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lunes, 21 de octubre de 2013

Curiosidades de Covadonga

La imagen más insólita del pozón

 La limpieza del estanque de la Santa Cueva y la retirada de las monedas que allí lanzan los peregrinos sorprenden a los turistas que días atrás visitaban el Real Sitio de Covadonga

 

El pozón de Covadonga, sin agua, días atrás. FOTO: JAVIER G. CASO








Un momento de los trabajos de limpieza. FOTO: JAVIER G. CASO
  Atónitos se quedaban días atrás los turistas y peregrinos que visitaban Covadonga con la imagen que puede verse sobre estas líneas, la de un pozón vacío, casi sin agua, y en el que cuatro operarios trabajaban con picos, palas, una manguera y un tamiz. Algunos se preguntarán, pero...¿qué hacían allía? Pues limpiar y drenar el pozón, retirar el barro y la arena allí acumulada y de paso retirar las monedas lanzadas por muchas de las personas que visitan el santuario a modo de ofrenda a la Santina. Tan insólita estampa no se contemplaba desde hacía seis años, lo que explica la sorpresa de los visitantes. Fue en 2007 cuando se realizó otra limpieza similar. Como entonces, ahora también se aprovechó el bajo caudal del río Las Mestas, que bajaba casi seco la semana pasada, para realizar este trabajo que, además, exige vaciar el pozón abriendo las compuertas existentes bajo la explanada y que contribuyen a retener al agua bajo la Cueva.

Si una cosa quedó clara es que a los turistas ver el pozón vacío no les gustaba; preferían verlo como en anteriores visitas, cubierto de ese agua verdosa bajo la que se ven brillar las monedas que ahora, para su sorpresa, se retiraban. Y de inmediato lanzaban una pregunta al aire. ¿Y ese dinero para dónde va? Por lo que explicaron los responsables del santuario se destina a obras sociales y a mejoras en Covadonga. Desde luego el primero de los destinos es el mejor posible y el segundo tampoco está mal si tenemos en cuenta las carencias, desperfectos y deterioros que padece el Real Sitio; unos problemas que han de solucionarse lo antes posible por el bien de un lugar que es todo un emblema para Asturias, amén de un recurso turístico de primer orden. Pero claro, hará falta mucho más dinero que el que estos días se ha recuperado del pozón. Y eso exige la implicación presupuestaria de todas las administraciones públicas. De todas.


jueves, 13 de junio de 2013

Los Beyos del Sella, la radiografía de un paisaje

Gerardo y Daniel López publican "Los Beyos del Sella. De la Foz de Covarcil al valle glaciar de Arcenorio"


La ermita de Arcenoriu, en la portada del libro.

JAVIER G. CASO

La publicación de un libro siempre es una buena noticia. Si además son sus propios autores los que se deciden a editarlo y ponerlo a disposición del público, entonces el mérito es doble. Ese es el caso de Los Beyos del Sella. De la Foz de Covarcil al valle glaciar de Arcenorio. Este libro, escrito a medias por los cangueses, padre e hijo, Gerardo y Daniel López, es fruto de muchos años de trabajo e investigación a pie de obra. O lo que es lo mismo, sobre este territorio de orografía vertical. El volumen cuenta con 224 páginas y su portada está presidida por una foto de la ermita de Arcenoriu. Ilustran el libro numerosas fotografías, muchas de ellas históricas. Algunas, además, nunca antes habían sido publicadas. Su tirada ha sido de un millar de ejemplares, lo que no está nada mal en estos tiempos de crisis, distribuidos en librerías de Cangas de Onís, Oviedo, Gijón, Nava, Infiesto y Arriondas, así como en varios negocios del concejo de Ponga.

El libro constituye una perfecta radiografía de un territorio que ocupa una superficie de 5.896 hectáreas, ubicado en una esquina del Parque Natural de Ponga y que según sus autores constituye un paisaje "muy quebrado que alcanza su máximo esplendor entorno a la Foz de Covarcil". En la primera parte de la publicación se abordan asuntos tales como el perímetro geográfico y la cuenca hidrográfica de los Beyos del Sella, antes de dar paso a un epígrafe dedicado a cuestiones etimológicas acerca de términos como beyu o abellugar.  En este apartado del libro sus autores se aferran al original y primigenio término de foz, en su día sustituido por el desfiladero.

Otro capítulo importante es el dedicado a los pueblos pastores que desde tiempos inmemoriales ocupan esa geografía vertical que son los Beyos del Sella. Aquellos pobladores, tal y como se explica en el libro, es instalaron en 16 aldeas, muchas de ellas deshabitadas hoy en día. Tal es el caso de Rubriellos, Tolivia, La Caviella o Biamón. Gerardo y Daniel López desmenuzan y explican cómo se desarrollaron las actividades agrícolas y ganaderas de los beyuscos, organizados entorno a tres espacios: la aldea y sus terrenos circundantes, conquistados a base de aterrazamientos; los pastizales intermedios colgados de la Foz de Covarcil, y los pastizales de verano, como los del valle de Arcenoriu. El libro nos habla de pueblos "colgados del desfiladero", como San Ignacio o Casielles y de otros más retirados, como Viboli o Viegu. En los primeros se practicaba un pastoreo exclusivo de cabras en majadas ubicadas en las verticales laderas del mismísimo desfiladero de los Beyos. En los pueblos más retirados también practicaban el pastoreo de cabras, pero a la vez tenían ovejas y vacas.

La arquitectura de los Beyos, sencilla y de volumetría muy reducida tiene su propio espacio en el libro. A la hora de describir el modelo de casa beyusca tradicional, se explica al lector que era pequeña, casi lilliputiense, de altura moderada y con corredor en su fachada principal. Las chozas y las cabañas también son descritas en  el libro.

El producto estrella de este territorio del Alto Sella, el queso de los Beyos, protagoniza otro de los apartados de esta monografía. Se trata de un producto en su día elaborado casi en exclusiva con leche de cabra, detallan Gerardo y Daniel López, quienes los describen como "esos quesos pequeños y de fácil trasiego, guardan relación estrecha con la escasez de suelo llano, el rebaño de cabras bermeyas, la autosuficiencia y la posibilidad de esquivar el invierno que otorgan los vertiginosos cambios de cota, tan acertadamente aprovechados por los pastores de pared".

Los Beyos del Sella.18 siglos de aislamiento. Así se titula el capítulo del libro que nos habla de un territorio que, según sus autores, permaneció aislado del mundo hasta finales del siglo XIX cuando se construyó la carretera del Pontón, precisamente a través del desfiladero del Sella. A su vez se habla de la Senda del Arcediano, el Camín de los Arrieros o la Senda del Beyu, todos anteriores a la carretera del Pontón, abierta de forma definitiva a finales de la década de 1880. Su trazado es muy anterior, de 1846. Y su proyecto había sido aprobado en 1852. De esa carretera fueron brotando a lo largo del siglo XX otras carreteras locales: en 1920 la de Viegu; la de Viboli fue una realidad en 1952 y en 1988 la que sube de El Cándanu hasta Casielles, tal y como nos explican los dos autores de Los Beyos del Sella. De la Foz de Covarcil al valle glaciar de Arcenorio. Y de las comunicaciones por el desfiladero a las cumbres. El libro describe a su vez los tres cordales que coronan la orografía de los Beyos: el cordal de Arcenoriu, el del Collau Zorru y el de Beza. A su vez se describen los puertos de Arcenoriu y Cazoli, así como el bosque de Peloñu. Interesantísimo es el capítulo dedicado a la intrahistoria de ese lugar mágico que es el caserío de Llue, habitado hasta los años 50 del siglo pasado. Completan el libro, a modo de invitación para recorrer los duros paisajes de los Beyos, las descripciones de una quincena de itinerarios de montaña, así como de tres travesías.




martes, 14 de mayo de 2013

El campanu de Kiko el de la Pina

El ribereño cangués dedicó el primer salmón de la temporada en Asturias a su fallecido amigo Dámaso Ortiz

Kiko el de la Pina posa con su campanu, con el Puentón al fondo. FOTO: JAVIER G. CASO

JAVIER G. CASO

Pescar el campanu de Asturias debe de ser la leche. Hacerlo en uno de tus pozos habituales, en el Sella y casi al lado del Puentón de Cangas de Onís, tu casa de toda la vida, ya ni me lo imagino. Me resulta imposible ponerme en el lugar de Federico Vega, Kiko el de la Pina, ribereño de pura cepa y que el pasado viernes 3 de mayo conseguía hacerse con la pieza más codiciada de los ríos salmoneros asturianos.

Los medios de comunicación, y las redes sociales otro tanto, ya recogieron de forma pormenorizada el éxito de Kiko el de la Pina. No es para menos. El suyo fue uno de los campanos más guapos que se recuerdan en los últimos años en la ribera del Sella: una hembra de 8 kilos y 850 gramos y 90 centímetros de longitud. Casi nada. A pesar de su larga trayectoria deportiva, Kiko nunca había tenido la suerte de coger ningún campanu. Y eso que, como él mismo reconoció, "llevo pescando 50 años y hasta hoy no lu agarré". 

En ese día tan especial, el cangués tuvo un detalle de los que dejan bien claro lo buen tipo y lo buen paisano que es. Dedicó el campanu de Asturias 2013 a su amigo Dámaso Ortiz, fallecido recientemente. Además consiguió que, por primera vez, tan deseada pieza se subastara en Cangas de Onís, bajo el mismísimo Puente Romano. ¡Y qué subasta! Entre los aplausos del público los pujadores se animaron y fueron necesarias 48 ofertas hasta que se remató la puja y el campanu fue a parar a manos de José Manuel Mori Cuesta, el Marqués, quien lo adquirió para sus restaurantes El Campanu de Cangas de Onís y Ribadesella. En definitiva, un día inolvidable. ¿Alquien da más?









lunes, 22 de abril de 2013

Jonathan Salas y Óscar Martínez dominan el descenso del Piloña

Jonathan Salas y Óscar Martínez dominan el Descenso del Piloña

Kiko Vega se impuso en la modalidad K-1

Salas y Martínez, a su paso por el Arrudu. FOTO: JAVIER G. CASO

Kiko Vega, en mitad del rabión: FOTO j. G. CASO

  JAVIER G. CASO
Los palistas del club Sirio-Los Cauces de Cangas de Onís, Jonathan Salas y Óscar Martínez del Cueto, se proclamaron este sábado campeones de la 34 edición del Descenso del Piloña, disputado entre el puente de Pialla de Infiesto y la localidad de Sevares, un recorrido de 11 kilómetros. La K-2 ganadora, que revalidó el triunfo obtenido en 2012, fue la gran dominadora de una prueba que Kiko Vega, de la Sociedad Cultural y Deportiva de Ribadesella, ganó en categoría individual. La carrera se disputó con un abundante caudal de agua, lo que permitió disfrutar de escenas espectaculares en sitios como el rabión del Arrudu. En la categoría K-2 completaron el podio Pedro Gutiérrez y Miguel Llorens, de la Cultural de Ribadesella, que entraron en segundo lugar. La tercera plaza la ocuparon los piloñeses Vicente Llerandi y Guillermo Alonso, del Club Neptuno-Toni, de Infiesto. Por su parte Jesús Rodríguez y Guillermo Fidalgo Organizado por Club Neptuno, y con la colaboración de la asociación de comerciantes COSERVI, la Federación de Piragüismo del Principado de Asturias y el consistorio piloñés, la XXXIV edición del Descenso del Piloña estuvo marcada sin duda por la recuperación del tradicional desfile folclórico previo a la salida de la prueba, en la que tomaron parte más de un centenar de personas, así como el multitudinario reparto del bollu una vez finalizada la carrera.

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martes, 16 de abril de 2013

No a la réplica de Cueva Oscura

Exposición de piezas de queso gamonéu durante un certamen celebrado en Benia de Onís. FOTO: JAVIER G. CASO

No a la réplica de Cueva Oscura

La promoción del queso de gamonéu pasa por otras iniciativas

JAVIER G. CASO

Sí a la réplica de Cueva Oscura. Así titulaba el pasado viernes 12 de abril el diario La Nueva España una información de Alba Sánchez R. En la noticia se daba cuenta de una reciente visita de los miembros de la Cofradía de Amigos del Queso Gamonéu a esta gruta de maduración habilitada por el Principado de Asturias hace unos años y que utilizan los elaboradores de esta joya gastronómica. Según esa misma noticia recrear Cueva Oscura serviría como "reclamo turístico" y, a la vez, permitiría preservar el lugar de las "aglomeraciones" tal y como defienden los elaboradores de la Denominación de Origen gamonéu.
  Hasta ahí la propuesta. Y a continuación los interrogantes que, a mi juicio, la rodean. ¿Para qué una réplica? ¿No sería mejor organizar visitas guiadas y controladas, y siempre en grupos reducidos, a la cueva original? En mi opinión; salvo que la legislación en materia alimentaria o higiénico sanitaria lo prohiba. Habilitar réplicas de cuevas con pinturas rupestres tiene su lógica, sobre todo cuando no es posible visitarlas como sucede en Covaciella, o como medida dirigida a garantizar la conservación del arte rupestre. Pero este no es el caso y nada justifica que se plantee la construcción de una réplica de Cueva Oscura. Además convendría recordar que en Arenas de Cabrales hace años que funciona la Cueva Museo del queso de Cabrales, por lo que no tendría mucho sentido habilitar un equipamiento similar a escasos 15 kilómetros. Sería más de lo mismo. Y sin salir de Onís, muy cerca de Demués, existe un aula de interpretación del queso de gamonéu y museo de los pastores de los Picos de Europa. O sea, que de equipamientos vamos bien.
 Seamos originales y auténticos. Vendamos a los turistas visitas de verdad. Primero a las queserías, a los lugares donde se elabora el queso de gamonéu, tanto del puertu, como del valle, siempre desde luego contando con los queseros, que serían quienes ejercerían como guías. Y a continuación llegaría la visita a Cueva Oscura, o a cualquier otra cueva de maduración que los elaboradores utilicen y que quieran enseñar. Hace apenas dos días, y también en La Nueva España, se informaba a sus lectores que el Principado de Asturias acoge "más de 70 museos, aulas y centros de interpretación en situación de abandono e infrautilización". La noticia se titulaba "el despilfarro hecho ladrillo". No caigamos en los mismos errores, algunos de ellos repartidos por nuestra comarca del Oriente asturiano. Y dejémonos de sucedáneos. La promoción del gamonéu pasa por otras iniciativas.

 
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sábado, 13 de abril de 2013

El lago del Bricial, la belleza de la efímero

Vista del lago del Bricial y de la cascada de la Meona, que aporta las aguas que bajan por el Resecu. FOTO: JAVIER G. CASO


El Bricial, la belleza de lo efímero

Las abundantes lluvías caídas permiten disfrutar del tercero de los Lagos de Covadonga

JAVIER G. CASO
Los Lagos de Covadonga son, por derecho propio, uno de los motores turísticos de Asturias, uno de los lugares más visitados de la región y auténtico estandarte del Parque Nacional de los Picos de Europa. El entorno del Enol y del Ercina recibió en 2011 640.317 visitantes. Casi nada. Muy cerca de ellos, y sólo en determinadas épocas del año, aparece el tercero de Los Lagos de Covadonga, el Bricial, una masa de agua tan bella como efímera, porque sólo es posible contemplarla en época de deshielo o tras unas abundantes lluvias como las que hemos padecido en los últimos meses. De esta forma la Vega del Bricial se torna lago y queda sumergida bajo las aguas que bajan de la zona del río Resecu. Como así sucede estos días. Según la Guía geológica del Parque Nacional de los Picos de Europa , editada por el Organismo Autónomo Parques Nacionales y coordinada por Elisa Villa Otero, las aguas que llegan al Bricial a través de la cascada dela Meona "se infiltran en el fondo de la cubeta pero, si el caudal supera la capacidad del sumidero, la vega se inunda, formándose en ellos una laguna de carácter efímero". Por su parte en el libro Lagos y lagunas de Asturias, escrito por Carmen Fernández Bernaldo de Quirós y Efrén García, y editado por la Caja de Ahorros de Asturias en 1987, se alude a una leyenda pastoril recogida en su día por el montañero José Ramón Lueje que "supone la existencia de un antiguo lago que ocupaba esta hondonada extensa, amplísima y perfectamente acabada". Además en esa misma publicación también se habla algo acerca del tiempo que puede durar este fenómeno y así mientras se recogen testimonios que afirman que el Bricial "suele retener las aguas hasta abril o mayo", otros también incluidos en esta monografía señalan que la retención de agua "no llega a una semana". Desde luego este año el fenómeno se ha mantenido durante bastante tiempo. Para disfrute de todos aquellos hemos tenido el placer de disfrutar con su contemplación. ¡Animense!.

miércoles, 10 de abril de 2013

Veintitrés vidas notables

Portada de la publicación editada por la AsociaciónCultural Abamia. En la imagen, Eduardo Llanos Álvarez de las Asturias, fotografiado por Benjamina Miyar. REPRODUCCIÓN JAVIER G. CASO

Veintitrés vidas notables

"Hombres y mujeres de Abamia" recoge las biografías de algunos de los personajes más ilustres de la parroquia canguesa

JAVIER G. CASO

Honrar y recordar a los que alguna vez, a lo largo de la historia, se ganaron el respeto de sus convecinos. De eso trata Hombres y mujeres de Abamia presentado recientemente en la Casa del Médico de Corao (Cangas de Onís). El libro es el último trabajo editorial de la Asociación Cultural Abamia y ha sido coordinado por Francisco José Pantín Fernández y María del Carmen Meneses Fernández-Baldor, autores a su vez junto a otras ocho personas, de algunas de las veintitrés biografías que se recogen en este volumen. Junto al esfuerzo de la asociación Abamia cabe subrayar el apoyo económico del Excelentísimo Ayuntamiento de Cangas de Onís. La publicación está dedicada a la memoria del que fuera Cronista Oficial del municipio cangués, Celso Diego Somoano, fallecido el 21 de marzo de 2012.
"Los hombres y mujeres biografiados en este libro han sido, más que nadie, los auténticos protagonistas de la Abamia que conocemos", afirma en su saluda el primer edil cangués, José Manuel González Castro. Por su parte la introducción corre a cargo de Francisco José Pantín, quien justifica la publicación de Hombres y mujeres de Abamia como una "tarea de gratitud, de respeto a la memoria de estas personas vinculadas a la parroquia de Santa Eulalia de Abamia, territorio pequeño en extensión, pero grande en protagonistas de la historia asturiana y española". A su vez Pantín atina cuando cuando afirma que Hombres y mujeres de Abamia "en absoluto es local ni localista". Y deja muy claro el por qué de esta afirmación cuando, en alusión a los biografiados, añade que "las ideas que estas personas abrazaron y defendieron son universales: los derechos y libertades del ciudadano, la intrínseca dignidad del hombre- independientemente de su posición social- y el acceso a la educación, fueron el eje central de la existencia de algunos. El gusto por el arte, la literatura y la cultura, caracterizaron la de otros. Casi todos emigraron, se abrieron a nuevos mundos y, en contacto con otros hombres, terminaron de forjar sus personalidades".
Abre la relación de personajes biografiados Don Pelayo. Y no por qué desde la asociación Abamia se reivindique que el primero de los reyes asturianos sea natural de esta parroquia canguesa, que el debate sobre los orígenes del monarca es todo un clásico. Nada de eso. La explicación es bastante más sencilla. Es la de un pueblo orgulloso de su historia. Por eso se insiste en la reivindicación de la iglesia de Santa Eulalia de Abamia como primer panteón del rey Pelayo y de su esposa Gaudiosa, en sintonía con una larga tradición que algunos parecen empeñados en olvidar, o incluso atacar, a pesar de que los últimos trabajos arqueológicos, tal y como se destaca en el libro, "han confirmado que la ocupación cristiana del lugar es cuando menos anterior al siglo X, estando verosimilmente relacionado con un templo de fundación altomedieval, situado posiblemente bajo la iglesia actual y pendiente de localizar".
Junto a Don Pelayo la lista de personajes incluidos en Hombres y mujeres de Abamia la completan Damián Cornejo, fraile, catedrático, obispo y escritor, Pedro de la Cruz Mayo, Gobernador de Lérida y Comandante General de Extremadura, Juan Bautista de Noriega Robredo, Sargento Mayor de la Plaza de México, Miguel González Villarmil, el párroco que engrandeció Abamia, Benito de Llanos Noriega, primer alcalde del Ayuntamiento Constitucional de Corao, Eulalia de Llanos Noriega, poetisa, Antonio Miyar, librero y patriota ilustrado, Roberto Frassinelli Burnitz, el alemán de Corao, uno de los protagonistas del engrandecimiento de Covadonga, Antonia Cortés Llanos , benefactora y poetisa, José Ramón Alonso Villarmil, escritor y pionero de la fotografía en Asturias, Sebastián de Soto Cortés, apasionado de los libros y de los caballos, Eduardo Llanos Álvarez de las Asturias, filántropo, mecenas y héroe nacional en Chile, Basilio Sobrecueva Miyar, fabricante de relojes, Elias José Con y Tres, militar y escritor, Ismael y Roberto Miyar Álvarez, relojeros, Ángel Sarmiento, labrador, sindicalista agrario, político y escritor, Benjamina Miyar, la única fotógrafa profesional en Asturias antes de la Guerra Civil, Félix Llanos, maestro y revolucionario, José Miguel Caso González, catedrático de Literatura y Maximino Blanco del Dago, arquitecto técnico, ceramista y apasionado de la cultura asturiana.  

En resumen, no cabe más que elogiar una vez más a la Asociación Cultural Abamia que, con este quinto título publicado, amplía aún más su labor en pro de la divulgación de la historia y la cultura de esta parroquia del concejo de Cangas de Onís para disfrute de todos los interesados en conocer nuestro pasado.

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