UA-47047058-1

martes, 28 de enero de 2014

Cangas de Onís se prepara para la 27 Kangas Mountain

La I edición de esta carrera de montaña se disputará el sábado uno de marzo

 El plazo de inscripciones sigue abierto hasta el 22 de febrero

Vista de la capital canguesa desde el Picu L´Arbolín, uno de los parajes por lo que discurrirá la prueba. FOTO: J. CASO
 Los paisajes de los concejos de Cangas de Onís y Parres más próximos a la capital canguesa conformarán el recorrido por el que discurrirá la 27 Kangas Mountain, una carrera de montaña de 29 kilómetros y que incluirá una desnivel acumulado de 3.500 metros, de los que 1.820 metros son de desnivel positivo. Formarán parte del recorrido de la prueba parajes como el Picu L´Arbolín, el Collau L´Andrín o Següencu. La salida y la meta tendrán lugar en la ciudad de Cangas de Onís.

Quienes estén aún interesados en disputarla pueden inscribirse hasta el 22 de febrero próximo, fecha en la que quedará cerrado el plazo de inscripciones para una prueba que, sin duda, alguna servirá para dar a conocer el entorno natural del concejo de Cangas de Onís, asi como el resto de sus recursos turísticos. Las inscripciones pueden realizarse en  http://www.championchipnorte.com/evento/inscribirme/id/69/27-Kangas-Mountain---I-EDICION

La prueba está abierta a deportistas de más de 18 años y la cuota de inscripción es de 25 euros para los no federados, mientras que los que cuenten con una licencia de montaña abonarán una cuota de 20 euros. Tanto en categoría masculina como femenina, la 27 Kangas Mountain estará abierta a las categorías Sub 23,  Senior, Veterano A, Veteranos B. El reglamento de la carrera y el detalle de los tramos de edades que quedarán recogidos en cada categoría, así como el resto de la información de la 27 Kangas Mountain  puede consultarse asimismo en  http://komtyeventos.wix.com/k27cangasmountain

Vista del Cornión desde uno de los puntos del recorrido de la prueba. FOTO: J. G. CASO
A la espera de que las inscripciones siguen en aumento, los organizadores de la prueba hacen un llamamiento para que quienes estén interesados en colaborar puedan colaborar con ellos en calidad de voluntarios de la 27 Kangas Mountain. Cada voluntario recibirán un kit staff formado por un pequeño petate, conocido como gymsac, una camiseta identificativa y una bolsa pic-nic con un bocadillo, agua, dulce y fruta. Entre sus cometidos los voluntarios tendrán realizar tareas como acompañar a los técnicos de cronometraje, entregar dorsales, reparto de bolsas a corredores, participar en los avituallamientos en carrera, así como trabajar en zona de meta en tareas como la recogida de chips, atender el avituallamiento de meta o entregar bebidas, así como encargarse del ropero, donde los corredores dejarán sus pertenencias. Por último también habrá voluntarios dedicados al cierre de la carrera, ejerciendo como corredor escoba.





jueves, 23 de enero de 2014

Mesa redonda sobre la llegada de la Vuelta Ciclista a España a Los Lagos de Covadonga en 1983

Un acontecimiento deportivo clave en el despegue turístico de Cangas de Onís

 

Portada de La Voz de Asturias del 3 de mayo de 1983.





 

Algo parecido a un viaje en el tiempo fue lo que hicimos quienes, el pasado viernes 17 de enero, nos dimos cita en la Casa de Cultura de Cangas de Onís para participar y asistir a la mesa redonda convocada del II ciclo de conferencias Oriundos y Forasteros de Cangas de Onís: Historia y Memoria del concejo. El asunto a tratar era recordar y hablar acerca de la primera etapa de la Vuelta Ciclista a España con final en Los Lagos de Covadonga, un acontecimiento del que se cumplieron 30 años el 2 de mayo del pasado año. Es verdad que ya ha pasado tiempo desde la fecha del aniversario, pero nunca está de mas conmemorar un acontecimiento que marcó un antes y un después tanto en la historia del ciclismo español como en la de nuestro concejo. 

Aquel 2 de mayo de 1983 Los Lagos se convirtieron en una de las cumbres míticas del ciclismo mundial, hasta el punto que el mismísimo Bernard Hinault, a quien a priori todos veían como ganador de aquella etapa, llegó a comparar la dureza de Los Lagos con la del mismísimo Alpe D´Huez. Qué duda cabe que la retransmisión televisiva de aquella etapa, y que coincidió con la primera edición de la Vuelta Ciclista a España retransmitida en directo por Televisión Española, resultó fundamental a la hora de dar a conocer Los Lagos al mundo del ciclismo. No sólo eso. Aquellas imágenes, repetidas en los años siguientes, dieron la vuelta al mundo y resultaron una promoción impagable para Cangas de Onís, un municipio que en la década de los ochenta inició su despegue como destino turístico hasta convertirse en lo que es hoy en día.

Puestos a comparar, en 1983 nos sobran dedos de las dos manos para enumerar los establecimientos hoteleros que en ese momento existían en el concejo de Cangas de Onís. Por aquel entonces estaban abiertos el Hotel Ventura, el Hostal Eladia, el Hostal Piloña, el Hotel Favila, el Hostal el Sella, el Hotel Pelayo, la Hospedería del Peregrino, la Pensión el Chófer y el Cámping Covadonga. En la actualidad, y según datos del Sistema de Información Turística de Asturias (SITA), en 2012 en el concejo de Cangas de Onís había un total de 218 establecimientos, de los que 44 eran hoteles y 21 pensiones, en lo que se refiere sólo a hotelería. A esa relación hay que sumar 11 hoteles rurales, 74 casas de aldea, 25 apartamentos turísticos, 1 cámping, 21 apartamentos, 2 albergues y 19 viviendas vacacionales. Casi nada.

Participaron en la mesa redonda Juan Manuel Quirós, actual vicepresidente de la Federación de Ciclismo del Principado de Asturias, cargo que ocupaba también en 1983, Ramón Mendiburu, ex ciclista, ex mánager deportivo y que ese año era el director técnico de la Vuelta Ciclista a España, un cargo que ejerció durante varias ediciones en la década de los 80 y años más tarde en una segunda etapa, entre 1990 y 2005. El tercero de los invitados fue el cangués Antonio Eugenio Alonso, responsable en 1983 por encargo del entonces alcalde, Luis Miguel Ortiz Cortés, de la comisión local creada para organizar aquella primera etapa con final en Los Lagos. Completaba la mesa yo mismo, en calidad de moderador.

Fue en un momento del acto cuando, al menos para mí, saltó la sorpresa. En su repaso a los antecedentes de aquella etapa, Ramón Mendiburu, a quien poco menos que llegaron a tachar de loco por querer traer la Vuelta hasta Los Lagos, confesó que si aquel 2 de mayo de 1983 el mal tiempo lo hubiera impedido, la meta de aquella etapa se hubiera situado en el Santuario de Covadonga. Y para ello, explicó, se reservó un lote de vallas que se habría dejado en el Real Sitio. El resto fueron transportadas hasta Los Lagos, como se encargó de precisar Antonín Alonso, en los camiones de dos lecheros de Cangas de Onís porque los de la organización de la Vuelta eran tan grandes que no podían tomar las curvas de la carretera de Los Lagos. Mendiburu también relató los problemas de los técnicos de TVE a la hora de buscar la señal previos de cara a la retransmisión de aquella etapa y que, como también explicó Alonso, tuvieron solución canguesa de la mano de Jaimín, ayudado por José Ignacio Gil Pandiella. En cuanto a las comunicaciones en carrera, el entonces director técnico de la prueba nos detalló que lo hacían a través de las emisoras de la Guardia Civil. Fue así como, conforme avanzaba la etapa, tuvieron noticia que en Los Lagos aquel día reinaba el sol. Y es que el buen tiempo fue sin duda lo más destacado de aquella retransmisión de TVE que compartieron Antolín García, Ángel María de Pablos y el asturiano Emilio López Tamargo. Pero eso fue por la tarde. Por la mañana desde la salida en Aguilar de Campóo y mientras la Vuelta circuló por tierras palentinas y leonesas, los ciclistas sufrieron con la lluvia, el frío y la presencia de la nieve en las cunetas en varios tramos. La cosa amainó durante el descenso del puerto del Pontón. Salió el sol y todo fue a mejor, de tal manera que no fue necesario recurrir a ningún plan B y Covadonga no llegó a ser final de etapa.

Los héroes de aquella etapa, además del triunfador, Marino Lejarreta, que por aquel entonces militaba en el equipo italiano del Alfa-Lum, fueron sin duda Carlos Machín, del Chocolates Hueso, y el belga Rudy Pevenage, de la escuadra transalpina Del Tongo, que permanecieron escapados en solitario durante más de 100 kilómetro y que no fueron capturados hasta la subida de Los Lagos. Aquella subida tuvo que ser durísima para los ciclistas, no en vano los jueces de la Vuelta Ciclista a España, como informaba al día siguiente el diario Región, tuvieron que sancionar a varios corredores por comportamientos antideportivos como ser empujados por el público, con sanciones que iban desde las 800 pesetas por un empujón, hasta las 2.700 pesetas por tres empujones. Por su parte, los jueces también impusieron multas de 1.350 pesetas por impulsarse una vez sobre los coches de la carrera. El doble impulso se sancionó con 2.700 pesetas. En cuanto al podio de aquella etapa mítico, tras Marino Lejarreta, el segundo en cruzar la meta fue el francés Bernard Hinault, líder del equipo Renault y a la postre ganador de la Vuelta Ciclista a España 1983. Hizo tercero Alberto Fernández, del Zor.

La retransmisión de la  etapa puede verse en internet gracias en youtube y nos presenta una carretera de Los Lagos repleta de público y con coches aparcados en sus márgenes en algunos puntos. En aquellas imágenes los que ya peinamos canas reconocemos perfectamente modelos de automóvil tan típicos como los Seat 1430, 131, 132, el Citroen Dyane 6, los Renault 5 o los Ford Fiesta. 



De aquella etapa dieron al día siguiente nutrida y detallada información los cuatro periódicos que entonces existían en Asturias y de los que dos de ellos, Región y La Voz de Asturias, ya no existen en la actualidad. En 1983 el periódico costaba 35 pesetas. “Marino Lejarreta, el mejor en la subida a Los Lagos”, tituló en primera plana Región. Adornaban sus páginas de Deportes los anuncios de varios establecimientos hoteleros y hosteleros de Cangas de Onís como el Hostal Piloña, el Hotel Favila, el Cámping Covadonga, el Hotel Pelayo, el Llagar Casa Juan, el Hotel Pelayo, el Hostal el Sella y el Restaurante Villa María y también el Torreón Club de Gaspar Cayarga, aunque por error en el anuncio podía leerse Torrejón Club. También destacaba en Región un anuncio a página completa del Ayuntamiento de Cangas de Onís en el que podía leerse “El Excelentísimo Ayuntamiento de Cangas de Onís saluda a la Vuelta Ciclista a España 1983. Gracias a cuantos nos han visitado en este magnífico acontecimiento. Con nuestros mejores deseos de un final feliz a la Vuelta Ciclista a España 1983”.

 Por su parte en la portada de la primera página de La Nueva España podía leerse: “Marino Lejarreta, el más fuerte en Los Lagos de Covadonga”. Y ya en páginas interiores un titular de esos épicos. “Marino Lejarreta ganó la batalla de Covadonga”. En primera página La Voz de Asturias tituló “Más cerca del cielo”, mientras que en su suplemento semanal La Voz Deportiva también se optaba por el tono bélico para titular “Marino Lejarreta conquistó Asturias” y calificar de “héroe” al ciclista vasco. A modo de conclusión de aquella jornada, y en la misma línea, otro de los titulares de La Voz fue “La Vuelta conquistó a Asturias”.

Portada del suplemento deportivo de La Voz de Asturias al día siguiente de la etapa.

Fue La Nueva España la que dedicó un espacio a una de las grandes anécdotas de la jornada. Fue al final de la retransmisión televisiva. Cuando José María García y otros periodistas rodeaban con sus micrófonos a Marino Lejarreta tras entrar en meta como ganador de la prueba para recoger sus primeros testimonios, allí se coló, un colador del que colaba la palabra Ferre, y que algún gracioso le colgó al ciclista como si fuera un micrófono más. Y nadie pareció darse cuenta de la broma.

Aquella primera semana de mayo, y según la cartelera publicada en los periódicos, en los cines asturianos triunfaban películas como Jesucristo Superstar, Gandhi, Tootsie, La decisión de Sophie o la española Volver a empezar, de José Luis Garci, galardonada con un Oscar y en la que también brillaron con luz propia el Puente Romano de Cangas de Onís y Covadonga.

A modo de conclusión, y como recordaron los invitados a la mesa redonda, la Vuelta Ciclista a España llegó a Los Lagos un lunes, en plena campaña electoral de las elecciones municipales que se celebraron el domingo 8 de mayo. En Cangas de Onís ganó los comicios Juan Antonio Vega Díaz, de Alianza Popular, mientras que en el Principado de Asturias, el ganador de las elecciones fue el candidato del PSOE, Pedro de Silva. En ambos casos por mayoría absoluta.



jueves, 16 de enero de 2014

Tala en el Campu San Antoniu: razones y reflexiones

La intervención en el robledal de Cangas de Arriba y la necesidad de tomar algunas decisiones respecto a la Joguera

 

La capilla de San Antoniu, vista desde el tronco de uno de los robles talados. FOTO: J.CASO



Hace ya unos cuantos días que derribaron los cuatro robles más enfermos del Campo de San Antoniu y aún quedan por retirar de este lugar parte de sus troncos, lo que deja bien claro el tamaño de estos árboles que, como los trece ejemplares que aún siguen en pie, contaban con 227 años. Nada que objetar a su tala, decidida por los responsables municipales, y avalada por el estudio fisiológico y fitopatológico, que la empresa Gesatec llevó a cabo en el robledal de Cangas de Arriba y del que es autor el ingeniero forestal Javier Brea.

Como afirma este experto, pese al “gran valor cultural, ecológico y biológico” del Campu de San Antoniu, nada ha impedido el progresivo deterioro del robledal, “profunda e irreversiblemente dañado” por una combinación de factores, bien explicados en este estudio y que van desde una “mala praxis”, a un “nulo mantenimiento y un “escaso respeto”. Por desgracia todo ello es bien cierto. De esta forma, bien incrustado en alguno de los robles, todavía podemos ver algún fragmento de aquellos raíles de vía férrea que, durante muchos años, sirvieron para atar los animales que acudían al mercado semanal de Cangas de Onís y a las ferias que se celebraron en el robledal. Por otra parte, y aunque hay muchedumbres que lo pisen a diario, sí es verdad que, como recoge el estudio, el suelo presenta “una compactación muy severa” en algunos puntos, como la parte en la que se ubica el bar de la fiesta o la zona donde se suele instalar el camión escenario. Esas estructuras, añade, suponen una “presión excesiva” para el Campo de San Antoniu. Y qué decir del muro que lo cierra por su parte delantera y del que casi forman parte de manera literal varios de los robles. A su vez el estudio también da cuenta de las agresiones que en su día debieron suponer para las raíces de estos árboles centenarios, las calles asfaltadas que rodean el robledal. Otro perjuicio han sido los desmoches “indiscriminados” de aquellas ramas que, en algún momento, estorbaron para alguna actividad.

 Y por último, la Joguera. Sí.  Porque la quema del rozu en esa noche mágica que es para todos los cangueses la de la víspera de San Antoniu, tampoco aporta nada bueno a nuestros centenarios robles. Todo lo contrario. Según el estudio redactado por Javier Brea, la Joguera es algo “absolutamente incompatible” con el robledal y supone un daño “irreparable” para aquellos árboles cuyas ramas sufren quemaduras.
  Pues bien, una vez talados los árboles que podían venirse abajo por su mal estado y causar algún tipo de accidente, el Ayuntamiento de Cangas de Onís, ha seguido los consejos de Brea y, a lo largo de este mes de enero, llevará a cabo diversas actuaciones, iniciadas esta semana, y  encaminadas a mantener y conservar en el mejor estado posible los árboles que siguen en pie. Para ello está previsto limpiar las ramas secas, reducir las copas de los robles, abonarlos, darles un tratamiento fitosanitario y descompactar el suelo del Campu de San Antoniu, así como replantarlo con algún roble joven nuevo. Que así sea. Pero todo esto tendrá poco recorrido si no nos planteamos de una vez por todas algunas cuestiones.



 Y una de ellas es el traslado, fuera del perímetro del robledal, de la Joguera. El argumento de las tradiciones, que en algunos sitios de España consisten en lanzar una cabra desde un campanario, no puede servir de coartada para no valorar la posibilidad de cambiar el lugar donde se quema el rozu. Sólo un poco, que tampoco se trata de llevar la Joguera muy lejos, sino de moverla unos metros, lo suficiente para que las llamas no los alcancen de lleno como hasta ahora. Pero eso sí, por lo menos pensémoslo; para no seguir dañando estos árboles centenarios que dan forma a ese jardín histórico que es el robledal de San Antoniu.

 Cuando paseo por él siempre me acuerdo de los tupidos robledales que rodean la aldea de los irreductibles galos Astérix y Obelix, cuyos cómics he leído desde crío. Y cuando hace unos días subí a Cangas de Arriba y vi aquellos cuatro robles tirados en el suelo, por todas las razones ya expuestas, y con las que estoy de acuerdo, vuelvo a añadir; solo lamenté una cosa. Qué pena que nadie haya inventado aquellas semillas mágicas que el druida Panorámix lanzaba al suelo y que hacían brotar al instante unos robles altos y fuertes. De esta forma, ya que los robles son una especie arbórea de crecimiento lento, no habría que esperar nada hasta ver de nuevo el Campo de San Antoniu con todos sus roblones. Pero claro, para eso no hay poción mágica. Tendremos que conformarnos con cuidar los nuevos robles que se planten. Y mimar y atender los vieyos para que sigan en pie todavía muchos años más.

 

jueves, 9 de enero de 2014

Una nueva publicación sobre Cangas de Onís

"Cangas de Onís. Historia de una parroquia", una obra divulgativa, amena y solvente

 Juan Ramón Cofiño y Javier Remis aprovechan el cincuentenario de la nueva iglesia de Santa María para recorrer la historia de la parroquia canguesa

Portada de la publicación. FOTO: J. CASO
Capilla de Santa Cruz, primera sede parroquial. FOTO: J CASO

Iglesia de Cangas de Arriba. FOTO: J. CASO

 


















La iglesia nueva. FOTO: J. CASO


























Un libro es como un buen amigo: siempre es bienvenido. Y que alguien haya dedicado tiempo y esfuerzo en estudiar y escribir acerca del devenir histórico de nuestra parroquia de Santa María de Cangas de Onís es muy, pero que muy de agradecer.

Y ese trabajo es el que acaban de llevar a cabo Juan Ramón Cofiño y Javier Remis, autores de Cangas de Onís, historia de una parroquia, una publicación de 83 páginas, de la que se han editado medio millar de ejemplares de una edición realizada en la imprenta Mercantil Asturias de Gijón y en la que ha colaborado el Ayuntamiento de Cangas de Onís.

No se trata, no, de ninguna monografía histórica. Todo lo contrario. Se trata de un libro que, sí habla de historia, pero de forma rigurosa, solvente y amena. De forma cronológica, en esta publicación se va explicando la historia de la Parroquia de Santa María a través de una decena de capítulos. El primero, titulado orígenes del cristianismo en  Cangas de Onís nos remite, cómo no, a Covadonga. Ya en lo que se refiere a la parroquia sus orígenes, nos cuentan Cofiño y Remis, están en la capilla de Santa Cruz, primera iglesia parroquial cangués. Además subrayan que tras la invasión musulmana, allá por el año 711, la capilla de Santa Cruz, levantada por orden del rey Favila en el año 737, fue el primer templo cristiano edificado en lo que hoy es España.

A modo de anécdota nos recuerdan, y lo ilustran con una fotografía, que la capilla de Santa Cruz, hasta su reconstrucción tras la Guerra Civil, tenía una orientación contraria a la actual y era un edificio de mucho mayor tamaño. Pero además nos aportan información sobre el dolmen y otros detalles de la historia de este edificio, declarado monumento nacional en 1931. A la ermita de la Santa Cruz, la sigue como sede parroquial, desde 1350 nos detallan, la antigua iglesia de Cangas de Arriba. Hasta 1963, cuando fue sustituida por la iglesia actual, que el pasado año conmemoró sus bodas de oro.

Pero el libro del que son autores Juan Ramón Cofiño y Javier Remis no se limita a describir la historia de las sucesivas sedes parroquiales; también nos aporta datos e información acerca de algunas ermitas y capillas que en su día existieron en la capital canguesa, como las de Santa Ana o San Pelayo, y que no han llegado hasta nuestros días. La primera, se nos explica, estuvo adosada a la antigua iglesia parroquial por su lado Norte. La de San Pelayo, que merece un capítulo en el libro, tuvo su emplazamiento en la calle del mismo nombre. "Se hallaba emplazada frente a la antigua Fonda de Labra, más tarde conocida como El Borinquen y adosada a la parte trasera de la Casa del Puente, edificación privada donde posteriormente se levantó el edificio conocido como Las Tres Bes..." 
La Capilla de San Antonio, un edificio que sí sigue en pie y que es de los más queridos de los cangueses, merece por supuesto un capítulo propio en este libro. Asimismo hay otro dedicado al benefactor Federico Ortiz, precisamente la persona que financió la obra de la nueva ermita de San Antonio, levantada entre los años 1900 y 1903 y que costaron, como se nos apunta en el libro, la cantidad de 11.575 pesetas. Por aquel entonces, y con motivo de aquellas obras, también hubo que derribar alguno de los robles para poder ampliar la capilla, unos trabajos que llevó a cabo el contratista cangués Bonifacio Garro.

De un personaje tan poco conocido como Federico Ortiz, propietario del madrileño Bazar X y que había hecho fortuna en París tras no haberlo conseguido antes en tierras americanas, Cofiño y Remis nos explican cómo enviaba dinero de forma regular con destino "al Hospital de Cangas de Arriba, a la banda de música, o bien regalando ropa o creando premios para los alumnos más pobres de la escuela que tuvieran mejores cualidades". Y otro datos más. Los autores de Cangas de Onís, historia de una parroquia, nos subrayan que Ortiz también hizo aportaciones económicas para la construcción de la basílica de Covadonga, "en cuya nave central luce una gran lámpara que lleva inscrito su nombre".

El libro también incluye un capítulo en el que se hace mención de forma breve, pero con detalles de interés, a las capillas de la parroquia de Cangas de Onís ubicadas en pueblos como Tornín, Cañu, Següencu Torió, Narciandi, Cardes, Jelgueres, Llueves, el Collau L´Andrín o Santianes de Tornín; estos dos últimos del vecino concejo de Parres.

La publicación tampoco se olvida del visitante más ilustre en la historia de la parroquia canguesa: el fallecido Papa Juan Pablo II, quien en agosto de 1989 estuvo en Covadonga. Y en Los Lagos. Antes, en 1954, también visito el Santuario de la Santina el entonces cardenal de Venecia, Angelo Roncalli, quien cuatro años más tarde se convirtió en el Papa Juan XXIII. 

Ilustrado con fotos de buena calidad, tanto las actuales como las reproducciones de imágenes históricas, el libro incluye un texto de presentación, firmado por el actual párroco, Jose Manuel Fueyo, así como otro del que es autor Don Luis Álvarez, párroco titular de Cangas de Onís entre 1982 y 2013. También encontrarán entre sus páginas una relación de párrocos y encargados de la parroquia de Santa María de Cangas de Onís desde 1215 hasta la actualidad y una lista de referencias bibliográficas consultadas por los autores de este libro que se lee de un tirón y que bien merece una próxima presentación en sociedad a la altura del trabajo realizado por sus dos autores.

viernes, 3 de enero de 2014

Una hemeroteca en un horru

Pepillo Remis atesora una amplia colección de periódicos regionales con noticias de Onís y los concejos vecinos

  
Pepillo muestra algunos de sus periódicos. FOTO: J. CASO



 JAVIER G. CASO

La hemeroteca de Onís no está alojada en ninguna biblioteca, ni se custodia en un archivo al uso. Está alojada en un hórreo de Beniaencima, en la capital del concejo oniense. Y al frente de la misma está José Remis, Pepillo, como lo conoce todo el mundo. Fue en 1996 cuando este inquieto vecino de Benia decidió ir guardando todas y cada una de las noticias que la prensa asturiana publicara sobre Onís y sus municipios vecinos. Aquí de localismos, nada. Y así, hasta hoy. Pero es que además, conforme la colección de periódicos iba creciendo y creciendo, a Pepillo le han ido entregando nuevos lotes de periódicos mucho más antiguos.

En su hórreo conserva ejemplares de publicaciones locales editadas en su municipio allá por las primeras décadas de la pasada centuria, como El Candil del hogar, el semanario parroquial que se publicaba en Onís allá por 1919. O El aceite para el candil, semanario republicano de Onís y, evidentemente, rival del anterior, del que Pepillo atesora ejemplares de 1913.  Uno de sus placeres, asegura el propio Remis, es sentarse en el despacho que ha improvisado en su hórreo y leer estos viejos periódicos. Lo mismo le pasa con los ejemplares del semanario cangués El Auseva de los años 50 y 60 del siglo pasado que también forman parte de su particular hemeroteca. Otro lote interesante son un buen número de ejemplares del desaparecido diario Región. Son de la década de los 70 y dan cuenta de una Asturias en plena transición.

Es Pepillo un archivero celoso de su trabajo, no en vano gusta de quedarse con tres ejemplares de cada periódico de un mismo día. De esta forma archiva por un lado cada noticia que le interesa, por otro las fotos. Y por último guarda las páginas y los periódicos completos, a modo de triple copia de seguridad. Ese material, las noticias y las fotografías, lo va archivando por meses y por años. Por otra parte los periódicos completos los guarda en cajas que, a estas alturas, ocupan casi todo el hórreo.

¿Y cómo consigue Pepillo Remis los fondos que compone su hemeroteca? Pues de una forma tan sencilla como efectiva. Desde 1996 reparte los periódicos en Benia de Onís. Y lo hace a la vez que recoge los del día anterior una leídos por los vecinos a los que se les llevó. Y buenos mosqueos que se pilla cuando a alguno se le olvida guardarle el periódico o bien a ese vecino se le ocurre quedárselo porque aparezca alguna noticia que le interese.

Pero además de archivero oficioso de Onís, Pepillo cumple una segunda misión importantísima. Gracias a las redes sociales, con más de 1.500 amigos en facebook, y al correo electrónico, mantiene contacto con multitud de personas del concejo de Onís que residen fuera de su tierra natal, ya sea en otras regiones españolas o en el extranjero. A todos ellos les envía a diario fotos y vídeos de las actividades que se organizan en su concejo. De esta forma, estos onienses de la diáspora se mantienen informados puntualmente del acontecer diario de su municipio. Por si fuera poco, de un tiempo a esta parte, envía fotos de actividades culturales, de procesiones y de fiestas, a los periódicos regionales. Y fotos de paisajes para la sección del tiempo de la TPA. Y todo ello, de forma desinteresada, lo que da más valor aún a la labor de Pepillo. En su hórreo, de momento, aún queda sitio para seguir ampliando los fondos de su colección de periódicos. Sin embargo, no estaría de más que el Ayuntamiento de Onís le ofreciera algún localín para guardar esta hemeroteca que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en toda una referencia a la hora de conocer la historia más reciente de este municipio del valle del Güeña.


jueves, 26 de diciembre de 2013

Cangueses con oficio

Jose Remis Merino, escultor de lo dulce

Su fabada y su plato de huevos con chorizu, ambos elaborados con mazapán, vuelven a sorprender en cuando llegan las tradicionales fiestas navideñas

JAVIER G. CASO

Remis echa el "caldu" a les fabes. FOTO: CASO
Llega la Navidad, tiempo de dulces, mazapanes y turrones. También en Cangas, cómo no. En nuestra ciudad hay postres navideños de gran tradición, como los turrones MABAL, que llevan elaborando en la Confetería Merino desde hace casi cien años, desde que empezó a elaborarlos Dionisio Merino, el iniciador de una saga de maestros confiteros que luego continuaron su hijo Dioni, su nieto Miguel y, desde hace años, su bisnieto José Ignacio Remis Merino. Pero además del turrón, cuando llegan las Navidades, Jose vuelve a dedicarse a otras creaciones tan dulces como originales. Algunas son otra tradición familiar de largo recorrido, otras son más recientes. 

Hablamos, y así entramos en materia, de sus fabadas de mazapán y de su plato de huevos fritos con patates y chorizu, igualmente elaborado con este típico dulce navideño. Son dos postres que Jose hace a mano. Y ahí es donde apreciarse la clase y el buen hacer de este maestro confitero cangués; un verdadero escultor de lo dulce. Da gusto verlo moldear el mazapán para elaborar, una a una, sus fabes. Y otro tanto pasa con el chorizo, la morcilla y el llacón de este postre navideño con el que, año tras año, cuando llegan estas fechas, rinde homenaje al plato más popular de la Cocina asturiana. En su fabada todo es de mazapán, desde les fabes al compangu.  Hasta la cazuela. Cuando la elabora, a simple vista, da la sensación de que Jose está moldeando el barro del que están hechos estos cacharros de verdad.

"Huevos fritos con patates". FOTO: J. CASO

Fabada de mazapán. FOTO: J. CASO
Pero si uno flipa con la fabada de mazapán, con los huevos ya ni les cuento. Parecen de verdad. Es que como si todos los ingredientes de este plato tan asturiano, acabaran de ser sacados de la sartén. De hecho hasta chorrean del chorizo unos hilillos de gelatina de manzana que simula a la perfección la grasa que suelta el embutido.

Cuenta Jose que hará treinta años que los elabora. Fue, cómo no, durante unas Navidades en las que quiso decorar el escaparate de la Confitería Merino con este plato, cuando el negocio familiar estaba ubicado en la Avenida de Covadonga, justo al lado de Banco Herrero. Con aquellos huevos con chorizo y patates de mazapán se armó un buen jaleo. Levantaron gran expectación, los clientes entraban y preguntaban por ellos. Todos querían llevárselos a casa para disfrutar de ellos como postre navideño. Y...claro. Ante tanta insistencia Fina, la abuela de Jose, quien durante tantos años vendía los pasteles y atendía el negocio junto a su hermana Carmina, como buena comerciante; lo que hizo fue vender aquel plato. Para disgusto de aquel entonces joven confitero que hoy, convertido en todo un maestro, recuerda aquella anécdota entre risas. Eran los inicios de uno de los postres navideños más originales que yo conozca. Y están hechos aquí. En Cangas de Onís. Sin ir más lejos.


 

lunes, 2 de diciembre de 2013

Curiosidades canguesas

Villa María, una casa de cómic

Fachada principal dibujada por Vance.

Villa María. FOTO: JAVIER G. CASO









Villa María. FOTO: JAVIER G. CASO
Vista de la fachada lateral, dibujada por Vance














 El chalet cangués ilustra uno de los álbumes de la serie "XIII"

   

Una visita a la biblioteca puede deparar reencuentros de lo más agradable. Así sucedió hace unos días cuando, echando un vistazo en la sección  de cómics, volví a toparme con el chalet Villa María dibujado entre las páginas de uno de los álbumes de la serie XIIIY recordé que hace unos años, cuando salió al mercado El último asalto, que así se titulaba el cómic, ya escribí un reportaje sobre el tema en las páginas de La Voz de Asturias. Para aquellos que en su día no pudieron leerlo, vuelvo a reproducirlo bajo estas líneas por si fuera de interés para los lectores de EL AUSEVA DIGITAL. Y es que no todos los días puede verse uno de los edificios cangueses más populares en una historieta de cómic.


La Voz de Asturias, 12/09/2008


Una casa de cuento

 


REPORTAJE.El chalet Villa María aparece dibujado en el último álbum de ´XIII´, que es todo un best-seller del cómic europeo
   
El chalet Villa María, ubicado en Cangas de Onís y levantado en 1922 a instancias del indiano local, Constante González, es realmente una casa digna de aparecer en un libro de cuentos. O al menos de cómic. 

Y es que la casa de Don Constante, como la conocen los cangueses, obra del arquitecto Miguel ángel García Lomas, y uno de los ejemplos más notables de la arquitectura indiana del concejo cangués, aparece en El último asalto , el álbum número 19 y último de la serie XIII , una de las sagas del cómic europeo más aclamadas y populares de los últimos años; todo un best-seller traducido a 15 idiomas y del que se han vendido más de 16 millones de ejemplares.

 Creada por el guionista Jean Van Hamme, el dibujante de esta serie es el belga William Vance, quien reside en Santander desde 1979. Con sumo detalle, una de las características del estilo de Vance, quien gusta de recurrir a la fotografía para documentarse, dos de las fachadas de Villa María y varios detalles concretos de su arquitectura aparecen en unas ocho viñetas.

 En la historieta la versión en cómic del chalet cangués se ubica en México. La casa, rodeada de guardias armados acoge una reunión entre algunos de los personajes más oscuros de XIII , para algunos críticos especializados el "mejor thriller político de la historia del cómic". 

En la primera viñeta, un coche deja atrás la verja que rodea a una gran mansión. Vance situó el acceso por la parte de la casona que en realidad da vista al paseo del río Güeña. Más adelante y esta escena sí coincide con la realidad, el coche se detiene frente al pórtico de la fachada principal, sujetado por cuatro columnas y que preside una escalinata de piedra. Fue el realismo del dibujo, lo que permitió que un vecino de Cangas, fanático del cómic, se quedase estupefacto al toparse con Villa María entre las páginas de El último asalto .
No es extraño si tenemos en cuenta que por delante de la casa, situada frente por frente de la Capilla de Santa Cruz, han transitado desde hace décadas camino de la escuela y del instituto varias generaciones de cangueses, muchos de los cuales la reconocieron de inmediato en cuanto la vieron en el cómic. En las viñetas se ven con todo detalle los árboles ubicados a ambos lados de la fachada principal, así como las dos palmeras de pequeño tamaño que se levantan ante Villa María por la parte que da a la Avenida de Contranquil.