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sábado, 6 de octubre de 2018

Cangas de Onís luce a la acuarela

La capital canguesa acoge su  encuentro de acuarelistas con 107 participantes en una cita que alcanza rango internacional

Uno de los participantes, pintando esta mañana el Puente Romano. FOTO: JAVIER G. CASO


Por Javier G. Caso

Serán pocos los rincones de la capital canguesa que a lo largo de este fin de semana no vayan a aparecer en alguna de las muchas obras que hasta mañana pintarán los participantes en el III Encuentro de Acuarelistas de Cangas de Onís, que este año alcanza rango internacional y que organiza la siempre entusiasta Gemma García Villaverde.

Varios participante pintan a la altura del trampolín. FOTO: J. G. C.


La verdad es que daba gusto darse una vuelta esta mañana por la ciudad y contemplar tantos caballetes desplegados y a tantos artistas pintando. Hasta 107 acuarelistas, según datos de la organización; algunos llegados desde Argentina o Canadá como Atanur Dogan, fundador y presidente de la Sociedad Internacional de la Acuarela, quien además impartió una "master classs" en la Casa de Cultura canguesa, se han desplazado este fin de semana hasta Cangas de Onís. El grueso de los acuarelistas se concentraron en la mecedura de los ríos Güeña y Sella. Y entre lo más pintado, cómo no, el Puentón. Fue la de hoy una jornada de pintura de temática libre. Mañana habrá un concurso con un tema único bajo el título "barrrios de Cangas de Onís". En paralelo, además, habrá un mercado del arte. Será el broche de oro a un fin de semana en el que el arte inundó Cangas de Onís de la mano de la acuarela. 

Acuarelistas en la mecedura del Sella y el Güeña. FOTO: J. G. C.





lunes, 26 de febrero de 2018

Javi, el de la Pina. In memoriam

Fallece a los 70 años el cangués Francisco Javier de la Vega, uno de los pescadores ribereños más carismáticos del Sella

Javi el de la Pina, con el Campanu del Sella de 2011. FOTO: JAVIER G. CASO

Por Javier G. Caso


A las puertas de una próxima temporada salmonera que, desde hace años arranca en abril, pero que él hubiera querido que comenzara en marzo, como siempre; se nos ha ido Francisco Javier de la Vega Díaz, Javi el de la Pina, un ilustre ribereño del Sella, de los más carismáticos, gran pescador y todo un personaje vestido siempre de verde y tocado con su famoso sombrero de ala ancha, adornado con anzuelos de pluma.

Esta tarde su sombrero, su fiel compañero de fatigas, lucía en el tanatorio cangués sobre el féretro donde fue colocado, a modo de homenaje, por sus familiares. Javi era de esos pescadores finos de verdad, una sabiduría que transmitía a sus clientes, no en vano era desde hace muchos años uno de los gancheros más afamados del Sella, ese oficio de ribera que ahora se conoce como guías de pesca. Entre las muchas personas a las que acompañó figura gente tan insigne como el que fuera ministro de Educación con la UCD y director general de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, o el científico Ginés Morata.

Pasear por el entorno del Puente Romano, su barrio de toda la vida y no toparse con Javi, va a resultar muy extraño para sus vecinos de Cangas de Onís. Siempre andaba por allí. En época de pesca, acompañado de sus cañas y su sacadera a la espera de turno porque el pozu del Puentón era uno de sus lances favoritos. Y el resto del año echando un vistazo al río o por el Mesón del Puente Romano, escenario de muchas partidas de cartas que, en los últimos tiempos, Javi y sus compañeros trasladaron a la cafetería Lanza de la carretera Cañu.

Javi el de la Pina, campeón de Asturias de lanzamiento de mosca hace unos años, y que durante mucho tiempo alternó la pesca con su trabajo como conductor de carrocetas, era de esos ribereños protagonista de múltiples anécdotas. En 2011 se hacía con el Campanu del Sella y esa misma mañana, tiraba de sacadera momentos después para ayudar a su sobrino Kiko Vega, Kikín, como le llamaba, a sacar un salmón casi bajo el mismo arco del Puentón cangués.


 También quedará para la historia otra escena que tuvo a Javi como protagonista dos años después. Su hermano Kiko se hacía en 2013 con el Campanu de Asturias en la Mansona, un lance situado aguas arriba del Puente Romano. Y ejerciendo de representante de su hermano fue Javi, quien pese al empeño del alcalde de Salas, que viajó hasta Cangas de Onís con la intención de llevarse el salmón a subastar a Cornellana, se negó en redondo a tal traslado. Como ribereño, para él era inconcebible que el Campanu del Sella y de Asturias no se subastara en otro sitio que no fuera Cangas de Onís. Como así fue.

 Los de la Pina volvieron a protagonizar otra anécdota genial, de esas que quedan para la historia local. En la jornada de apertura salmonera de 2014 fue su hermano Guillermo, Emo, quien se hacía con el Campanu del Sella unos minutos antes de que Javi capturara el segundo salmón de aquella temporada, algo que desde luego no le hizo maldita gracia.
 Como cualquier pescador avezado no era de los que daba pistas a otros a la hora de elegir dónde echar la caña en las mejores condiciones. En una ocasión, tras un multitudinario sorteo de la media hora en el Puente Romano, Javi no dejaba de comentar en voz alta: “Hoy está muy buenu pa pescar por la zona de Cañu, pero muy buenu, muy buenu” Con aquel comentario trataba de quitarse de encima a alguno de los casi cuarenta pescadores que, como él, esperaban turno para pescar al pie del Puentón.

Se te echará de menos Javi, sobre todo cuando llegue el domingo 15 de abril y se abra la temporada salmonera de este año. No te veremos intentando hacerte con el ansiado Campanu. Ojalá que la suerte les sonría y este año lo logren alguno de tus hermanos o de tus sobrinos para que te lo dediquen. Y ojalá que vuelva a salir bajo el Puente Romano, tu querido Puente Romano. Descansa en paz, Javi. Hasta siempre.

jueves, 9 de abril de 2015

El mejor homenaje póstumo para Don Celso Diego Somoano

El libro "Cangas de Onís, señas de identidad" recoge una parte fundamental de sus trabajos históricos dedicados al municipio cangués


Portada del libro, con fotografía de la Cueva de Covadonga de  Juan Martínez Dalmau.

POR JAVIER G. CASO

Transcurridos tres años desde el fallecimiento de Don Celso Diego Somoano ( Linares (Ribadesella), 1922), acaba de ver la luz Cangas de Onís, señas de identidad, publicación que recoge una parte considerable del legado del que fuera Cronista Oficial del municipio cangués. No queda más que felicitarse de esta novedad editorial y dar las gracias tanto al Excelentísimo Ayuntamiento de Cangas de Onís por su financiación, así como a sus dos coeditores: Carlos Tejo y Paco Pantín por ampliar la bibliografía local con este volumen. Respecto a su estructura, el libro recoge una amplia detallada y documentadísima biografía de Don Celso, escrita por Carlos Tejo, una aproximación a su obra, además de una escogida selección de algunos de sus trabajos historiográficos, todos ellos dedicados a Cangas de Onís. Bajo el epígrafe El legado de Don Celso Diego Somoano el lector podrá disfrutar con la lectura de casi una veintena de artículos, elegidos por Paco Pantín y dedicados cada uno de ellos a un monumento, lugar o institución canguesa. 

 De izquierda a derecha el alcalde, José Manuel González,Carlos Tejo, Paco Pantín y Alfredo García. FOTO: J. CASO

Todos ellos en su conjunto resultan fundamentales para conocer la Historia de este concejo. Hablamos de Covadonga, de Abamia, el Puente Romano, la Capilla de Santa Cruz, San Pedro de Villanueva o la capilla y las fiestas de San Antonio. En su conjunto esos trabajos históricos permiten aglutinar las señas de identidad de Cangas de Onís. No faltan en el libro el saluda del alcalde, José Manuel González Castro, así como un artículo de su antecesor en el cargo, Alfredo García, también profesor de Historia y compañero durante muchos de Don Celso en el Instituto Rey Pelayo de Cangas de Onís. Por último, y en un apartado titulado Con pluma amiga, el escritor José Ignacio Gracia Noriega, el Cronista Oficial de Parres Francisco José Rozada, los periodistas Susana Peruyera, José María Carbajal y quien escribe estas líneas, dedicamos unos líneas a desgranar algún aspecto más de la tracyectoria vital y profesional de un historiador como Don Celso Diego Somoano, quien además en su faceta docente, primero como maestro y después como Catedrático de Historia, formó a generaciones y generaciones de alumnos, tanto de Cangas de Onís como de otros municipios que cursaron sus estudios de bachillerato en el Rey Pelayo.

Un momento de la presentación del libro en un abarrotado salón de actos de la Casa Municipal de Cultura de Cangas de Onís. FOTO: J. CASO

 
Ilustran el libro un montón de fotografías. Buena parte de ellas son imágenes de la vida de Don Celso y acompañan a su biografía, titulada La vida corriente de un hombre extraordinario. El resto de las fotografías, muchas de su propio archivo personal y otras inéditas, obtenidas por los editores, enriquecen esa selección de artículos suyos, que constituyen la piedra angular de una obra de 369 páginas y de la que se han editado 800 ejemplares. No cabe duda de que Cangas de Onís, señas de identidad. El legado de Don Celso Diego Somoano es el mejor homenaje póstumo que se le podía tributar a quien durante tantos años se afanó en el estudio de la historia local, la de Cangas de Onís; un concejo al que llegó “en una tarde fría y con nieve”, como él mismo dejó escrito. Aquellas circunstancias no impidieron en absoluto que su relación con el municipio cangués, que lo nombró Hijo Adoptivo, acabara siendo tan cálida como intensa y definitiva.