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domingo, 12 de octubre de 2014

74 Concurso Exposición de Quesos de los Picos de Europa

Las joyas gastronómicas de la comarca de Picos brillaron de nuevo en Cangas de Onís el día del Pilar

Los 33 elaboradores de Cabrales, Gamonéu, Beyos y Bejes- Tresviso, pusieron a la venta más de 2 toneladas de queso

Los mejores quesos de cada una de las variedades, expuestos tras el fallo del jurado. FOTO: J. CASO

 POR JAVIER G. CASO

Como es habitual, desde 1997 de forma ininterrumpida, la plaza del Ayuntamiento de Cangas de Onís acogió el Día del Pilar la celebración del 74 Concurso Exposición de Quesos de los Picos de Europa. En esta ocasión concurrieron al certamen treinta y tres elaboradores, catorce de ellos de la variedad Gamonéu, una decena del valle y los cuatro que aún lo elaboran en el puertu. A ellos se sumaron una docena de queseros de Cabrales, tres de Beyos y cuatro del queso picón Bejes- Tresviso, un queso que cuenta con su propia Denominación de Origen Protegida (DOP) y que por primera vez competía en este histórico concurso quesero que el próximo año festejará sus Bodas de Platino.

El queso picón Bejes- Tresviso Concursó por primera vez. FOTO: J. CASO


Unos y otros elaboradores pusieron a la venta más de 2.200 kilos de queso, más de la mitad de ellos de Gamonéu, y que al final de la mañana se habían vendido en su mayor parte a las centenares de personas que visitaron Cangas para asistir tanto a su certamen quesero como a la Feria de la Miel del Oriente de Asturias, en la que tomaron parte dieciséis participantes.

Las ventas estuvieron animadas a lo largo de toda la mañana en el recinto de la plaza del ayuntamiento. FOTO: J. CASO


Si hablamos de precios no hubo grandes novedades. La miel se vendió a 7 euros el kilo, el precio oficial fijado por la organización. En cuanto a los quesos, el más caro volvió a ser el Gamonéu del puertu. Se nota que estamos en una coyuntura de crisis porque se mantuvo en el mismo precio de los últimos años: los 38 euros el kilo. Del Cabrales se vieron distintos precios. Mientras que el más convencional se vendía a 20 euros el kilo, las piezas que se han dado en llamar Cabrales Gran Reserva, unos quesos con largas maduraciones que pueden alargarse hasta los ocho, los nueve e incluso los diez meses, salieron a la venta en 35 euros el kilo. El Gamonéu del Valle se vendió en su mayor parte en 24 euros/kilo, tal y como habían acordado muchos de los elaboradores, si bien alguno de ellos optó por vender a 30 euros el kilo. Por lo que atañe al queso de los Beyos, su precio varió en función de la materia prima utilizada. Si se trataba de queso elaborado con leche de vaca, el kilo se vendía a 12 euros, un precio que se incrementaba hasta los 15 euros si los quesos eran de leche de cabra o de oveja, que los de los Beyos no son quesos en los que se mezclen distintos tipos de leche.  Por su parte los cuatro elaboradores del queso picón Bejes- Tresviso mantuvieron un precio unitario de 18 euros el kilo.

El jurado del concurso, en pleno proceso de cata y deliberación. FOTO: J. CASO


Las deliberaciones del jurado, que tuvieron lugar sobre una tribuna a la vista del público, fueron largas y se supone que arduas y difíciles. El fallo se retrasó y por eso los actos protocolarios comenzaron un poco más tarde del horario previsto. Al final, el primer premio en la variedad de queso de Cabrales fue para Ángel Díaz Herrero, vecino de Tielve, una localidad que sin duda alguna es la Meca del mejor Cabrales. Por su parte la Quesería La Collada, de Cirieñu (Amieva), se llevó el premio al mejor queso de los Beyos y Javier Campo fue reconocido como el mejor elaborador del picón Bejes- Tresviso. En cuanto al Gamonéu, el primer premio del puerto fue la quesera de Gumartini, y vecina de Intriago (Cangas de Onís), Covadonga Fernández. Su hija Graciela, titular de la quesería El Arbeyal, ganó el premio en la variedad del valle.

Los premiados en el concurso, junto a los pujadores de la subasta de las mejores piezas. FOTO: J. C


Tras la entrega de premios, tanto del certamen, como del concurso de pinchos al gamonéu, que organizaba la Cofradía de Amigos del Queso Gamonéu y que, por segundo año consecutivo se llevó Paz Ardines, del restaurante El Molín de la Pedrera, tuvo lugar uno de los actos más novedosos del concurso quesero cangués: la subasta, uno a uno, de las cuatro piezas ganadoras. Concurrieron cinco pujadores que representaban a dos restaurantes de Cangas de Onís: Casa Manuela y Los Arcos, otros dos de Ponga, Hotel Puente Vidosa y Casa Luciano, y un quinto de Parres: el Corral del Indianu que dirige José Antonio Campo Viejo.

Esta primera subasta contó con cinco pujadores de Cangas de Onís, Ponga y Parres. FOTO: J. CASO.


A pesar de la expectación creada y con cientos de personas atentos a todo cuanto acontecía, lo cierto es que la puja no resultó todo lo disputada que se podía esperar. Por eso ninguna de las piezas llegó, ni de lejos, hasta los 3.000 euros en los que se remató el mejor queso subastado en Arenas el pasado 31 de agosto en el marco del Certamen del Queso de Cabrales. De esta forma en Cangas, mientras el mejor queso de los Beyos se subastó en 400 euros y en 500 el de Cabrales, los de Gamonéu, primero el de los valles y por último el del puertu, compartieron precio final. Ambos fueron subastados, sin demasiada disputa entre los pujadores, en 600 euros. Todos los comienzos suelen ser modestos. Por eso es de esperar que tras esta primera subasta, la del año que viene, esté bastante animada, de manera que los mejores quesos de la que será la 75 edición del Concurso Exposición de Quesos de los Picos de Europa, alcancen precios más elevados. También se podría estudiar, como apuntaron algunos de los asistentes a esta primera subasta, la posibilidad de subastar a la vez las cuatro piezas en un único lote formado por los mejores quesos elaborados en esta comarca de los Picos de Europa.

martes, 5 de marzo de 2013

Una nueva etapa para el queso de los Beyos


Una nueva etapa para el queso de Los Beyos

Un lote de quesos de Los Beyos, durante uno de los certámenes celebrados en Amieva. FOTO: JAVIER G. CASO








Venta de queso de los Beyos en San Juan de Beleño, durante un certamen. FOTO: JAVIER G. CASO

El reconocimiento por parte de la Unión Europea de la Indicación Geográfica Protegida para esta variedad quesera debe servir para aparcar viejas polémicas y afianzar la producción en beneficio de la comarca del Alto Sella y  los vecinos de Amieva, Ponga y Sajambre




JAVIER G. CASO

Los concejos del Alto Sella están de enhorabuena. Bruselas acaba de reconocer la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Queso de los Beyos. Su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea (UE) pone fin a unos trámites iniciados por el Principado de Asturias en 2009 y a los que siguió la concesión de la IGP, con carácter provisional, por parte del Gobierno de España.
 Ahora bien. ¿Qué significa este reconocimiento? Desde luego quien piense en un objetivo cumplido, en una meta y nada más, se equivoca de plano. Para nada. La obtención definitiva de la IGP tiene que servir para mucho más. Ha de ser el inicio de una nueva etapa en la que se ponga fin, de una vez por todas, a las situaciones cuando menos surrealistas que se han vivido en los últimos años, protagonizadas siempre por políticos que han pretendido erigirse en los salvadores del queso de los Beyos, cuando los verdaderos artífices de que esta variedad quesera haya conseguido el reconocimiento de la Unión Europea, no han sido otros que los queseros.
Ha llegado el momento de que este pequeño gran queso se vea ajeno a polémicas estériles que solo han servido para poner en entredicho, sin conseguirlo desde luego, todo hay que decirlo, un producto gastronómico del máximo nivel. Hay que dejarse de localismos. Toca trabajar unidos ya. Este es el mensaje que han de tener bien claro los responsables municipales de Amieva, Sajambre y, sobre todo Ponga.
Como primer paso, y más en tiempos de crisis en los que hay que mirar por cada euro que se gaste desde las administraciones públicas, estaría bien que los estos tres ayuntamientos se pusieran de acuerdo y, en vez de hacer cada uno la guerra por su cuenta, se decidieran a organizar un único certamen anual del queso de los Beyos que tuviera carácter rotatorio y se celebrara se forma sucesiva cada año en uno de los tres concejos del Alto Sella. Se ahorraría dinero y, sobre todo, se contribuiría a promocionar desde un punto de vista turístico tanto el queso de los Beyos como los paisajes de Ponga, Sajambre y Amieva.
 También estaría bien que nadie vuelva a reclamar demagógicamente una Denominación de Origen Protegida (DOP) para el queso de los Beyos, una marca de calidad que exige que tanto el producto alimenticio que ampara, como la materia prima con la que se elabora, estén vinculados a un mismo territorio. En la actualidad eso no es posible y las cosas no tienen visos de cambiar. Sencillamente porque en estos tres concejos no existe cuota láctea suficiente. Es más, tal y como se recoge en el estudio "Las explotaciones ganaderas en Asturias 2011", editado por SADEI, y que se puede consultar en la página web www.sadei.com, la cuota láctea de Amieva y Ponga es de cero litros. La situación en Sajambre es idéntica. Y sin  leche autóctona, no hay DOP que valga.
 De ahí que en su día, tanto los elaboradores como el Principado y los responsables municipales, decidieran apostar por la IGP. Era la única marca de calidad protegida susceptible de obtener para que el queso de los Beyos, un producto vinculado a un territorio concreto, el Alto Sella, pero susceptible de ser elaborado con materia prima procedente de fuera de ese ámbito geográfico. Una vez obtenido ese reconocimiento, toca trabajar sin mirar atrás. Ojalá la IGP sirva para que los elaboradores actuales produzcan más y mejor queso de los Beyos, para que se abran nuevas queserías en Amieva, Ponga y Sajambre y para que reabran alguna de las que cerraron sus puertas estos últimos años. El Alto Sella tiene una joya gastronómica de primera calidad en esta variedad quesera. Y toca sacarle el máximo rendimiento posible.