UA-47047058-1

sábado, 11 de noviembre de 2023

En recuerdo de Tino

Celestino Rodríguez, "Tino", a la puerta de su nave de Veguellina.
 FOTO: ANA G. CARRETERO


Para nosotros era Tino, el de Veguellina. Sin embargo Celestino Rodríguez Álvarez había nacido en Candemuela, una aldea del municipio de San Emiliano, en la comarca leonesa de Babia, por más que desde hace años hubiera cambiado la montaña por la ribera del Órbigo. Este viernes, una conocida común, nos llamó por teléfono para darnos cuenta de su fallecimiento, una noticia que hemos recibido con gran pesar porque en casa lo apreciábamos mucho. Tino, que tenía 78 años, murió el jueves de forma repentina a cuenta de un infarto.

Tenía una nave ganadera a las afueras de Veguellina de Órbigo, al pie de la carretera que lleva a Villarejo. Lo conocíamos desde hace años de ir por allí a comprarle huevos. Desde su jubilación Tino se pasaba todo el día allí atendiendo sus gallinas y sus conejos. Dejó de tenerlos hace más de un año porque no le compensaba. Estaba pensando hacer lo mismo con las gallinas. La última vez que nos vimos me contaba que el pienso se había puesto por las nubes y que, por más que vendiera alguna docena de huevos de vez en cuando, tampoco le salía muy a cuenta. ¡No disfrutaron poco mis hijos Ana y Andrés con aquellas visitas a la nave de Tino! Si íbamos y había alguna coneja recién parida, les enseñaba las crías. Y si los conejinos estaban algo crecidos y ya se podían coger, siempre les sacaba alguno de la conejera para que lo acariciasen. Incluso les regaló alguno. A ellos y a su prima Carmen. Tino había sido pastor de merinas allá por los puertos de La Cueta de Babia donde siempre había tenido perros mastines para proteger su rebaño. Desde que se instaló en Veguellina, durante muchos años, siguió teniendo algún ejemplar de esta raza, unos perros con los que mis hijos pasaron unos momentos únicos. Tino les enseñó a “halagarlos”, una expresión suya que daba cuenta de cómo había que acariciar a un mastín.

Desde que voy por Veguellina de Órbigo, hace ya más de veinte años, fueron innumerables las veces que pasé por la nave, una visita que siempre se alargaba. Si algo le gustaba a Tino era charlar con quien llegase por allí. Si querías llevarte alguna docena de huevos, sentarse a charlar con él un buen rato era algo obligado. Hablábamos de cualquier cosa. Me contó muchas anécdotas ligadas a sus años de pastor, también algún que otro chisme. En Veguellina se había reconvertido en campesino y Tino atendía con mimo un huerto que tenía al pie de la nave. Fruto de nuestra amistad, cuando llegaba la cosecha, nos regalaba tomates y pimientos. En ese rato que echabas con él siempre aprendías algo, como cuando llegamos y estaba preparando purín de ortigas, del que nos explicó sus grandes propiedades como abono, fungicida e insecticida ecológico. Este verano, en otra visita anterior y después de contarle que había empezado a caminar para bajar el azúcar, me preparó varios palos para que los usase en mis paseos o si iba de excursión. Así lo haré, amigo Tino. ¡Descansa en paz!





 

martes, 13 de junio de 2023

Los Lagos de Marino Lejarreta

Marino Lejarreta, a su llegada a la meta de Entrelagos. FOTO LVA

 Los Lagos de Marino Lejarreta

 El pasado 2 de mayo se cumplieron 40 años del histórico triunfo del ciclista vasco en aquella primera etapa de la Vuelta Ciclista a España con final en Los Lagos de Covadonga


Por Javier G. Caso:


 Arrancaba animado 1983 por Cangas de Onís. El pleno municipal del consistorio cangués declaraba persona non grata al escritor Camilo José Cela por unas supuestas declaraciones suyas insultando a la Virgen de Covadonga, la Santina. Así lo contaba La Voz de Asturias en su edición del 6 de enero de aquel año. Ese mismo periódico informaba de que, también en enero, y en Gijón, se vivía una huelga general contra el desmantelamiento industrial. Ya en febrero, nuestra región volvía a llamarse de forma oficial provincia de Asturias.

Pues bien, ese año, en primavera, en concreto el lunes del 2 de mayo, el concejo de Cangas de Onís vivió un acontecimiento histórico a tenor de su repercusión posterior. La Vuelta Ciclista a España llegaba ese día, por primera vez, a Los Lagos de Covadonga, una cima que se acabó convirtiendo en uno de los puertos más míticos del ciclismo mundial y que a día de hoy suma ya 21 finales de etapa de la Ronda Española. Pero vamos a hablar de aquella primera etapa de la que este año se cumplieron cuatro décadas y en la que se impuso Marino Lejarreta, el Junco de Bérriz. La de 1983 fue la edición número 38 de la Vuelta Ciclista a España, “una de las más bellas y espectaculares”, según se puede leer en la página web de Unipublic, la empresa que organiza esta prueba ciclista desde hace ya muchos años. Fue, además, la primera vez en su historia que Televisión Española (TVE) la retransmitía en directo. Por ese motivo, por todo lo que supusieron aquellas retransmisiones televisivas de sus etapas, es por lo que se considera que 1983 fue el año del relanzamiento de la Vuelta Ciclista a España.

En aquella edición, además, el ganador fue el corredor francés Bernard Hinault, el Caimán, toda una leyenda del ciclismo y que ya había ganado la ronda española en 1978. Un Hinault, a quien el desgaste de la Ronda española le impidió disputar en julio el Tour de Francia de 1983, que llegó a ganar en cinco ocasiones. El ciclista galo lideraba un equipo potentísimo: el Renault- Elf, del que también formaba parte Laurent Fignon. Completaron el podio de aquella Vuelta, Marino Lejarreta, entonces en las filas del equipo italiano Alfa- Lum Olmo y que fue el segundo clasificado. La tercera plaza la ocupó el fallecido Alberto Fernández, del equipo Zor. Participaron en aquella Vuelta 100 corredores de una decena de equipos, entre ellos algunos inolvidables como el Kelme, el Renault, el Reynolds, el Teka, el Hueso, Zor, Alfa- Lum…A diferencia de ahora, que se disputa en septiembre, por aquellos años la Vuelta a España se celebraba en primavera y la edición de 1983 se desarrolló entre el 19 de abril y el 8 de mayo. La que acabó en Los Lagos fue la etapa número 13, con salida desde la localidad palentina de Aguilar de Campóo. Cada año la Vuelta a España siempre tiene su propia sintonía o tema oficial. Pues bien la de 1983 fue un tema que lo petó y que se coronó a lo más alto de la lista de Los 40 principales, además de permanecer durante 21 semanas como el single más vendido en España: “No tengo tiempo”, del dúo tecno Azul y Negro.

¿Y qué decir de aquella etapa? Seguro que cada cangués guardará muchos recuerdos de aquel día. En mi caso me tocó seguirla por la tele, unas imágenes que quise volver a ver hace poco y que están disponibles en Youtube. Desde Aguilar de Campóo y tras pasar por el control de firmas, tomaron la salida 86 corredores, si bien a los Lagos llegarían dos menos. A la salida, tal y como nos recuerdan las imágenes de TVE y los comentarios de Emilio López Tamargo, viento, frío y nieve, unas condiciones realmente duras para una etapa de 188 kilómetros con dos puertos de tercera categoría, uno de ellos el Pontón, y final en Los Lagos. Mucho se bromeó aquel día con lo de Los Lagos de Enol, que el locutor de TVE Antolín García, rebautizó por adelantado como los Lagos de Hinault dando por hecha la victoria del corredor galo. Pero aquel chiste facilón no se cumplió y aquel día este paraje del Parque Nacional, por entonces de la Montaña de Covadonga, se acab´p convirtiendo en Los Lagos de Marino Lejarreta. La etapa discurrió por tierras palentinas y leonesas. Antes de llegar a Asturias, poco antes de Riañu, cuyo pueblo original aún seguía en pie antes de acabar bajo las aguas del pantano, saltaron y se escaparon dos de los grandes protagonistas de aquella etapa: Carlos Machín y Ruddy Pevenage.

 Los dos ciclistas llegaron a tener más de 8 minutos de ventaja sobre el pelotón. Bajaron el Pontón y Los Beyos a velocidad de vértigo. Cuando estaban entrando en Cangas, dejamos la tele y nos echamos a la calle para verlos pasar por delante de casa en la carretera Cañu. A la altura de La Riera todavía llevaban 7 minutos y medio de distancia al resto de los corredores. Machín y Pevenage iniciaron en solitario la subida a Los Lagos, que todavía arrancaba de aquella curva tan cerrada que había al pie de la Santa Cueva de Covadonga. Durante la ascensión Machín llegó a descolgar a Pevenage y tiró en solitario, pero por detrás Marino Lejarreta empezaba a dar su particular batalla. Se escapó de quienes lo acompañan en el grupo perseguidor, en el que también iba Hinault, y se fue a por los dos escapados. Primero superó a Pevenage, ya pasado el Mirador de la Reina. Como muestran las imágenes de la tele, a la altura de la majada de Gumartini, el ciclista vasco rebasó a Machín, cogió la cabeza de la carrera y entró vencedor en una meta instalada en Entrelagos, donde aún existía el motel que fue derruido años después. El gran Marino Lejarreta, al que este año se le rindió un cariñoso homenaje en Cangas de Onís para recordar aquel triunfo, ganó la etapa con un tiempo de 5 horas, 45 minutos y 17 segundos, el que empleó para cubrir los 188 kilómetros que tenía la etapa.

En 2013, coincidiendo con el 30 aniversario de aquella inolvidable etapa, tuvo lugar en la Casa de Cultura de Cangas de Onís una mesa redonda y allí se evocaron algunas anécdotas y recuerdos. El que fuera por aquellos años director técnico de la Vuelta Ciclista a España, Ramón Mendiburu, confesó que si el mal tiempo hubiera frustrado el final de etapa en Los Lagos, algo que llegaron a temer de verdad a la vista de cómo había arrancado el día, la meta se hubiera situado en Covandonga. Es más, detalló que incluso se había reservado un lote de vallas que se dejaron en el Real Sitio por si acaso. El resto de las vallas, tal y como recordó Antonín Alonso, uno de los integrantes de la comisión local que participó en la organización de la etapa, tuvieron que ser transportadas hasta Los Lagos en los camiones de dos repartidores de leche de Cangas de Onís porque los vehículos de transporte de la Vuelta Ciclista a España, dado su gran tamaño, no podían subir hasta Los Lagos, cuya carretera era, por aquel entonces, mucho más estrecha. Al final, y como muestran las imágenes de TVE, el sol acompañó a los ciclistas en su ascensión a Los Lagos y no fue necesario recurrir al plan B, pero el Santuario de Covadonga pudo ser el final de aquella etapa.

Pero que la Vuelta Ciclista a España acabase en Los Lagos no fue ni mucho menos algo casual. Sus antecedentes se remontan casi veinte años atrás. Fue en 1964, tal y como detalló en aquella mesa redonda Antonín Alonso, cuando se funda el Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) de Cangas de Onís. Tras desplazarse a Francia para vivir las etapas pirenáicas del Tour, entre ellas, la del famoso Tourmalet, un viaje exploratorio en el que participaron Ramón y Luis Prada, así como mi tío Elías González Caveda, Elías el de la Barata, al año siguiente se celebra la primera escalada ciclista a Enol, una prueba para corredores aficionados e independientes que el CIT organiza hasta 1972, una prueba que tenía hasta su propio slogam, tal y como recoge Emilio Prada en un documentado trabajo titulado “El Deporte en Cangas de Onís”. El lema de la la subida a Enol era: “ Dentro de un maravilloso marco, la más dura prueba española del ciclismo de montaña”.

En 1972, el recién nacido Club Ciclista Enol toma el relevo del CIT y continúa con la celebración de esta carrera hasta 1979 en unos años, los setenta del pasado siglo, en los que la Subida Ciclista a Enol entra en el circuito profesional además de acoger el campeonato de España. Entre los ganadores de aquellos años, algunos nombres ilustres del ciclismo español como Andrés Oliva, Pesarrodona, Jesús Manzaneque o Alberto Fernández. Los años 70 también fueron los de la primera etapa de la Vuelta Ciclista a España con final en Cangas de Onís, disputada en 1974 con la meta colocada frente al Llagar de Juan y que ganó al sprint el portugués del equipo BIC Joaquim Agostimho. Dos años después, regresa de nuevo la Vuelta Ciclista a España a la capital canguesa y el ganador de la etapa fue el asturiano del Kas Vicente López Carril. En 1978, otro asturiano del mismo equipo, José Enrique Cima, gana la etapa de la Vuelta a España cuya meta se instaló en la Carretera Cañu. Estos son los prolegómenos de la llegada de la Ronda española a Los Lagos en 1983 y de la que este año se cumplieron cuatro décadas. Curiosamente este 2023, y en su primera edición, la Vuelta Ciclista a España femenina también quiso incluir en su recorrido una etapa que acabara en Los Lagos de Covadonga. Fue la última de las siete etapas de esta Vuelta femenina, con salida en Posada de Siero y se disputó el domingo 7 de mayo. La ganadora de la etapa fue la corredora holandesa del equipo SD Worx Demi Vollering, una ciclista que como hiciera Marino Lejarreta, inauguró el palmarés, en esta caso del ciclismo femenino, de ese grandísimo puerto que son Los Lagos de Covadonga.



Enlace al resumen de TVE de la etapa 13 de la Vuelta Ciclista a España de 1983 entre Aguilar de Campoo ( Palencia) y Los Lagos de Covadonga.

https://www.youtube.com/watch?v=QUEIin85-TM






 

domingo, 6 de marzo de 2022

EL Aguinaldo de la parroquia de Santa María de las Nieves de Cazu (Ponga)

 Media docena de mozos participaron en esta fiesta de larga tradición y que sus organizadores quieren renovar para mantenerla viva

Una vecina entrega el aguinaldo a los mozos en Cazu. FOTO: J. G. CASO


Por Javier G. Caso

 Las tradiciones están muy bien pero, o les insuflas aire fresco y las pones al día o, de lo contrario, están condenadas a morir. En eso están en la parroquia de Nuestra Señora de las Nieves de Cazu, en Ponga. Su fiesta más popular, el aguinaldo, a la que están vinculados todos los pueblos que la integran, sobrevive a duras penas mientras sus organizadores buscan cómo mantenerla con vida y asegurar su futuro. De toda la vida los aguinaldos a caballo que se celebran en Ponga, el de Cazu; pero también los de San Juan de Beleño y el de Sobrefoz, estuvieron reservados a los mozos solteros. Otro tanto pasaba con el aguinaldo de Sebarga, que se celebraba el día de Navidad y que desapareció hace unos años tras una recuperación que, por desgracia, duró muy poco. Eran fiestas que testimoniaban el paso de la niñez a la mocedad por parte de los varones. A la vez, tenían un segundo propósito: emparejarlos con las mozas solteras de la parroquia.

     Como sucede en casi todas las parroquias rurales asturianas, en la de Cazu la población también ha ido a menos. Aunque todos ellos tienen raíces familiares y vínculos con este rincón pongueto, la mayoría de los mozos que corren el Aguinaldo viven fuera, ya sea en Oviedo, Gijón, Avilés, Cangas de Onís o Arriondas. Hace años, y para asegurar el futuro de la fiesta, ya abrieron la puerta a la participación de los casados y hubo alguno que se animó y todo. Este año, aunque vimos a varios que corrieron el aguinaldo mientras fueron solteros y que, pese a estar casados son aún jóvenes, lo cierto es que no se decidió ninguno. “Ahora estamos a otros menesteres”, comentaba uno de ellos, César Llera, con su hija de pocos años en brazos.

 En su interés por garantizar la supervivencia de este festejo tan arraigado, en este aguinaldo de 2022, ya iban a poder participar mozas, mujeres aguinalderas. La expectación era enorme ya que se anunció hasta en el cartel de la fiesta. Sin embargo, al final, ninguna fémina dio el paso de convertirse en amazona del aguinaldo. A ver, la cosa no es tan sencilla. No todo el mundo sabe montar a caballo y pasarse un día entero subido a lomos de uno no es moco de pavo. La posibilidad de sufrir algún percance también pudo influir a la hora de que ninguna mujer saliera a pedir el aguinaldo. A ver qué pasa en años venideros. Hay alguna que se lo está pensando como comentaba una en Sellañu. Ellas tampoco quieren que la fiesta se pierda y si, al final las necesitan, darán el paso.

    El aguinaldo de este año, celebrado el pasado domingo 27 de marzo, estuvo muy bien, por más que la comitiva de aguinalderos fuera más bien escasa; tan solo compuesta por media docena de ellos: Tomás, Jonathan, Pedro, Borja, Alejandro y Óscarín Fernández, el gaitero, uno más porque también va a caballo durante todo el recorrido. Las monturas volvieron a engalanarse con esos collares confeccionados a base de hojas de papel. Esa decoración sigue siendo hecha a mano por las mujeres de la parroquia: “A mi el caballo me lo decoró mi abuela Mari”, confesaba antes de la salida Jonathan García, uno de los aguinalderos, a quien este año le tocó ejercer de cajero. A la salida hubo voladores en Sellañu y el cantante de tonada llanisco Tino Rozada estrenó en la plaza de la Calzada el tema que compuso para ellos: “Vivan los aguinalderos”. Luego los mozos partieron al galope carretera arriba rumbo a Cazu. En esta localidad se acercaron hasta el barrio en el que viven Benito y Cesáreo Llera y allí recibieron el aguinaldo por parte de los vecinos mientras, mano a mano, Tino Rozada y Oscarín a la gaita, ponían música al festejo. En Cazu hubo otra parada en la plazoleta que hay delante de la torre, uno de los edificios más antiguos del concejo de Ponga y que algunos vinculan a los tiempos del rey Pelayo. Sin bajarse de sus caballos los mozos recibieron el aguinaldo, siempre en metálico, del resto de los vecinos del pueblo. Ahora el donativo se hace en dinero contante y sonante, pero hace décadas lo que solían recibir los aguinalderos eran huevos, chorizos y alguna que otra vianda.

      De Cazu partieron para Ambingue y Los Lladeros. A eso de las dos de la tarde, los aguinalderos bajaron a Sellañu y, al igual que todos los asistentes, fueron agasajados con empanadas, borona y frixuelos, un dulce típico de estos días de festejos carnavaleros. Una vez comidos, los jinetes del aguinaldo remataron la faena, ya por la tarde, visitando el resto de pueblos de la parroquia, Priesca y Triviertu, para finalizar el día, ya al oscurecer, de nuevo en Sellañu. El broche al festejo llegó este sábado 5 de marzo, en esta misma localidad, con una cena, una gran parrillada, organizada por los mozos. Invitaron tanto a las mozas, como siempre se hizo, así como al resto de vecinos de la parroquia, a quienes de esta forma les agradecen sus donativos. Invitar a la cena a toda la comunidad ya fue hace años una de las novedades introducidas en esta fiesta por parte de los mozos, empeñados en su supervivencia. Es verdad que ya no son grupos amplios, de 30 a 40 aguinalderos, como recordaban algunos que corrieron el aguinaldo en sus tiempos mozos. Pero sean más o menos, lo meritorio es que la llama del aguinaldo sigue viva en la parroquia de Cazu. Para que no se apague quieren que tanto las mujeres como los casados se unan a ellos. Es lo que toca si no quieren que esta fiesta tan arraigada y tradicional llegue a desaparecer. Y es que como dice el refrán: “Renovarse o morir”. No hay otra.





sábado, 22 de enero de 2022

La Santina itinerante de Arangas y la tradición de las capillas domiciliarias

Los vecinos de la localidad cabraliega recaudaron 3.000 euros para La Palma con la imagen que recorre las casas del pueblo


Capilla domiciliaria con la Santina de Arangas. FOTO: J. G. CASO


Por Javier G. Caso:


 El pasado 19 de diciembre visitamos la localidad cabraliega de Arangas para dar cuenta en TPA Noticias de su iniciativa solidaria con la isla de La Palma. Un grupo de vecinas recaudó 3.000 euros gracias a los donativos que se fueron dejando en el cepillo de su Santina ambulante.


    Desde hace más de 70 años, tal y como nos explicaron, una imagen de la Virgen de Covadonga recorre las casas de Arangas donde recala uno o más días según las peticiones que le quieran hacer en cada una de ellas. La de estas imágenes ambulantes, alojadas en el interior de una pequeña capillina de madera, es una tradición arraigada en muchos pueblos asturianos. Sin salir de Cabrales, y por testimonios de algunos vecinos, en Arenas eran tres las imágenes que compartían los vecinos pasando de domicilio en domicilio. Así me lo confirmó también su párroco, don Pedro Fernández, quien recordaba lo que él denomina como las visitas domiciliarias del Sagrado Corazón, la Sagrada Familia y la Santina a numerosas casas de Arenas. La costumbre, me contó don Pedro, se mantiene en Tielve y Poo, con sendas capillas itinerantes dedicadas, las dos, a la Milagrosa.

    A través de Internet supe que esto de las capillas domiciliarias es una tradición muy arraigada en España, que comenzó allá por el siglo XV y que guarda relación con la devoción a la Virgen profesada por las órdenes franciscanas y por las órdenes de caballería. La costumbre también se extendió a la América Hispana.

Al hilo de la Santina itinerante de Arangas, recordé que, siendo yo un críu, en Cangas de Onís, había una imagen del Niño Jesús de Praga que también iba por las casas. A mi madre le sonaba que también se movía una segunda capilla domiciliaria, la del Sagrado Corazón. Al Niño Jesús de Praga, que nos entregaba una vecina, creo que se trataba de Eloisa Herrero, lo teníamos unos días en casa y luego se lo entregábamos siempre a la misma persona. A Tere la frutera, la madre de José Luis, Maite y Chusín Cofiño, los de Luis el del Pelao. Fueron varias las ocasiones en las que me tocó ir a llevar la imagen desde mi casa hasta la frutería de Tere, que estaba en la calle del Mercado, donde ahora está la tienda de Pili Blanco. Era uno de esos encargos que me prestaba hacer, aunque aquella capillina de madera en la que iba el santo, pesaba lo suyo.

    Por Juan Ramón Cofiño, pude saber que en Cangas de Onís, y durante muchos años, además de las capillas del Niño Jesús de Praga y la del Sagrado Corazón, también visitaban un buen número de casas las imágenes de San Antoniu, la Virgen del Perpetuo Socorro y la Sagrada Familia. La imagen pasaba en cada casa un día completo, incluyendo la noche. Algunas de ellas, me contaron, dejaron de circular cuando en los años 60 del siglo pasado se inauguró la actual iglesia de Cangas de Onís que sustituyó a la antigua de Cangas de Arriba. El edifcio, sin uso religioso desde entonces, acoge desde hace años el Aula del Reino de Asturias. Algunas de aquellas imágenes quedaron por alguna casa y allí siguen desde entonces. Hace cuatro años volvió a ponerse en circulación otra capilla itinerante con un San Antonio en su interior. Visitaba hasta una veintena de domicilios, pero como consecuencia de la pandemia, el santo cangués no circula. Por Javier Remis, vecino de Mestas de Con, también supe que allí se mantiene la costumbre de las capillas itinerantes, con una dedicada a la Virgen del Carmen, a la que le tienen una gran devoción en esta localidad ya que existe una cofradía del Carmen que se remonta al siglo XVIII.

    En el caso de Arangas son 22 los domicilios por los que, siempre en el mismo orden, pasa la Santina. Da una vuelta y luego la imagen retorna, siempre en el mismo orden, hasta la casa de la que arranca el circuito. De la capilla original apenas se mantiene nada y, debido al mal estado que presentaba, hace años se restauró y renovó casi por completo. Como suele ser habitual en todas las capillas itinerantes, en la de Arangas, al abrir sus puertas, en una de ellas puede leerse una oración dedicada a la Santina. En la otra puede verse la relación de personas que acogen la imagen en sus casas. En verano, y como mucha gente de Arangas reside fuera, en sitios tan lejanos como Bélgica o México, todas esas personas, y sus casas, también participan de esa costumbre y también reciben a la Santina itinerante. En el caso de la campaña solidaria con los damnificados por la erupción del volcán Cumbre Vieja, y como se hizo en noviembre, como quienes no viven en Arangas no podían dejar su donativo en el cepillo de la imagen, lo que hicieron fue mandarlo por Bizum. La recaudación fue algo distinta a la habitual ya que en esta ocasión, y en contra de lo que suele ser habitual, la imagen estuvo durante una semana en el bar del pueblu, lo que contribuyó a recaudar más dinero que en cualquier otra colecta normal. De hecho fue así como recaudaron esos 3.000 euros que fueron enviados desde Cabrales hasta La Palma, cuyo cabildo agradeció por escrito el gesto solidario de la vecindad de Arangas.


https://www.rtpa.es/noticias-asturias:Arangas,-en-Cabrales,-reune-3.000-euros-para-los-damnificados-por-el-volcan-de-La-Palma_111639936615.html








 

domingo, 16 de mayo de 2021

En recuerdo de Leonor Sarmiento Pubillones, Corao (Cangas de Onís) , 1924/ Cabo San Lucas, Baja California Sur (México), 2021

Adiós a una canguesa que mantuvo viva la memoria del exilio español y que presidió el Ateneo Español  de México durante 17 años 


Leonor Sarmiento, en Corao, en la inauguración de la exposición dedicada al centenario de El Despertar, en septiembre de 2008. FOTO: J. G. CASO

 Tras su reciente fallecimiento el pasado 8 de mayo en Cabo San Lucas, Baja California Sur

 (México), quiero recuperar para EL AUSEVA DIGITAL la entrevista que le hice a Leonor

 Sarmiento Pubillones en 2008 y que publicó La Voz de Asturias, donde yo trabajaba por

 aquella. Leonor Sarmiento Pubillones fue durante 17 años la presidente del Ateneo Español

 de México y, desde 2005, era su presidenta emérita.



JAVIER G. CASO

CORAO (CANGAS DE ONÍS), 24 de septiembre de 2008. CASA DEL MÉDICU.


A sus 84 años, Leonor Sarmiento Pubillones, nacida en Corao (Cangas de Onís) y residente

 en México, a dónde llegó desde Francia en los años 50 tras huir de España durante la

 Guerra Civil, asiste estos días “emocionada” en su localidad natal a los actos

 conmemorativos del centenario del sindicato agrícola El Despertar, fundado por su padre

, Ángel Sarmiento.



--¿Qué edad tenía cuando partió al exilio?

--Cumplí 12 años a los quince días de iniciarse la Guerra Civil. Tenía 13 años.


--¿Recuerda el día en el que familia se va de Corao?

-- Me acuerdo de que mi padre le dijo a mamá que metiese unas cuantas cosas en una maleta

 porque íbamos a regresar pronto.


--Sus padres murieron en México. ¿Nadie en la familia se imaginaba un exilio tan largo?

--Para nada pensaron que no volverían aquí. Conforme iban pasando era mayor la

 desesperación de mi padre.


--Ver morir a sus padres lejos de España, ¿fue uno de los momentos más duros?

-- Si, si. Cada vez que íbamos a un entierro de un exiliado siempre se comentaba: otro que no vuelve.


--¿Cómo fue su exilio?

--Muy triste. No teníamos absolutamente nada. Yo era la mayor, tenía catorce años cuando

 pasamos a Francia. Mi padre no nos pudo acompañar porque aún estaba en el ministerio de

 la Guerra. Mi madre y una hermana, que tenía siete meses y pesaba tres kilos y medio,

 estaban muy enfermas. Yo tenía una responsabilidad tremenda y había que afrontarla.


--¿Cuánto tiempo estuvieron separados de su padre?

--Fue poco relativamente, como tres o cuatro meses tras los cuales pudimos juntarnos con

 papá. Y al poco tiempo comenzó la II Guerra Mundial.


--¿A qué obedeció el traslado de la familia desde Francia a México?

--A la desesperación de no poder regresar a España. Unos amigos de mi padre en México le

 animaron mucho para que fuera. Allí era más fácil para los exiliados el encontrar trabajo.

 No era el caso de mi padre porque no tenía profesión alguna, pero el médico ejerció de

 médico y el abogado de abogado y demás, mientras que en Francia no se podía hacer eso.


--Comentó usted en su conferencia que uno de los pesares de su padre fue ver cómo

 ninguno de sus hijos pudo cursar una carrera universitaria

-- Claro. Eso fue terrible y muy triste para él. Yo iba a entrar al instituto aquí en Cangas en

 septiembre de 1936…y ya no entré.


--Su padre era una persona culta aunque no tuviera estudios

--Era autodidacta. Leía muchísimo y a todos los hijos nos enseñó a leer. En Francia todos

 los días nos dictaba una página para que no se nos olvidase el español.


--Se cumple ahora el centenario del Sindicato el Despertar, uno de cuyos fundadores

 fue su padre. ¿Era un adelantado a su época?

-- Mucho. Hay que ver que llegaron hasta conseguir pensiones y montar el coto de previsión

 social. Era de lo más adelantado. Para mi padre luchar por el campesino lo era todo.


--Usted era una cría entonces. ¿Qué recuerda de El Despertar?

-- Me acuerdo mucho de la biblioteca porque ya entonces me interesaban los libros. Y me

 acuerdo de los lectores que iban a los pueblos en invierno. La biblioteca del sindicato y las

 de mi casa las quemaron. a la hora de montar la del Despertar ayudó mucho a mi padre el

 entonces rector de la Universidad de Oviedo, Fermín Canella. Y también Rafael Altamira.


--Ya en México, usted fue durante 17 años presidenta del Ateneo Español de México.

 ¿Qué supuso esta institución para los exiliados?

--Fue muy importante y hay muchísimo material. Tenemos una buena biblioteca del exilio

 junto a la general, que tiene 15 o 20.000 volúmenes; y todo fueron donaciones porque

 nunca tuvimos dinero en el Ateneo. Hasta ahora se ha mantenido. Quieren llevárselo al

 Colegio de México y a mi no me hace mucha gracia.


--Usted tiene una propuesta para ese fondo documental

--Me gustaría que el Ateneo se convirtiera en un centro de estudios del exilio español.

 Vamos a planteárselo al embajador. Además de la biblioteca hay una muy buena colección

 de pinturas realizadas por pintores del exilio.


--¿Qué sensaciones tiene al regresar a Corao, su pueblo natal?

--Allá lo imaginas todo mayor. Las manzanas mayores, las cerezas más gordas. Hasta el

castañeu lo encuentro más chico. En el exilio solo piensas en volver y lo idealizas todo. Uno

 no cuenta con lo que tienes allí, sigues pensando en lo que se tenía acá; sobre todo los que

 salieron de mayores, mucho más.


--¿Qué opinión le merece la ley de la memoria histórica?

-- Estupendo. Gracias a esos temas he podido venir porque me dieron la pensión de niña de

 guerra; sino no podría venir. Qué menos que cada quien sepa dónde está su muerto. Ayer

 me decían en Intriago del tío Eduardo que no saben dónde se quedó.


--Algunos piensan que Memoria Histórica resucita odios y fantasmas

-- No tiene por qué. No están pidiendo represión ni cárcel a los que hicieron aquello, sino

 saber dónde están los muertos.


--El exiliado, ¿llega a ser casi un muerto en vida?

--Por el sufrimiento y la añoranza, sí. Uno no se da cuenta de lo que está teniendo allí; sigue

 pensando en lo que tenía, en lo que se dejó y en cómo se vivía.



--Ninguno de sus hermanos regresó

-- Ninguno. Todos eran más chicos que yo. Uno ya ha muerto y el resto están en México.


--Huyen de la Guerra Civil y encima llega la II Guerra Mundial

-- Y en qué condiciones. Lo más tremendo fue que encima quedamos en zona ocupada por

 los alemanes. Cuando veíamos a uno de los SS, procurabas cambiar de acera o entrar en

 una tienda. Fue tremendo.


--Ustedes ayudaron a miembros de la Resistencia, ¿se la jugaron?

--Mucho. Tener un herido en la casa era muy peligroso. Y venir aquí a encontrar a alguien

 que tuvo un pariente que estuvo en casa de Sarmiento en Las Landas. También una vez que

 salí en el periódico, uno de Gijón que estuvo en nuestra casa me reconoció y me mandó una

 carta.


--¿Cómo fue el último día en Corao?

--No recuerdo mucho. Oíamos la radio todo el día.


--¿Cómo cruzaron la frontera de Francia, a pie?

-- No. Mi padre se quedó en España y yo estaba con mamá que casi no podía caminar y con

 el resto de mis hermanos. Unos soldados se dieron cuenta de nuestra situación y nos

 subieron a un vagón de un tren que iba para Francia con heridos. Por eso pudimos salir. La

 frontera estaba muy cerca, pero había que caminar.


--Todas sus experiencias se merecen estar publicadas

--Hay un libro que se llama Nuevas raíces en el que hay un relato chico mío. Ahí está

 nuestra experiencia.


--Usted recibió la Encomienda de Isabel Católica

--Ese día yo pensé tanto en mi padre (risas); lo que él pensaba de Isabel la Católica. En el

 momento en el que recibí la distinción, yo no podía aguantar la risa. La gente debía pensar

 en lo contenta que yo estaba, pero en realidad estaba pensando en mi padre.


--¿De qué se siente más satisfecha en sus años como presidenta del Ateneo Español de México?

-- En primer lugar de haber recogido todos los documentos, todos los papeles. No teníamos

 quien los pudiera clasificar, pero se iban juntando. También cuando la gente empezó a

 conocerme, vinieron muchas donaciones de libros para la biblioteca. Empezamos con 300 o

 400 libros y ahora tenemos como 6.000, exclusivamente del exilio.


--¿Cómo valora el homenaje de la asociación Abamia a la figura de su padre?

-- Estoy muy emocionada. Nunca pensé en que se haría algo así. Ojalá la asociación siga

 adelante y no desmaye y que formen de veras un verdadero centro cultural aquí en Corao.

 Tendrían que hacerlo en el edificio del Despertar. A mi se hace absurdo que una cosa que

 era del pueblo se haya vendido a un particular.


--Era usted una cría pero, ¿se acuerda de algunos de los actos organizados por El

 Despertar?

-- Mi padre se pasaba la vida allí y me acuerdo de cuando escogía los abonos según las

 necesidades de cada tierra. Recuerdo que, casi cuando la guerra, hizo una plantación de soja

 para ver si se podía dar aquí y se dio muy bien. También hizo un ensayo para plantar

 tabaco. Su preocupación era saber lo que se podía hacer. Un tipo de abono no servía, pero a

 lo mejor otro era muy bueno.


--Su padre también estuvo vinculado al periodismo

-- Fundó varios periódicos y escribió muchos artículos.


--El exilio español, ¿le debe mucho a México?

--Mucho. La mayor parte de los maestros de la Escuela de Ciencias del Politécnico de

 México que fundó Lázaro Cárdenas, eran españoles. Hay una placa con los nombres de

 todos.


--¿ A qué figuras del exilio conoció?

-- A muchas. Conocía a Celso Amieva, que estaba el pobre muy traumatizado de los campos

 de concentración. No he visto a nadie como él. También conocí mucho a León Felipe, a

 Max Aub, y también a Claudio Sánchez Albornoz y a los Miaja. Conozco mucho al nieto de

 Pachín de Melás y me encargó unas cosas del Sporting de Gijón.







miércoles, 14 de abril de 2021

En el 90 aniversario de la proclamación de la II República

Así festejó Asturias la llegada de la II República

Ovetenses, en la plaza del ayuntamiento, el 14 de abril de 1931, celebrando la proclamación de la II República: FOTO: LA VOZ DE ASTURIAS

Bajo estas líneas reproduzco el artículo que publiqué hace 10 años en LA VOZ DE ASTURIAS para recordar, por aquel entonces el 80 aniversario de la II República. Hoy, cuando se cumplen 90 años de aquel 14 de abril de 1931, me apetecía recordarlo y compartirlo a través de EL AUSEVA DIGITAL.


JAVIER G. CASO
OVIEDO

 “La noticia del advenimiento de la República ha sido acogida en Asturias con grandes muestras de júbilo”. Con este titular recogió LA VOZ DE ASTURIAS el 15 de abril de 1931 la noticia de la proclamación de la II República Española, un acontecimiento que al igual que en el resto del país se celebró, tanto en Oviedo como en el resto de la provincia, “dentro del mayor orden y el más grande”, tal y como detallaba este diario a seis columnas.

En lo que atañe a Oviedo y tras advertir que lo sucedido en las calles de la capital asturiana “no es distinto a lo registrado en otros lugares de España”, la crónica de LA VOZ ofreció un detallado relato de aquella jornada en la que, ya por la tarde, Asturias festejó la llegada de un nuevo régimen; un día en el que, como dejó escrito un periodista de LA VOZ, “lo verdaderamente importante, y ante lo que nos sentimos vivamente complacidos como ovetenses y como asturianos, es que en ningún momento se ha alterado la paz pública. Y con paz por delante pueden esperarse cosas provechosas”, apuntó esperanzado el periodista que relató como vivió esta región la proclamación de la II República.

Tuvo que ser frenética la actividad vivida en el seno del comité provincial revolucionario reunido ya desde por la mañana. Su delegado Amador Fernández se mantuvo en comunicación con la Casa del Pueblo de Madrid para recabar información y recibir órdenes mientras en las calles crecía y crecía el ambiente festivo de la mano de los estudiantes de la Universidad, los primeros en salir a la calle a celebrar el cambio de régimen. Ya por la tarde, “el comité central contestó que el rey había denunciado a la corona de España” y que Niceto Alcalá Zamora era el presidente del nuevo Gobierno Provisional. Por lo tanto las órdenes eran posesionarse del Gobierno Civil, de la Diputación y el Ayuntamiento”. A las cuatro de la tarde un grupo de manifestantes, que ya portaba banderas republicanas, se dirigió al Palacio provincial, la sede del actual Parlamento asturiano. Representantes de los manifestantes pasaron al interior para salir después al balcón principal donde izaron la bandera republicana “entre vítores y aplausos entusiásticos”. A continuación hubo un discurso que terminó “con vivas a la república, España y otros, ahogados con los vítores y los aplausos prolongadísimos”.

De la Diputación los manifestantes se dirigieron a la plaza del Ayuntamiento. Al comprobar que ya ondeaba la bandera republicana, la multitud optó por dirigirse al Gobierno Civil, “uniéndoseles en la Universidad grupos de estudiantes tremolando las banderas de las facultades”. El júbilo, con más aplausos y vivas a la República, creció aún más cuando los manifestantes vieron aparecer en uno de los balcones al socialista Teodomiro Menéndez y otros miembros de la conjunción republicano-socialista. El comité provincial estaba ya en el Gobierno Civil con la intención de dar cumplimiento a las órdenes llegadas desde Madrid: que Teodomiro Menéndez se hiciera cargo del Gobierno Civil y Sergio Sampil de la Diputación, algo que aún se demoró unas horas ante la negativa del gobernador civil, el señor Rosón, quien adujo que “aún no tenía órdenes superiores para hacer entrega del cargo a nadie”. Lejos de abandonar el lugar, los miembros del comité provincial revolucionario y concejales electos optaron por reunirse en uno de los salones del Gobierno Civil bajo la presidencia de Teodomiro Menéndez. En aquella reunión, según el relato de LA VOZ DE ASTURIAS, “se trató, entre otras cuestiones, de la manera de comunicarse con el resto de la provincia y disponer que dentro del mayor orden se fuesen posesionando de los Ayuntamientos”. A continuación constituyeron el nuevo Ayuntamiento de Oviedo y “por unanimidad”, todos los presentes designaron como alcalde de Oviedo al republicano Luis Laredo. Y mientras permanecían reunidos se recibían adhesiones, como las del personal de Correos y Telégrafos en las que “incluso se facilitaron datos de comunicaciones entre el personal de Telégrafos de esta estación con las de otras del resto de España confirmando que la República había sido proclamada en las principales provincias”. En aquella reunión Teodomiro Menéndez apostó por garantizar el orden público. Y si bien se mostró a favor de “dar al pueblo el máximo de libertades” para celebrar la llegada de la República también apostó por “reprimir con energía a quienes al amparo de estas libertades pretendan realizar hechos de bandidaje”. En aquel momento eran ya miles de personas, algunas fuentes hablan de 4.000, las que se habían concentrado ante el Ayuntamiento de Oviedo, hacia donde tuvo que partir el nuevo alcalde, Luis Laredo, para “aplacar la impaciencia de aquellos manifestantes”.

Mientras tanto, desde uno de los balcones del Gobierno Civil, Teodomiro Menéndez se dirigió a la multitud. En su discurso, el que fuera primer gobernador civil de Asturias durante la II República se felicitó de cómo el nuevo régimen había sido proclamado en España “sin necesidad de que se mancharan las calles con una sola gota de sangre”. Y al mismo tiempo Menéndez aconseja prudencia para que nadie “deshonre” al nuevo régimen y pide “sensatez y cordura” en estos primeros momentos de la República. “El ciudadano, con el nuevo régimen, tendrá libertad de conciencia, de opinión, derecho de reunión. Pero tened presente que el que robe, el que asesine, el que atropelle la propiedad particular, será juzgado inexorablemente”, afirmó Teodomiro Menéndez en un discurso que deja patente el carácter democrático de la incipiente República. A la espera de que llegase desde Madrid, no sería hasta por la noche, la confirmación oficial de su nombramiento como Gobernador Civil, Menéndez dejó claro que sería un encargo provisional, con el que, añadió, “procuraré encauzar las cosas por su verdadero camino. Pero en tal puesto habré de durar muy poco; los de la conjunción no venimos con ganas de mando, venimos sencillamente a recoger los que nos pertenecía y lo que tantos años recabamos en la calle, en mítines, en todas partes. Y, ahora, después de mostrar el natural regocijo, a disolverse, dedicándose a las naturales diarias distracciones”, concluyó Teodomiro Menéndez, cuyo discurso fue seguido de “prolongados aplausos y Vivas a la República”.

Mientras tanto en el Ayuntamiento de Oviedo la llegada de las nuevas autoridades republicanas con el nuevo alcalde a la cabeza, Luis Laredo, fue recibida con “grandes vítores” y más aplausos, que fueron a más cuando Laredo salió al balcón del ayuntamiento y fue presentado a los ovetenses por el José Bulla Rodino, quien hubo de interrumpir su discurso al paso por la plaza del ayuntamiento de un entierro ante el que el público respondió con un el “mayor de los silencios”. Una vez desaparecido el cortejo fúnebre Buylla pudo continuar con su intervención. Al concluir pidió a los manifestantes que se disolvieran dentro del “mayor orden”. Antes las nuevas autoridades tuvieron dar explicaciones a los asistentes que reclamaban “a todo trance el retrato del rey”. Y para calmar los ánimo, como cuenta LA VOZ “el orador les dijo que ya se había quitado de la presidencia del salón y llevado a la trastera”. Posteriormente quedó constituida la nueva corporación municipal bajo la presidencia de Luis Laredo, quien asumió la alcaldía ya de forma efectiva al día siguiente.


Manifestaciones y cierres comerciales


La animación en las calles para festejar la llegada de la República se hizo más patente en Oviedo a partir de las seis de la tarde tras echar el cierre “la mayoría de los almacenes” y muchos de los comercios de la capital asturiana. Según el relato de LA VOZ, “De todas partes, sin saber donde y como se formaban, aparecían afluyendo a la calle de Uría nutridas manifestaciones. La cordura seguía imperando. Solo se escuchaban vivas a la República, que eran contestados entusiásticamente”. A las seis y media, por la calle Argüelles discurrió una manifestación “nutridísima” según la crónica de este diario. A la cabeza de la marcha, los manifestantes portaron la nueva enseña nacional tricolor, mientras que en un camión “iban todas las banderas de las distintas sociedades obreras” locales. Por delante del vehículo una pancarta donde se podía leer también “Viva Rusia”. También se encargaron de animar el ambiente los trabajadores de Correos, cuyos vehículos oficiales llevaban a la vista la bandera republicana. En ningún momento hubo incidentes en Oviedo durante la jornada de proclamación de la República, si bien ante la Diputación el nuevo presidente, Sergio Sampil, hubo de pedir la retirada de varios agentes de la Guardia Civil, que en un primer momento parecían dispuestos a impedir que los manifestantes colocasen la nueva bandera en el Palacio Provincial, siguiendo órdenes del gobernador saliente, un gesto que le fue reprochado por Teodomiro Menéndez ante la confusión creada. Oviedo era una fiesta animada por la Banda de Música del Hospicio Provincial, después de mucho insistir por parte de un grupo de manifestantes que querían poner música a la llegada a la II República. Mientras tanto, y en un “concurridísimo Gobierno Civil”, en el que el público llegó a invadir el despacho de su titular y mientras allí permanecían los miembros del comité revolucionario, la tarde discurría sin que el gobernador civil monárquico, Rosón, acabara de formalizar el traspaso de poderes a Teodomiro Menéndez, aduciendo siempre el primero que llegaban órdenes concretas de Madrid. En su recorrido por las calles de Oviedo, aquella tarde del 14 de abril, grupos de jóvenes se encargaron de rebautizar las calles “que llevaban nombres de personas de la Dictadura, rompiendo las placas y sustituyéndolas por letreros con nombres de las víctimas de la sublevación de Jaca”.

Por otra parte una comisión de las fuerzas republicano-socialistas de Gijón acudió al Gobierno Civil para solicitar la puesta en libertad de los presos políticos, una petición que se atendió tras encontrar las nuevas autoridades una fórmula legal. Mientras tanto en su edición del 15 de abril LA VOZ también incluyó declaraciones del nuevo presidente de la Diputación, Sergio Sampil, quien tras expresar su confianza en los funcionarios provinciales, mostró su satisfacción “por ponerme al servicio de la República. Ya de noche el gobernador civil cesa en su cargo, que pasa a ser asumido por el socialista Teodomiro Menéndez, quien informa al nuevo ministro de la Gobernación, Miguel Maura. Ahí surgirá otra de las anécdotas del día que el telegrama de Menéndez se cruza con una circular del ministro en la que ordenaba que todos los Gobiernos civiles fuesen asumidos por los presidentes de las Audiencias. En el caso de Asturias Teodomiro Menéndez, una vez enterado, comunicó la orden al señor Prendes Pando y a las once y media de la noche el presidente de la Audiencia Provincial se hizo cargo del mando de la provincia.

Por lo que se refiere al resto de Asturias, y con el mismo clima de tranquilidad y fiesta, la proclamación de la II República fue acogida con el mismo entusiasmo, un acontecimiento que contribuyó a difundir LA VOZ DE ASTURIAS, tal y como se recoge en su edición del 15 de abril. “La noticia del cambio de régimen la fuimos comunicando a los corresponsales de los pueblos dotados de línea telefónica, y estos nuestros colaboradores la expandieron por entre los vecindarios respectivos, causando mucha emoción en todas partes”. Además las llamadas a la sede del periódico, de Oviedo y de otros lugares de Asturias, fueron “incontables” a lo largo de aquel histórico 14 de abril, una noticia que algunos no acababan de creerse. “No faltaron los incrédulos que insistían en la pregunta y requerían detalles de todo género”, recoge LA VOZ, que recuerda aquella jornada como “larga y fatigosa, aunque todo el esfuerzo lo damos por bien empleado en obsequio de nuestros lectores y amigos”.

En Gijón la crónica de LA VOZ destaca la presencia de gente en la calle “desde las primeras horas de la mañana” a la espera de acontecimientos. “Enorme gentío invadió la calle Corrida y la plaza del Carmen, estacionándose ante el Círculo Republicano Federal en la confianza de que allí se recibirían noticias de Madrid. Los gritos de Viva de la República se dejaron oír cuando se supo que el último Gobierno de Alfonso XIII tenía prevista la convocatoria de unas Cortes Constituyentes. Tras aquello, en la calle Corrida se organizó la manifestación “engrosada por miles de almas”, que se dirigió a la plaza del Ayuntamiento. A la cabeza marcharon varios de los concejales electos que formaban parte de la coalición republicano-socialista. Ya en el ayuntamiento, una comisión encabezada por Dionisio Morán Cifuentes trasladó al alcalde “la protesta del pueblo de Gijón ante el anuncio de que se intentaba dilatar la resolución inevitable del cambio de régimen, acudiendo a la convocatoria de Cortes Constituyentes”, una fórmula que se descartaba en aquel momento tras las elecciones municipales celebradas dos días antes. Aquella comisión demandó al regidor gijonés que “comunicase al Gobierno el deseo terminante del pueblo de que se proclamase la República sin más trámites en bien de la tranquilidad y el orden”. Acto seguido los miembros de la comisión salieron al balcón del consistorio gijonés desde donde Morán Cifuentes trasladó a la multitud el deseo de los gijoneses de que se proclamara la República, algo que no tuvo lugar en la Villa de Jovellanos hasta las cinco de la tarde después de que en las pizarras de los periódicos apareciera la noticia de la abdicación del rey.




LA VOZ informó a un periódico de Portugal


Eran las nueve y media de la noche del 14 de abril cuando la cabina de comunicaciones de LA VOZ DE ASTURIAS avisa a la redacción que, de las múltiples llamadas recibidas, hay una de Portugal, que arranca con una saludo “en luso mezclado con castellano”. ¿De quien se trataba? “Era un periodista del diario O’ Seculo que inquiere noticias de la proclamación de la República en Oviedo. Le damos las que tenemos, insistiendo repetidas ocasiones que en esta provincia la tranquilidad es absoluta”.




 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Otru premiu pa Xabiero Cayarga

L´escritor cangués, afincáu n' Alemaña, gana'l Teodoro Cuesta de Poesía n´asturianu


L´escritor cangués Xabiero Cayarga Rodríguez. Semeya: J. G. CASO


Uviéu, 22 d'Avientu del 2020

JAVIER G. CASO

 

Unu nun escribe n´asturianu davezu, pero güei tenía de facelo. Asina que seyan indulxentes. Y fáigolo pa falar d´un amigu, l' escritor Xabiero Cayarga, que ta acabante de ganar el premiu Teodoro Cuesta de Poesía na so 29 edición, un gallardón que concede l´Ayuntamientu de Mieres del Camín. L´escritor de Cangues d´Onís llevó'l premiu con Mazanes d´Iviernu, la obra cola que se presentó y que competía con otres ventiséis.

Dáse-y bien el Teodoro Cuesta a Xabiero Cayarga. Ya lu ganó n' otres dos ocasiones: nel añu 2000 con Pequeña Europa y nel 2010 con La ñeve del cuquiellu. Falamos d´un premiu de prestixu. A pocu qu' escluquemos na so nómina de premiaos atopamos los meyores escritores en llingua asturiana: Berta Piñán, la actual conseyera de Cultura, ganólu na so primer edición. Amás de Piñán tamién lu conquistaren Xuan Bello, Antón García, Esther Prieto, Marta Mori, Vanessa Gutiérrez, Ánxel Nava, Pablo Texón y dalgún más.

Por supuestu Cayarga ye ún de los meyores escritores n'asturianu. Premios tien munchos. Amás del yá mentáu Teodoro Cuesta, delles obres del cangués, mesmo en narrativa qu'en teatru, merecieron dellos gallardones. Premios aparte, lo de Xabiero Cayarga y la llingua asturiana tien munchu méritu. Asina-y lo fici saber nel momentu de felicitalu va unos díes. El mio amigu vive n´Alemaña dende yá va munchos años. Fala l'alemán y tamién manexa' l castellán, idioma del que da clases, pero escribe na so llingua materna: l´asturianu. Asina caltién bien vivu'l vínculu y la conexón cola so Tierra. Y eso hai que valoralo. 

Xabiero ta lloñe, bien lloñe d´Asturies. Y demientres equí hai xente que desprecia la nuesa llingua, otros como Cayarga cuídenla con ciñu pa que nun desapaeza. Y hai qu' agradeceilo tantu a elli, como a tola xente qu' usa l´asturianu.

Nota: Testu correxíu y ameyoráu pola la periodista Cristina Corte