la música tradicional asturiana, a la vez que de la mano de sus gaitas representaban al concejo de Cangas de Onís. Tampoco faltan en la exposición referencias a otros gaiteros cangueses como el inolvidable Gaitero Mayor José Remis Ovalle, el Roxu de Onao, Luis el de Jelgueres o Lebrel, así como a Dominico Foyo, Minico, y su Grupo Folclórico Güeña, que durante años también contó con su propio grupo de gaitas.


En definitiva, un  fin de semana musical, protagonizado por una Banda de Gaitas como la de Cangas de Onís, cuya capacidad de organización y buen hacer podrían sorprender en una trayectoria que, aunque corta, está claro que es intensa. Ojalá sigan a este ritmo muchísimos años más.